Señor Director:

         Me sentí sumamente acongojada por el fallecimiento del Dr. Alfonsín. Su presencia serena llenaba las espectativas de todos los que nos consideramos ciudadanos y vivimos la alegría de su triunfo en 1983. Hoy siento que fue un símbolo muy fuerte de honradez, de autenticidad, de convicciones sin dobleces, de coherencia hasta sus últimos instantes.. Sin dudas, fue un referente muy importante en mi vida.          
        Al tener la noticia de su muerte, una opresión muy grande me invadió y no dejé de comentar con mis allegados mi sentimiento, el mismo que sintieron miles y miles de personas en su despedida.
        Quiera Dios,luego de tantas muestras de dolor de millares de familias argentinas, haga reflexionar de verdad a los políticos de hoy para  que cesen las agresiones mezquinas y sus visiones inmediatas y personales, para que las próximas elecciones nos encuentren pensando en el bien común y que, por fin, hayamos madurado como ciudadanos y pensemos sólo en el bienestar general.
          Fueron momentos de unión y de sana convivencia entre diversos sectores, unidos por el dolor auténtico  que, seguramente, posibilitó que la conciencia colectiva reafirmara los valores que representaba el Dr. Alfonsín . La sociedad toda los reclama, sentimos su carencia, porque  fueron , son y serán fundamentales en nuestra  República Argentina.
         Como docente, no olvidaré las reuniones  en las que participé junto a todos los docentes en sus escuelas en 1985, para debatir  la implementación del Diseño Curricular de 1986, que fue la base de toda mi carrera pedagógica y que dió un giro trascendente en la forma de enseñanza participativa, por equipos , aceptando la diversidad y el respeto por el otro, pero sumados al esfuerzo y al trabajo.
         Deseo  fervientemente en estos momentos de duelo y tristeza, vivir en paz, viendo a nuestro querido país avanzando, progresando, conviviendo solidariamente y participando en la medida de sus  posibilidades, con responsabilidad en el rol que cada uno debe ejercer. Urge ver este cambio positivo en todos. ¡¡¡Quiera Dios que así sea!!!   

Amanda Verónica Olivera
Profesora de Enseñanza Primaria
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