Garay, Oscar Ernesto

Tratado de la Responsabilidad Civil en las Especialidades Médicas

Buenos Aires, Errepar, 2009

 

            El Dr. Oscar Ernesto Garay, una vez más, nos sorprende gratamente con una obra monumental: “Tratado de la Responsabilidad Civil en las Especialidades Médicas”; solo que en este caso se entreve una suerte de culminación de un proceso de óptima maduración de su dilatada trayectoria autoral.

            La obra consta de tres tomos de alta densidad, profunda erudición, y por sobre todo de un objetivo muy oportuno en los tiempos que corren en materia de responsabilidad médica: estrechar caminos entre la Medicina, la Ética y el Derecho.

            La contribución más efectiva, al estado actual del conocimiento jurisprudencial y doctrinario en el ámbito del Derecho Médico, se encuentra justamente en la búsqueda del autor en tender puentes entre las ciencias de la vida, de la salud y del derecho.

            El autor inicia su obra encontrando sintonía adecuada entre los imperativos de la ética médica, la bioética y los Derechos Humanos.

            Garay recomienda que los médicos deben “producir su propia revolución médica”, la encomiable sugerencia no la realiza desde la Cátedra, sino mas bien desde una profunda interpretación sobre el modo en que hoy se ejerce el arte de curar.

            Para ello recuerda que debe ser misión de la ética “el actuar, respetar y luchar por la vida, la dignidad y la libertad de las personas”.

            Resulta indispensable para cualquier agente de salud u operador del derecho comprender el origen común entre la Bioética y los Derechos Humanos; el autor se encarga de ello, en especial, cuando incluye como guía para la buena práctica médica a la “Declaración Universal sobre Bioética y los Derechos Humanos” de la UNESCO, texto aún hoy todavía poco difundido en la comunidad jurídica.

            Garay siempre se destaco por la búsqueda de armonía y de acuerdos de paz, es por ello que resultó pionero en su descripción de los Derechos del Equipo de Salud, no como oposición a los Derechos del Paciente, sino mas bien como integración efectiva de la relación médico-paciente, entendida como el encuentro “entre una conciencia y una confianza”.

            En cuanto al contenido específico de la obra, merecen destacarse algunos capítulos en especial; entre ellos el dedicado a la legislación sanitaria, allí el autor despliega su profundo conocimiento sobre el derecho positivo inherente al derecho médico; desgrana con claridad un tema aún polémico, como lo es el ámbito de competencias entre la Nación y las provincias a la hora de legislar en materia sanitaria.

            En los capítulos V y XVI se detallan los deberes y obligaciones que giran alrededor de la praxis médica, allí se introduce una propuesta modificatoria del distingo tradicional entre obligaciones de medio y resultado; la innovación que introduce Garay la realiza a través de una nueva ontología obligacional, donde confluyen imperativos éticos, deberes jurídicos y conocimientos científicos.

            Desde los inicios de la parte VI del Tratado se comienzan a desarrollar casos particulares de responsabilidad médica que serán de gran utilidad a la comunidad jurídica a la hora de valorar la ocurrencia de los presupuestos de responsabilidad en cada uno de los supuestos descriptos.

            El capítulo XXI desarrolla un tema especialmente sensible y poco abordado en la doctrina como lo es la prescripción de medicamentos y responsabilidad civil.  Aquí el autor desarrolla con claridad y rigor metodológico los distintos deberes vinculados al acto médico de la prescripción; entre ellos el deber de prescribir por nombre genérico, la obligación fundante de la ética médica como lo es el imperativo de no dañar y el deber de actualización científica en cuanto a la composición del medicamento prescripto, entre otros deberes secundarios a la obligación principal de prescripción medicamentosa.

            En cuanto a las responsabilidades inherentes a distintas especialidades médicas, se describen detalladamente las vinculadas al ejercicio de la residencia médica, clínica médica, servicios de emergencia y guardia, cirugía general, cirugía estética, anestesiología, ortopedia y traumatología, obstetricia, neonatología y pediatría, hemoterapia, diagnóstico por imágenes, anatomía patológica, y dos capítulos finales que resultan sumamente interesantes por tratarse de especialidades médicas poco frecuentadas por la doctrina tradicional, tales como las vinculadas al perito médico y al investigador clínico.

            También se incluyen para completar la obra las distintas responsabilidades de agentes del equipo de salud no médicos, tales como el personal de enfermería y los farmacéuticos.

            Los capítulos finales giran alrededor de temas de gran actualidad tales como el trasplante de órganos y la transexualidad, en donde el autor demuestra una gran solvencia y conocimiento de asuntos que generan dilemas de la más variada índole.

            Al finalizar la obra, se describen las responsabilidad de los subsectores del sistema de salud: Obras Sociales y Empresas de Medicina Prepaga; aquí  resulta importante conocer los alcances de las distintas obligaciones impuestas a dichos efectores de salud, ya que en algunos casos pueden operar como verdaderas eximentes de responsabilidad de los médicos.

            Una última reflexión, para la “revolución ética” promovida por Garay, quizás sea hora de comenzar a desplazar el rol tradicional del modelo médico paternalista, tal como me enseño mi padre médico, Francisco (Paco): “Desde Hipócrates hemos estado al lado del paciente, llegó la hora de estar del lado del paciente”. Ignacio Maglio (Abogado. Diplomado en Salud Pública. Jefe de la Sección de Riesgo Médico Legal del Hospital Francisco Javier Muñiz. Coordinador del Área de Promoción de Derechos de la Fundación Huésped.)