USHUAIA, 31 de mayo de 2009

Querido amigo Ricardo:

                Leí  tu editorial, conmemorando los 80 números de la hermosa revista “Persona”, y no dejo de conmoverme por tu profundo amor por la vida, eres un hombre esperanzado que como diría Santiago Kovadloff, esa esperanza la que manifiestas en tus palabras y hechos “se funda en la convicción de que la adversidad, por más que hoy nos paralice y dañe, no tiene por qué contar con la última palabra (…) La esperanza es rasgo distintivo del ser que insiste en ser, en desplegarse contra toda apariencia adversa” .

                Los que hemos leído esa maravillosa obra, llamada “Ricky” no dejamos de sentir tu palabra poética que nace del dolor y el sufrimiento de perder a tu hijo, “la epopeya dulce, triste y pequeña, que se extinguía en una simple cama de hospital.” Volviendo a Santiago, “La esperanza (…) puede ser reconocida allí donde el desencanto ya ha desbaratado una expectativa o donde nada indica que pueda haberla y aun tras el golpe más cruento que parece haberlo echado todo a perder. El “escándalo” de la esperanza consiste en ocupar los sitios donde , en apariencia, nada la invita a germinar.”

                Y como nos contabas, estabas allí cuando se apagaba la vida de Ricky, pero ese guerrero insistía en sonreír, aquel muchacho que aprendimos a amar a través de tu escritura, “inspiró las primeras páginas virtuales, las iniciales peticiones, a amigos muy cercanos,  de artículos para lanzarnos al éter virtual.”

                Volviendo a los Ensayos de Intimidad, Santiago dice que “La esperanza no soslaya el trato con el dolor ni deja de frecuentar el desencanto: los atraviesa, los sobrepasa. Es un gesto de indignación y firmeza ante los horizontes clausurados por la arbitrariedad de la fuerza o la obstinación de la pesadumbre. “No nace”, como bien dice Claudio Magris, “de una visión del mundo tranquilizadora y optimista, sino de una laceración de la existencia vivida y padecida sin velos. Ella es la que crea una irreprimible necesidad de rescate” y es un reflejo exacto de tu vida y la de Ricky cuando “sus ojos adolescentes pugnaban tercos por no cerrarse, encendieron la idea, regaron con sus chispas ansiosas de sol y de futbol, de bicicletas y de chicas bonitas, el fuego de una insondable amargura de padre, que no sabía como reconstruirse en poema.”

                “Esperanzado  es quien no deja de proseguir y, por lo mismo, de recomenzar, allí donde no pareciera haber lugar para hacerlo (…) El hombre esperanzado, entonces, no es fruto de una ocasión propicia en la que el dolor ha quedado atrás, sino el creador de su oportunidad en medio del infortunio”(Santiago Kovadloff – Ensayos de Intimidad)

                Y allí te encontrabas hace 7 años y medio, frente a esa palabra que le diste tanto significado “PERSONA” se convirtió para todos en compromiso, en dignidad, en derechos esenciales.

                Gracias por tus palabras, gracias por tu amor por la vida.

 

Marcelo Bahamondez,
Ushuaia – Tierra del Fuego
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