Lucrezi, Francesco - Botta, Fabio - Rizzelli, Giunio
Violenza sessuale
e società antiche
Profili storico-giuridici
Lecce, Grifo, 2003, 141 p


Permítaseme repetir algo que he dicho varias veces ya en trabajos míos: no hay una historia de los derechos humanos, sino dos, y muy distintas, la de los hombres y la de las mujeres. Y ésta última ha sido muchísimo más atroz, infinitamente más violenta. Y desgraciadamente, increíblemente, lo sigue siendo. El respeto a las culturas no hegemónicas, lo que en sí resulta valioso y positivo, es empleado a menudo hoy como bandera para perpetuar prácticas profundamente violatorias de la dignidad individual y grupal femenina. La prostitución suele encubrir (a menudo toscamente) espantosas maniobras esclavistas, y conlleva en la mayoría de sus formas una degradación incompatible con las prerrogativas básicas que reconocemos ahora a todo miembro de nuestra especie.

Pero una de las más solapadas y terribles trampas que sobrevive es el machismo, la creencia muchas veces declarada sin tapujos en la superioridad del hombre sobre la mujer, y en el derecho natural, biológico, de aquél para ejercer violencia sobre ésta. El culto más o menos público de la violación, que trasunta en expresiones populares, no extrañas a los discursos públicos, no sólo de directores de fútbol, sino incluso de presidentes, políticos y hasta intelectuales. Resuenan aquellas tétricas frases reivindicatorias de los golpes del varón amo y señor sobre la hembra sumisa y padeciente que vertiera Alain Delon (tanto más simpático en sus personajes) en apoyo de su amigo el pugilista argentino Carlos Monzón, preso por el homicidio de su compañera.

En Brasil el terrible caso de Maria da Penha, una mujer reiteradamente atacada por su propio esposo, que finalmente quedó tetrapléjica de resultas de la última golpiza, llevó a la sanción de una ley (generalmente conocida por el nombre de la víctima referida) que estableció severísimas agravantes para loa casos de violencia doméstica. Esto abre una incómoda pregunta: ¿servirá la represión judicial para frenar la violencia sexual, en cualquiera de sus formas, mientras al mismo tiempo persistan paradigmas violentos en la cultura social? Brasil, sin ir más lejos, es un país de impresionante presencia de la prostitución, que en la mayoría de las formas en que allí se verifica entraña un grado de violencia, una manera de violación encubierta. Por un lado, porque a menudo la mujer está en manos de alguien que la explota y la ha reducido a una esclavitud de hecho. Por el otro, porque el cliente de la prostituta, aunque no sea él mismo responsable de la situación de hambre y desesperación económica en que ella se encuentra y que la impele a venderse, la aprovecha. Son muy pocos los supuestos en que la prostitución realmente no implica violencia sexual.

Por eso, es fundamental entendernos, vernos a nosotros mismos, los violentos, los agresores, los portadores de una tradición cultural de prepotencia de género, a la luz de nuestra propia patética dimensión de fantoches cobardes, de machos de opereta (¡valiente es soportar un parto, llevar avante un embarazo, eso es coraje!) Y no suele haber mejor lupa en tal sentido que la proporcionada por la historia. Así que, como el tema del ataque sexual posee una importantísima dimensión jurídica, la historia del derecho está llamada a desempeñar un papel esencial en este "conócete" tan necesario, porque es la imperiosa antesala del "¡cámbiate!" que tanta falta nos hace.

He allí el gran valor inicial de esta propuesta de tres destacados investigadores y profesores italianos. Cada uno de ellos ha tomado un aspecto dentro de la temática de la violencia sexual en las sociedades antiguas. Así, Francesco Lucrezi se ocupa de la violencia sexual en el derecho bíblico, y Fabio Botta de la violencia y los crímenes sexuales en el derecho romano del siglo III de la era cristiana (es decir, la etapa final del período clásico y más allá, una etapa de enorme interés).

Por su parte, Giunio Rizzelli cierra este excelente libro con una investigación sobre "mujeres, pasiones y violencia" en cuyo transcurso, explica, se propone "individualizar en los discursos sobre la sexualidad femenina y su control algún signo de la existencia de estructuras de pensamiento que puedan haber condicionado la reflexión jurídica romana y, cada tanto, determinado o legitimado algunas elecciones normativas en el tema de los comportamientos sexuales violentos respecto de las mujeres".

Tres enfoques, brillantemente concretados, que dejan al lector pensando en la necesidad de completar este cuadro con la investigación de los demás segmentos faltantes, construyéndose así una obra magna, tan monumental como imprescindible, que nos permita, como decíamos, en el espejo arcano de la historia, de nuestra historia, vernos desnudos para comprendernos mejor, y transformarnos más, para bien, en seres libres de toda actitud sexual violenta que no sea absoluta y realmente consentida con plena voluntad.

Ricardo Rabinovich-Berkman