Acosta Cerón, Ramiro

Derecho Constitucional Laboral

Quito, ed. autor, 2009, 87 p

Párrafo aparte merecerían, ante todo, las ediciones de autor. Suelen ser poco comentadas, y a veces consideradas como una especie de subgénero, cuando en realidad hoy en día conforman una porción enorme y riquísima del acervo bibliográfico mundial. Limitadas en el pasado, incluso reciente, a escritores de mucho dinero, el abaratamiento de los costos, corolario de las nuevas tecnologías, modificó felizmente esa restrictiva realidad. No es económicamente sencillo editarse el propio libro, no todavía, pero es mucho más fácil que antes.

La falta de interés de las casas editoriales por la publicación no debe ser tomada nunca como una señal de mala calidad de la obra. Sabemos perfectamente que, en la actualidad más que nunca, con una plaza ocupada en gran medida por multinacionales, la edición de libros es vista como un mero negocio, salvo tan pocas como honrosas excepciones. Esto no lo digo peyorativamente. Es, me parece, una mera realidad neutra. No es mejor la cortapisa de los estatismos ideológicos, que sólo publican lo que hallan acorde al pensamiento de los que detentan el poder político. Pero la verdad es que el mercado es sólo un indicador, y muy caprichoso, voluble e impredecible. ¿Es realmente tan bueno Harry Potter? Para el mercado, sí lo es. Para mí, no, porque lo encuentro pésimamente escrito, a pesar de las ideas notables que allí aparecen (por eso, tal vez, es que me gustan las películas de esta serie, pero no pude soportar leer los libros, las veces que hice el intento).

En este caso, el autor-editor posee un curriculum vitae notable. Egresado de las carreras de Ciencias Públicas y Sociales y de Jurisprudencia, realizó luego diversos posgrados, entre los que destacan el Doctorado en Ciencias Internacionales de la prestigiosa Universidad Central del Ecuador (su patria), la Maestría en Derecho Empresarial (Universidad Técnica Particular de Loja), y varias especializaciones y diplomas técnicos. Numerosos libros y artículos publicados preceden al que aquí comentamos. Se trata, pues, de una pluma y una mente que honran a la nación de Eugenio Espejo, y ello me consta además por mi trato personal y académico con él. Así, pues, hay mucho que esperar de esta nueva obra suya.

Como no soy laboralista, recurriré a las palabras de mi destacado compatriota, el jurista y magistrado Rodolfo Capón Filas (Profesor en la Modalidad Intensiva del Doctorado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, que tengo el honor de dirigir). Este ilustre especialista, al presentar el libro de Acosta Cerón (http://www.newsmatic.e-pol.com.ar/index.php?pub_id=99&sid=623&aid=48948&eid=54&NombreSeccion=Libros%20de%20inter%E9s&Accion=VerArticulo), lo identifica como "un hombre del Derecho, dedicado a la causa de los trabajadores". En efecto, esa toma de partido se refleja en las páginas, y las torna más nobles y vigorosas.

Recuerda Capón Filas que el autor está "enraizado en una familia de lucha social", y que tales cimientos insuflan su obra. Sin embargo, ello no le impide, muy al contrario, adoptar una actitud de fuerte crítica, aduce con razón el laboralista argentino, frente al "proclamado socialismo a que tiende el Poder Ejecutivo de Ecuador mientras elimina un gran número de puestos de trabajo en el sector público, con lo cual los cesanteados pasarán a la informalidad cuando no a la exclusión". Y no duda en concluir calificando al libro como "una obra para pensar".

Me he permitido citar estas frases, porque las comparto plenamente, y porque no soy, como decía, una persona atraída por el Derecho Laboral. Pero Ramiro, que es ávido lector de PERSONA, me ha hecho el honor de obsequiarme con un ejemplar, dedicado con palabras que me emocionan, y ello me motivó (me comprometió) a leerlo. Y quedé más que satisfecho. Porque encontré una obra profunda (la brevedad y la profundidad no se excluyen), valiente (coincido con Capón Filas: este hermano ecuatoriano no le tiene miedo a sus ideas y las quiere ver realizadas en la práctica social) y por sobre todo humanista. Es decir, que en ella tienen sitio la historia, la filosofía, la antropología, y la visión desde lo trascendente, que es a mi humilde juicio tan importante.

Creo que este libro pequeño y fuerte merecería ser desarrollado, ampliado, por su autor. Espero que lo haga, y quizás que realce lo constitucional por sobre lo propiamente laboral (aunque quizás ese deseo surja más de mi propio sesgo científico). Un poquito más de espíritu crítico (que a Acosta Cerón lejos está de faltarle) para con la "globalización" tal vez no estaría de más tampoco en esa futura versión mayor. La estaremos aguardando, pero mientras tanto no dudamos en recomendar este excelente trabajo.  Ricardo Rabinovich-Berkman