Ocampos Ramos, Hugo René Ceferino

El divorcio vincular incausado
en Paraguay
(Familia - Matrimonio)
Una mirada desde la teoría
sociológica de Talcott Parsons


Asunción, Intercontinental, 2009, 446 p

 

Este interesantísimo libro del jurista paraguayo Hugo Ocampos Ramos merece ser leído. Su autor, recibido de abogado en Encarnación, ha reunido luego una impactante cantidad de títulos de posgrado, que incluyen dos Doctorados (está ahora iniciando el tercero, en la Universidad de Buenos Aires) y una Maestría, entre otros muchos. Profusamente dedicado a la docencia universitaria, se graduó también en Pedagogía. No conforme con semejante curriculum, se ocupó de la enseñanza del melifluo idioma guaraní, que domina a la perfección. Hugo es un humanista, en el verdadero sentido del término, y un jurista humanista es una joya preciosa.

 

Así que cabía esperar que éste su primer libro individual fuese excelente. Y lo es. Lo construyó como tesina final de su Posgrado de Especialización en Derecho de Familia, cursado en la Facultad de Derecho de la prestigiosa Universidad Nacional de Rosario (Argentina). Obtuvo con él la calificación máxima. Bien nutrido en fuentes y material de base, el trabajo de Ocampos formula ideas nuevas y cuestiona lugares comunes. La visión es paraguaya, sí, pero el interés es universal.

 

La adopción declarada del cuestionado funcionalismo parsoniano, bisela deliberadamente la obra. Pero ese es un derecho del autor. Al anunciarlo (y Ocampos lo hace a tambor batiente, desde la tapa del libro), lo esclarece, y nadie puede darse por sorprendido. Quizás podría cuestionarse la adopción en pleno siglo XXI de una línea interpretativa ya bastante revisada (más de uno diría, directamente, superada). Ese sería, a su vez, un derecho del crítico. Pero nada grave pasa aquí. Son todas posturas válidas, y opinables. Y vamos a reconocer, además, que el resultado, en este caso es muy interesante.

 

Algunos autores se cerraron a veces en ver al matrimonio y a la familia como fenómenos jurídicos, unidimensionales. Soy un jurista, sólo me ocupo del derecho, sólo veo el derecho. Lo demás no es lo mío, no me ocupo, no me importa. Esa postura, creo, ha causado mucho daño a esta rama de la ciencia. Todas las instituciones que el saber jurídico trata son polifacéticas, poseen campo compartido con otras disciplinas. Pero en Familia eso es tan obvio, tan impactante, que bloquearse a ello raya en la necedad. Por eso, estas visiones amplias en mucho favorecen, a mi juicio, el rejuvenecimiento del área.

 

Reitero: un trabajo muy digno de leerse. RDR-B