Daniel Rafecas

Historia de la soluci—n final
Una indagaci—n de las etapas
que llevaron al exterminio
de los jud’os europeos

Buenos Aires, Siglo XXI, 2012, 288 pp

 

Cuando Daniel Rafecas me entreg— gentilmente un ejemplar de este libro, debo confesar que me asustŽ un poco. Conozco la seriedad cient’fica de su autor, que es alt’sima, y su dedicaci—n a la tem‡tica del Holocausto, que es profunda y de larga data. He tenido el placer, incluso, de ser su alumno en un curso de posgrado dado en la Facultad de Derecho de la UBA, acerca de este tema, y debo declarar que pocas veces he sentido tanto dominio del asunto como en esas clases. Sab’a que Rafecas ha realizado pesquisa de campo en archivos europeos, que se ha nutrido con toda la bibliograf’a v‡lida existente alrededor de la Sho‡, y que sus trabajos al respecto le han valido distinciones y reconocimientos por parte de c’rculos judaicos de numerosos pa’ses (Argentina en primer lugar, claro) y hasta en el mism’simo Yad Vashem, el m‡s prestigioso centro de evocaci—n y estudio dedicado al antisemitismo nazi que hay sobre la faz de la tierra.

 

Entonces, Àpor quŽ me asustŽ? Voy a explicarme. Por el t’tulo. Trat‡ndose de una tem‡tica tan estudiada, tantas veces abordada, desde diferentes ‡ngulos e ideas, un t—pico sobre el que se han publicado bibliotecas enteras, me preguntaba si no ser’a demasiado ambicioso eso de hablar de una Òhistoria de la soluci—n finalÓ. Bien, no, no lo es. Tranquilizado, despuŽs de haber le’do, dir’a mejor absorbido, y no puedo agregar disfrutado, porque en estos asuntos no hay como gozar al leer, por bien que estŽ compuesto el trabajo, por iluminador que resulte. Y Žste lo es, sin dudas.

 

Rafecas, este joven magistrado, penalista y, como se ve ahora, tambiŽn historiador, ha podido hacer algo muy dif’cil: ha brindado una obra nueva y distinta acerca del Holocausto. No solamente porque conjuga toda la bibliograf’a, especialmente la m‡s actual, sino adem‡s porque ha aportado sus propias interpretaciones y puntos de vista, que son inteligentes y desinhibidos. Es la suya una pintura libre, no hecha para servir a nadie, y sin miedo de encarar los grandes fantasmas a los que m‡s de un autor ha escapado, porque son pol’ticamente incorrectos.

 

Por ejemplo, la cuesti—n del acuerdo entre el gobierno nazi y la dirigencia sionista de Palestina, tendiente a favorecer, en condiciones privilegiadas frente a las de otros emigrantes pol’ticos, la salida de jud’os alemanes y austr’acos hacia el entonces protectorado brit‡nico, incluso en abierta y deliberada violaci—n conjunta de las normas jur’dicas vigentes inglesas, que pon’an estrechos y fŽrreos l’mites al ingreso de hebreos, para no incomodar a los habitantes ‡rabes del territorio, que miraban el incremento de sus vecinos israelitas con preocupaci—n creciente (sobre todo, ante la existencia de la famosa ÒDeclaraci—n BalfourÓ, que de alguna manera compromet’a al imperio londinense con el establecimiento de un pa’s judaico en la regi—n).

 

Otro tema al que Rafecas asigna importancia, y que varios especialistas han callado o despreciado, es la relaci—n entre el estado de la guerra y el gradual pasaje hacia la Òsoluci—n finalÓ. ÀHa de considerarse al Holocausto como un elemento dentro del conjunto de la conflagraci—n, o se trat— de un fen—meno, si no independiente de ella (lo que ser’a impensable), al menos suficientemente aut—nomo? Es sabido lo dif’cil que resulta zambullirse con un m’nimo de seriedad en estas cuestiones, dada la pasmosa falta de documentaci—n directa acerca de la planificaci—n paso a paso del exterminio (lo que ha llevado a no pocos autores a preguntarse si realmente hubo tal planificaci—n, al nivel centralizado que a menudo se asume).

 

Y por citar un tercer aspecto que Daniel destaca, y es adem‡s medular a su interpretaci—n del Holocausto, y no s—lo es omitido por numerosos investigadores, sino que se opone francamente a otras visiones del exterminio, es su modernidad. Rafecas halla central, tomando a Zygmunt Bauman, el car‡cter moderno de la Sho‡, la presencia en la misma de factores industriales, burocr‡ticos, ideol—gicos, que la revelan como un fen—meno que, lejos de contrarrestar con el ÒprogresoÓ del siglo XX, se adecua notablemente a Žste.

 

Todas estas claves, y otras que por espacio dejamos de mencionar, se aplican sobre un caudal asombroso de informaci—n, una aguda inteligencia cr’tica de magistrado penalista, una honestidad cient’fica impecable, y una capacidad de s’ntesis que no puedo sino envidiar. El producto: una obra que no puede ni debe dejar de leerse. Ricardo Rabinovich-Berkman