Editorial

“FICCIÓN Y DERECHO” (ņUNA TAUTOLOGÍA?)

 

 

El Departamento de Ciencias Sociales de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires organizó, en 2014, un evento poco usual. La mesa redonda “EL DERECHO EN GAME OF THRONES”, en la que una docena de profesores, entre ellos catedráticos y directores de Departamentos, expusieron acerca de las interrelaciones entre la famosa novela inconclusa de George Martin, su versión televisiva, no menos célebre, y los temas de la ciencia jurídica. Como era de esperarse, predominaron los abordajes desde la historia, la sociología y la filosofía, pero no estuvieron ausentes las visiones de los civilistas, los penalistas, los constitucionalistas y los especialistas en derechos humanos.

 

Más en razón de la falta de espacios disponibles que del exceso de coraje (aunque algo de osadía también hubo), el encuentro se concretó en el colosal Salón de Actos de la Facultad, con capacidad para unas 1.500 personas. Era obvio para los organizadores que sería imposible llenarlo, pero el miedo estaba en la sensación de vacío que, en semejante ambiente, generaría una concurrencia normal, inclusive generosa. Sin embargo, algo más de quinientas personas asistieron. El público se integró fundamentalmente con alumnos de derecho, aunque se notó la presencia de varios docentes, y también de gente no perteneciente a la comunidad académica de la Facultad.

 

El éxito del evento hizo nacer en los organizadores, de inmediato, el deseo de llamar a un concurso de trabajos científicos. La convocatoria la realizó el Departamento de Ciencias Sociales, bajo el nombre “FICCIÓN Y DERECHO”. Hubo dos categorías: una (A) para alumnos de cualquier Facultad de Derecho del mundo, y otra (B) para docentes. De hecho, hubo otra para androides, pero resultó desierta. Lo cierto es que se recibieron varios trabajos, y sobre ellos se dio a evaluar el jurado designado. Éste se compuso con todos los profesores que habían expuesto en aquella histórica mesa redonda.

 

Los premios se entregaron en otro evento académico con pocos precedentes mundiales, y ninguno en Argentina. El ENCUENTRO INTERNACIONAL “FICCIÓN Y DERECHO” (FICDER 1), realizado en el Salón Azul de la Facultad de Derecho de la UBA, en agosto de 2015. Fue organizado por los Departamentos de Ciencias Sociales y de Posgrado, con apoyo del Departamento de Derecho Privado de la Universidad de Girona (CataluĖa), de Ediciones DIDOT y de PERSONA. Se trató de una reunión inolvidable, con expositores de alto nivel de (por orden alfabético) Argentina, Brasil, Colombia, Cuba y EspaĖa, y un numeroso público, proveniente de numerosos países de tres continentes (África, América y Europa). 

 

Al concluir el encuentro, se anunció la convocatoria al FICDER 2, que tendrá lugar, Dios mediante, a mediados del aĖo 2016, en la Facultad de Derecho de la UBA. Al mismo tiempo, se llamó a la segunda edición del concurso.

 

PERSONA apoyó desde el primer momento la iniciativa. Uno de los premios es la publicación de los trabajos galardonados en sus páginas virtuales. Estamos, pues, cumpliendo. En este número presentaremos los cuatro artículos vencedores en la Categoría A. En el próximo, ofreceremos los cinco que triunfaran en la Categoría B. Y en el siguiente, publicaremos los demás trabajos que, sin haber sido presentados al concurso, fueran sí seleccionados para su exposición en FICDER 1. De modo que tres ediciones de nuestra revista estarán dedicadas a este tema.

 

En su célebre drama No habrá guerra de Troya, de 1935, el discutido autor francés Jean Giraudoux le hace decir a Héctor: “todos nosotros acá sabemos que el derecho es la más poderosa de las escuelas de la imaginación. Jamás un poeta ha interpretado la naturaleza tan libremente como un jurista la realidad” (Acto II). La verdad es que la relación entre ficción y derecho se pierde en la noche de los tiempos. No sólo por la vía de las “ficciones jurídicas” (como aquellas de presumir la concepción en un segmento temporal de 120 días, o la muerte de varias personas exactamente al mismo tiempo, o a todo marido como padre de los hijos de su esposa, etc.).

 

Me refiero a la formulación de normas. Desde épocas remotas, se ha empleado el modelo de la imaginación de conductas hipotéticas. En la Piedra del Rey Hammurabi, por ejemplo, datada sobre el 1750 a.C., los diversos casos que se contemplan se inician con la palabra acadia “shumma”. Esta tiene la función de introducir la forma condicional. Acto seguido, se describe una conducta posible (es decir, imaginaria), como: “Si la esposa de un hombre es encontrada copulando con otro hombre, deben ser amarrados y arrojados al río” (129).

 

En la doctrina clásica romana, recopilada en el Digesto de Justiniano el Grande, la palabra que más aparece es “veluti” (o “velut”). Este término cumple una función muy semejante a la del shumma” acadio. Se traduce como “Y si…” e introduce el subjuntivo para exponer una situación futura, que se imagina (y a veces es bastante alambicada).

 

Queda aún un tercer terreno de encuentro (y existen otros más) entre ficción y derecho. Hablo de las normas y las construcciones jurídicas que, a lo largo de los siglos y a lo ancho del planeta, han tenido que ver con la magia, la hechicería, las brujas, los nigromantes, y todo ese género de asuntos que hoy dan pábulo a producciones cinematográficas de toda laya, buenas y lamentables, y a novelas de variado suceso. Pero que, en otras épocas, le costaron a muchas personas la felicidad, y a no pocas la vida.

 

Tyrion Lannister reclama juicio por combate, y eso está, por ejemplo, largamente tratado en las VII Partidas de Alfonso el Sabio. El canciller Palpatin va tergiversando su poder como gobernante republicano para convertirse gradualmente en un líder imperial, sin clausurar el Senado. Y eso recuerda a Octavio Augusto, y también a Adolf Hitler (evocado, por si acaso, en las formas de los cascos militares). Los tres “precogs” de Philip Dick juzgan culpable a quien aún no ha cometido el delito… y muchos autores positivistas se han devanado los sesos en busca de esa misma posibilidad. Entonces, ņrealmente es tan ficticio el derecho de Juego de tronos, de La guerra de las galaxias y de Sentencia previa?

 

En los últimos aĖos, la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires se ha ido transformando en un polo de trabajo sobre estas temáticas. Cine y derecho, literatura y derecho, música y derecho, artes plásticas y derecho… Y atrás de toda esa fecunda línea, ficción y derecho. PERSONA ha de apoyar esta tendencia, que se revela formidable desde el punto de vista académico, científico y pedagógico, y abre caminos extraordinarios y promisorios en la visión de las disciplinas jurídicas, que cada vez predomina más en las grandes facultades del mundo, como ciencias complejas, eminentemente antropológicas.

 

El estudio, la investigación y la docencia en el campo de los derechos existenciales o humanos, se beneficia extremadamente con estas herramientas. No cabe otra actitud que la de darles, pues, la más cálida de las bienvenidas.   

 

Un muy cordial saludo o, como diría el eterno SeĖor Spock de Viaje a las estrellas, “Ńlarga vida y prosperidad!”

 

Ricardo Rabinovich-Berkman