REPO MEN. UNA MIRADA AL TRÁFICO DE ÓRGANOS[1]

por Camilo Ernesto Mercado Mutis[2]

 

 

“Si en el sueĖo a usted le dieran una rosa,

qué sucedería.”

(Alonso Aristizábal[3])

 

 

 

Description: http://www.wired.com/images_blogs/underwire/2010/03/repomen-judevictim-660.jpg[4]

INTRODUCCIÓN

 

 

“<<ŃLázaro, sal fuera!>> Y salió el muerto, atado de pies y manos con vendas y envuelto el rostro en un sudario. Jesús les dice: <<Desatadlo y dejadle andar.>>”[5]. Éste relato del evangelista San Juan, me parece, tal vez, el principal milagro narrado en la Biblia sobre los que realizó Jesús. En él se aprecia tanto la fragilidad humana como la gracia divina en su máximo esplendor, para un Dios en quien no se avizoran límites entre la vida y la muerte.

 

Independiente de las creencias religiosas que se puedan llegar a tener, la relación del hombre con un ser creador superior ha sido una constante a lo largo de la historia de la humanidad y esa constante se ve entremezclada en aceptaciones, reverencias y clamores, tanto como en los desafíos, irreverencias y blasfemias que suele el hombre elevar desde su mortalidad hacia la inmortalidad que le inquieta y lo cuestiona.

 

Me parece pertinente el que no perdamos de vista lo que le dice Poseidón a Ulises: “Ulises porqué me desafías (…) Olvidas que un hombre no es nada sin los dioses, pagarás está ofensa y tu arrogancia. Irás a la deriva por mis mares eternamente, jamás volverás a ver las orillas de Itaca (…) sufrirás.”[6]

 

Esa dualidad que acompaĖa nuestra vida, ha llevado al hombre a competir con Dios en su capacidad creadora, al punto de poner en riesgo su propia existencia, no por los juicios y reproches que desde la óptica religiosa tales actos padecen, si no desde esa, tal vez, arrogancia de Ulises que está presente en el poder del hombre contra el hombre, en el ansia de conquista, de dominio, de someter, de esclavizar, de colocarse por encima de todos los seres, aún de sus iguales, a lo mejor, desde una praxis mórbida y amaĖada del parafraseo del pensamiento del filósofo griego: “Unos nacen para mandar y otros para ser gobernados”[7].

 

Históricamente se ha podido apreciar desde los Estados Autocráticos, al igual que en las desigualdades auspiciadas y promovidas o toleradas por los Estados Democráticos, que esa estancia temporal que tenemos en la tierra parece ser, para muchos, el cultivo propicio para día a día tratar de consolidar posiciones monopolísticas que les lleven a tener mayores dividendos, mejores ubicaciones, más bienes y elementos que les provean no solo confort sino dominio sobre el resto; una carrera depredadora en la que el pez grande siempre se come al pequeĖo. Esa característica económica sobre la cual se moldean nuestras sociedades, salvo contadas excepciones de nuestra sociedad universal globalizada, hacen que los derechos fundamentales, las consideraciones éticas y las exigencias de la responsabilidad social no sean una sólida barrera infranqueable al momento de instrumentalizar al hombre en pro de la seguridad, control y atesoramiento individual.

 

Concebir la instrumentalización del hombre desde los estadios filosóficos de los derechos humanos es sin duda aberrante, pero a la luz de las estrategias económicas del libre comercio, es una práctica que día a día con lleva el máximo de las elucubraciones mercantiles para alcanzar la mayor utilidad de un hombre objeto y no sujeto, bajo el aparente cumplimiento y acatamiento de las reglas sociales de juego para eludir sagazmente los cuestionamientos éticos y legales que el quebrantamiento de las mismas le puede acarrear. Es una labor política de especialista, que con pinzas y metódicamente deben diseĖar y rediseĖar políticas diarias con las cuales lograr que el hombre camine por donde se le indique debe caminar.

 

Esas políticas utilitaristas, malsanas y perversas, de un extremo al otro, van desde el racionamiento de productos, bienes y servicios hasta la inducción programada de la búsqueda autómata de su desaforado aprovisionamiento personal (consumismo).

 

Las reglas del mercado y la libre competencia puede tener la flexibilidad necesaria para justificar y trabajar en la proyección de semejante panorama, pero que pasa cuando estas restricciones o suministros son aplicados a bienes esenciales como la vida misma? Es ese uno de los elementos que me parece hacen de la película REPO MEN[8], conocida en espaĖol bajo el nombre de Recolectores o de Cazadores de Humanos, una atractiva y sombría trama sobre la ambición y el canibalismo humano.

 

A su manera, ubicada en el aĖo 2025, la película nos cuenta como el hombre sigue siendo un lobo para el hombre, tal como lo resaltó 374 aĖos antes del contexto de la película, Thomas Hobbes en su libro “Leviatán” (1651).

 

Una compaĖía de nombre La Unión, de orbe mundial, monopoliza el mercado de órganos para trasplantes humanos. Las personas hacen largos turnos en una sala de espera y cuando la pantalla de digiturno marca su número, un vendedor les escucha su necesidad y les comenta las facilidades de pago, entre las cuales se encuentra la posibilidad de pagar por cuotas el costoso órgano. Allí está el negocio para el vendedor y la tortura para el comprador, como quiera que el atraso en el pago de las cuotas traerá como consecuencia el que la compaĖía envíe a un recuperador a extraerle el órgano al deudor para ser puesto en venta a otra persona que, nuevamente, se obligue a pagarlo.

 

Con base en la película REPO MEN, éste trabajo entraĖa la intensión de acercarse al oscuro mundo del tráfico ilegal de órganos humanos para trasplante. Se iniciará con una descripción de tópicos fundamentales de la película, seguido de consideraciones sobre la instrumentalización del ser humano, los trasplantes legales, al igual que sobre el tráfico ilegal de órganos, para culminar con la emisión de las correspondientes conclusiones. 

 

Esta mirada al mundo del tráfico de órganos está motivada en la visión futurista de quienes como Miguel Sapochnick en su adaptación cinematográfica de la novela de Eric García “Repossession Mambo”, nos invitan a recordar los espacios soĖados por artistas y escritores que como Julio (jules) Verne, Mark Twain, Isaac Asimov, H. G. Wells, Marguerite Yourcenar y tantos otros, lograron acariciar lo venidero adelantándose a su propio tiempo.

 

REPO MEN, no me parece una visión esperanzadora de la vida, al igual que los escritos de Aldous Huxley[9], se asemeja a un mundo en el que el control Estatal encuentra una forma cruel y perfecta de lucrarse necrófagamente mientras acrecienta las desigualdades a partir del monopolio de la propia vida de sus administrados.

 

 

SOBRE LA PELÍCULA

 

Como la mayoría de las películas, debo resaltar que Repo Men parte las críticas en dos: Los que la aman[10] y los que la odian[11]. En el intermedio se ubican los que se llevan algo de ella y dejan el resto por considerarlo fuera de sus expectativas. Sin entrar a fijar una posición que intente parcializar al espectador que no le haya visto, debo decir que a mí la película me parece una historia bastante interesante que si bien en su manejo podría haber contemplado otras aristas y matices, para el propósito que me he propuesto en éste trabajo, creo que cala acertadamente.

 

La película se basa en una novela del escritor Eric García, tal como lo he referido en la introducción previa y se desenvuelve esencialmente a través de 4 personajes que interactúan desde sus roles bajo la relación que detentan con la empresa de nombre “La Unión”.

 

Su ubicación en el aĖo 2025 trata de marcar un punto de cercanía remota en el tiempo, sugiriendo que, para dicho momento, la biotecnología ha encontrado la forma de diseĖar órganos artificiales con un máximo de eficiencia del 100 por ciento para suplir las necesidades de trasplantes que puedan detentar los seres humanos. Pese a las críticas que se realizan sobre el tiempo elegido, me parece que es una elección prudente toda vez que estamos cerca de dicho aĖo y la velocidad en que avanzan los adelantos científicos podría prever sucesos como el narrado.

 

Previo a describir la película, es necesario decir que en la misma, La Unión es una empresa comercial corporativa de carácter transnacional que monopoliza el mercado de los trasplantes dados sus óptimos resultados en implantar órganos artificiales de suprema eficacia. Sus costos son bastante elevados pero la compaĖía cuenta con pagos desde el efectivo hasta cuotas crediticias respaldadas por los órganos mismos, los cuales serán confiscados si se incumple con las obligaciones de cancelación.

 

Las noticias que se asoman periféricamente a lo largo de la película parecen indicar que en el 2025 la humanidad se halla en guerra, que hay serias diferencias económicas entre países y que las secuelas de ello dejan como efecto colateral el que las personas requieran trasplantes de órganos con mayor frecuencia. En éste contexto, la corporación se muestra como una entidad mesiánica que labora en pro del mejoramiento de la humanidad. Infortunadamente, la otra cara de la moneda de la compaĖía es su deshumanización al momento de recuperar los órganos que fueron adquiridos a crédito por personas que no han podido cumplir con el pago y por ello deben someterse a la práctica de una cirugía inmediata por parte del personal del departamento de recuperaciones; quienes los intervendrán quirúrgicamente en el mismo lugar en que los encuentren, colocando en riesgo inminente de muerte al operado deudor. El citado departamento, no sólo infunde terror en la gente por sus sórdidas prácticas de recuperación sino que, además, según seĖalan los medios noticiosos del film, posee varias demandas por considerar sus recuperaciones como predatorias.

 

REMY[12], es el personaje principal y es a través de quien se cuenta la película. Su vida familiar es bastante disfuncional pues tiene una esposa que no le dedica ningún tipo de cuidado afectivo y un hijo pequeĖo con ella, al que está tiene emocionalmente controlado. Los tres conviven en una gran casa en la que el ambiente se siente tenso a raíz de la inconformidad de la esposa de Remy por el trabajo que éste realiza como recuperador de órganos en vez de emplearse como vendedor de la misma compaĖía: La Unión.

 

Remy no es un recuperador cualquiera, por el contrario, el reconocimiento que no le prodigan en casa le es brindado por su escenario laboral en el que es tenido como el mejor recuperador de órganos de la ciudad. Labor que desempeĖa junto a su inseparable compaĖero Jake[13].

 

Con Jake se conoció desde la infancia y ya mayores, cuando retornaron a sus casas después de haber sido soldados de guerra, en La Unión encontraron trabajo de recuperadores, según el empleador a beneficio del sistema médico norteamericano, cosa que no les importaba, más allá de la de obtener las respectivas comisiones por los órganos recuperados. Ambos de comportamiento infantil, encajaron bien en sus trabajos, cada uno dotado de un arma que dispara choques eléctricos a los clientes que oponen resistencia y un kid de bisturíes, seguetas, instrumental para mantener abiertas las zonas del cuerpo y facilitar la extracción de los órganos, así como los chalecos y guantes de látex para protegerse la ropa mientras realizan su labor.

 

Frank Marshall[14], es el jefe de Remy y Jake. Está al tanto de todo lo que ocurre en su departamento. Se le ve ayudando en la parte de ventas a convencer a los clientes a que compren órganos usando su conmovedora frase: “… se lo debe a su familia, se lo debe a usted”. También se encarga de recibir los órganos recuperados para ficharlos de nuevo en el sistema, así como de impartir las órdenes de recuperación a sus recuperadores. No parece un tipo bastante astuto, pero se encuentra imbuido totalmente de la filosofía de la compaĖía que representa en la misión de producir mejores y mayores utilidades para ésta.

 

Beth[15], es una cantante en un bar que al parecer es frecuentado por Remy y Jake. Su voz y belleza cautivan a Remy que la observa sin decirle palabra alguna. Jake sabe y respeta los reprimidos deseos de su amigo, en especial porque no la va bien con Carol –la esposa de Remy, que se fastidia con la cercanía de Jake–.

 

Esos son los personajes que llevan la trama de toda la película.

 

Pese a que es un film de 119 minutos y no soy guionista de cine, intentaré resumir los sucesos de Repo Men, sin con ello impedir que sea vista por el lector para que saque sus propias conclusiones:

 

Desde la primera escena la historia se torna impactante pues muestra a un Remy que de manera cruel y descarnada, aborda a un deudor al que luego de privarlo le abre el abdomen en el suelo, le extrae el órgano y sale a entregarlo a la empresa. “No pagas tu auto, el banco lo recupera. No pagas tu casa, el banco la recupera. No pagas tu hígado, ahí es donde entro yo”[16].

 

Mientras tanto, en La Unión, todos hacen lo suyo: los vendedores captan clientes de órganos preferiblemente a crédito; los recuperadores regresan los órganos que han recuperado de deudores y, en las instalaciones la gente aguarda su turno mientras escucha alocuciones monitoreadas sobre las bondades de la Unión. La publicidad inunda la ciudad.

 

Dentro de la propaganda de La Unión, se televisa un anuncio con una playa límpida en la pantalla. Se promociona en él el nuevo sensor avanzado: la red neuronal M5 “los dulces sueĖos están hechos de esto”[17].

 

Remy continúa haciendo su trabajo pero ha decidido que se pasará a ventas para no perder a su familia. Hará como extracción final la de un músico famoso al que admira y debe su corazón a La Unión. El músico colabora y se tiende en el suelo y cuando Remy le va a colocar el desfibrilador, se produce un corto en la máquina que deja inconsciente a Remy. Al despertar en un hospital, irónicamente se encuentra que debido al incidente le deben reemplazar su corazón por uno artificial que le proveerá por cuotas la empresa. A partir de su salida de la operación, Remy ya no es el mismo. No es capaz de realizar más extracciones lo que conlleva a que efectivamente lo coloquen en ventas, en donde tampoco se puede desempeĖar bien a la par que le llega la última factura recordándole su morosidad.

 

En un acto desesperado, Jake lo conduce a un lugar en el que hay varios deudores. Le entrega dos de ellos que ha dejado inconscientes para que los abra y les extraiga los órganos, pero no puede, a cambio recibe una paliza de los vagabundos prófugos deudores del lugar, que lo deja inconsciente. Al despertar en ese sitio de despojos se topa con Beth, quien a partir de ese momento se convierte en su compaĖera. Los dos emprenden fuga pues él debe un corazón y ella nueve órganos que tiene repartidos en todo el cuerpo. En la residencia ruinosa en la que se instalan, reciben a un recuperador que Remy mata. Beth sufre una seria herida en una rodilla, que le cuesta ser descubierta junto a Remy en el aeropuerto cuando pretendían huir a otro país.

 

Jake es el nuevo encargado de buscar a Remy. Lo halla junto a Beth en la casa de un traficante de órganos, luego de que regresan allí de la operación exitosa clandestina en la que le reinsertaron la rodilla a Beth. Jake le confiesa a Remy que el descompuso el desfibrilador porque no quería perder a su coequipero en el trabajo de recuperar órganos. Remy y Jake se enfrentan, parece que Remy ha ganado dejando tendido en el piso a Jake. Ese es el segundo giro de la historia.

 

Remy incita a Beth a eliminar todos los registros de la sede principal de La Unión. Llegan allí y luego de que Remy en una sórdida e inverosímil batalla vence a los guardias, logran colocar un explosivo en los cubículos de recepción de órganos que hace volar el lugar, ante la presencia de Jake; quien luego de asesinar a Frank ayuda a Remy y a Beth a destruirlo todo y a huir. Luego de ello se les ve a Remy, Jake y Beth en una límpida playa paradisiaca riendo y charlando sobre una novela que le publicaron a Remy, en la que cuenta el drama vivido con La Unión. Pero la imagen sufre una distorsión y por un momento Remy queda solo en el espacio de la playa. La explicación es simple, Remy fue quien quedó tendido en el piso en la lucha que tuvo contra Jake. Beth, se encuentra mal herida echada a su suerte. Por petición de Jake a Remy lo han conectado indefinidamente a la nueva red neuronal M5, para que su mente divague sin preocuparse por la realidad de su inutilizado cuerpo.

 

 

SOBRE LA INSTRUMENTALIZACIÓN DEL SER HUMANO

 

Más allá de las escenas futuristas, el planteamiento de la película entreteje a una sociedad capitalista que encuentra en la biotecnología la compuerta económica que le permite ganar dinero mientras acrecienta las desigualdades sociales entre los que pueden sostener los pagos de sus nuevos y costos órganos y, los que deben marginarse en el ostracismo debido a la morosidad en los pagos que, a su vez, los lleva a un alto riesgo de muerte inminente.

 

Ese comercio de órganos legal, monopolizado por una entidad privada bajo el auspicio del Estado, sin garantías para los ciudadanos, ni controles en sus políticas predatorias, convierte lo que en principio se avizora como un gran y necesario avance, en la nueva pesadilla de quienes caen en el mortal juego de alargar su vida y bienestar a costas de volverse fugitivos, marginados y posteriormente, morir cruelmente a manos de un comerciante. Mercaderes de vida, ese podría ser otro título para ésta película.

 

Infortunadamente, la realidad descarnada que muestra éste film, no dista de las posibilidades reales que tienen la mayoría de las personas que anhelan tener una mejor vida a partir de la superación de sus quebrantos y deficiencias de salud. La salud mediante el abastecimiento de  la tecnología sigue siendo inalcanzable para la gran mayoría. No todos son Cháves, Kirchner o Santos, enfrentando un penoso cáncer.

 

Hay en la película un fuerte tufillo sobre la insensibilidad frente a lo humano, toda vez que el comercio de órganos se presenta como un negocio más en el que el objeto en compra respalda el crédito para su adquisición, sin prestar atención alguna al drama humano que se cuece alrededor de lo que es la continuidad o la interrupción de una vida. Como si se tratasen de fichas de algún lego o simples maniquíes, se toman decisiones trascendentales con respecto al futuro del ser humano, sin consideración alguna precisamente por lo humano.

 

La dignidad humana, barrera de contención contra la instrumentalización del hombre, pregona que el hombre es un fin en sí mismo, razón por la cual las prácticas comerciales no deberían anteponerse a dicho fin, es decir a su propia existencia.

 

“La dignidad designa más una condición ontológica que un principio deontológico. Y aquí también se advierte la dificultad del paso del es al debe, que denuncia la falacia naturalista. Eso explica que el Derecho haya intentado concretar el respeto de la dignidad de los seres humanos en un conjunto de principios positivos, como son los derechos humanos. Y también explica que la interpretación de éstos diste mucho de ser evidente o universal, y que haya que elaborar complejos consensos sobre su contenido y aplicación.”[18]

 

Es precisamente, la dificultad que se tiene para definir la dignidad humana[19] por sí misma, lo que hace que se acuĖe a otros términos, como los derechos humanos, los derechos fundamentales, etc. Todas esas consideraciones y categorías, hacen que el hombre esté por encima de toda escala, que el deber de la sociedad sea tutelar su vida y existencia como el más alto bien jurídico sobre el que deben intervenir las jurisdicciones judiciales para impedir las arbitrariedades que incluso en pro o en nombre de los intereses del hombre y de lo humano puedan generarse.

 

La ponderación, entre otros sistemas jurídicos, contribuye a la solución del conflicto de intereses que pueden suscitarse cuando entran dos o más derechos fundamentales en choque, a fin de resolver en el caso concreto que derecho ha de primar. La dignidad humana ha de estar presente en ellos y como fuerte elemento en contra de la instrumentalización del ser humano para velar por la conveniencia a lo que contribuye a su entidad y crecimiento[20].

 

La tutela de la dignidad humana, impera aún de manera coactiva para su cumplimiento, pues en el derecho se distinguen dos tipos de deberes: los de carácter positivo y los de carácter negativo. De los primeros es pertinente recordar que la exigencia de su cumplimiento no es dable, como quiera que la conminación a su realización es una sugerencia con miras a una mejor y mayor exaltación de lo humano, de la valoración del otro, incluso hasta su sublimación. En contra posición a ello, como cruz o sello de la misma moneda, se tiene que los deberes negativos si implican una prohibición, hasta el punto que la transgresión de la misma demanda consecuentemente la imposición de una sanción[21].

 

Por su parte las consideraciones éticas simplemente no existen en ninguno de los personajes, mucho menos en la negociación de adquisición de órganos donde las mismas se han de tener por incluidas en los correspondientes contratos de compraventa realizados por la empresa La Unión para la comercialización de sus productos.

 

El amparo legal de que la compaĖía pueda cazar a los deudores para extraerles los órganos debidos, ya zanja cualquier discusión en la que las medidas adoptadas, son un simple desprendimiento de la relación contractual, tras la facultad conferida a la compaĖía por el mismo deudor de ir por la recuperación de su órgano. Esa legalidad contractual que no admite objeciones, ni miramiento alguno, se ve respaldada con la creación de un departamento exclusivo para lograr las recuperaciones, ya que como el mismo personaje –Remy– lo menciona en algunas escenas, hay un departamento de crédito, al igual que uno de quejas y reclamos, cuando el asunto llega a sus manos, no hay pregunta ni mediación alguna que impida la consecuente extracción del órgano debido.

 

Las negociaciones que muestra la empresa de la película son una afrenta directa y mordaz a la dignidad de sus beneficiarios: la raza humana. Ya que si bien presupone un progreso en la lucha y combate tecnológico contra las enfermedades y situaciones que pueden alterar el normal funcionamiento de los órganos que componen su cuerpo, los productos de La Unión se erigen como un fin superior al propio ser humano, colocándolo en un segundo plano, en pro de las ganancias e intereses de la compaĖía.

 

Para la sociedad convulsionada del 2025 que nos enrostra la película, las relaciones comerciales han trastocado la escala de valores, olvidando que “la dignidad de la persona hace de ella un ser inviolable y –ņPor qué no decirlo?– sagrado. Toda persona, sin que para ello importen sus carencias, limitaciones y defectos, en la única e irrepetible realidad de lo que es y de lo que obra, está naturalmente llamada a ocupar el primer plano en cualquier proyecto político o económico informado por ideales de progreso y de civilización.”[22]

 

De la mano de ese comercio mezquino y cruel, se observa un Estado ausente, que deja a la empresa productora y comercializadora de órganos la plena autonomía tanto para negociarlos como para hacer efectivos sus propios cobros y recuperación de los productos debidos. Esa actitud, que parece inconcebible e inverosímil, sobre todo desde la óptica de nuestros presuntos Estados de Derecho, es un planteamiento que coloca sobre la mesa precisamente la tendencia contemporánea del Estado moderno a dejar en manos de los particulares aquellas cosas que le puedan significar liberarse de cargas, obligaciones, deberes, responsabilidades y sobre costos, al trasladar las tareas a los particulares y con ello, la responsabilidad que las mismas demandan.

 

Al igual que como sucede con los medicamentos en nuestros deficientes sistemas de salud, tal vez, en un futuro remoto, las personas puedan hacerse a su órgano vital, pero de seguro no ha de estar dentro del régimen subsidiado… lo que podría abrir la puerta a alguna sanguijuela, que proveniente del sector público o privado, encuentre el fortín para lucrarse con el dolor ajeno.

 

 

SOBRE LOS TRASPLANTES DE ÓRGANOS

 

No nacimos en la cultura de la donación de órganos. Sus planteamientos, prácticas y ámbitos de desenvolvimiento, son cosas que a la mayoría nos suenan ajenos. Ello puede ser consecuencia de nuestro contexto cultural en el que generación tras generación se han cimentado creencias religiosas que nos han hecho ver nuestro cuerpo como templo del creador y por tanto, cualquier disposición no natural o contra-natura sobre el mismo, puede ser sinónimo de un acto irracional, pecaminoso y de proximidad al fuego del infierno.

 

Aquello que no va conforme a las disposiciones divinas, se ubica apostata de la fe. Sin embargo, desde la antigüedad, la misma profesión de fe, conminaba la realización de actos, que a la luz de nuestro pensamiento actual no solo son reprochables sino que revisten un carácter barbárico. Me refiero, especialmente, a los actos de sacrificio indicados como ejercicio de profesión de Fe en el Antiguo Testamento.

 

“En la Biblia, los sacrificios representan un ritual de suma importancia para consolidar el vínculo entre el pueblo de Israel y el dios único con el que se celebró su alianza simbólica. Los hallamos mencionados en el Génesis y explicados con mayor detalle en el Levítico. En éste se mencionan tres formas de sacrificar animales. La primera de ellas, el holocausto, que consistía en quemar el animal entero sobre el altar. La segunda implicaba quemar solo la grasa y los órganos internos de la ofrenda (los celebrantes del culto comían el resto). La tercera era el sacrificio de purificación, en el que la sangre de los animales se esparcía por el santuario antes de quemar unas partes de su cuerpo e ingerir otras.”[23]

 

La conminación bíblica a la práctica de los sacrificios como ofrendas a Dios, entraĖaban la posibilidad de acudir a actos cruentos o incruentos, según la capacidad económica de quien hiciese la ofrenda, toda vez que su imposibilidad de acceder a una bestia para sacrificio le dejaba la alternativa de ofrendar flores u otro tipo de bienes que cumpliesen el cometido de agasajo. La tradición de sacrificios humanos parece que desapareció con las prescripciones signadas en el Levítico[24], no obstante ello, vemos la prueba de fe puesta por el mismo Dios a Abraham, que no llega a completarse por gracia de su misericordia[25], pero, pese a ello, es la crucifixión del Nazareno, el acto cruento barbárico que para los creyentes ha entraĖado el mayor sacrificio, el cual, de manera simbólica, cada domingo celebramos en el compartir de la sangre y la carne de Cristo a través de la eucaristía.

 

Pues precisamente, los trasplantes de órganos también nos infunden, o se ciernen sobre la cultura del sacrificio. Visto no como la ofrenda agradable a Dios o a los dioses –para aquellas culturas politeístas–, sino como un acto de generosidad de quien, en su calidad de donante o donador, dona un(os) órgano(s) a su donatario o destinatario.

 

Desde una doctrina de amor al otro, la ecuación parecería sencilla, pero no lo es.

 

Las concepciones religiosas, moralistas y iusnaturalistas, primordialmente, han trazado derroteros sobre los cuales la cultura de la donación de órganos no tiene cabida, incluso pese a las disquisiciones médicas y teleológicas que para la vida, existencia, salud y mejoramiento del hombre se han enarbolado.

 

Preciso resulta destacar, en este sentido lo expresado por Kant:

 

“Deshacerse de una parte integrante como órgano (mutilarse), por ejemplo, dar (verschenken, donar) o vender un diente para implantarlo en la mandíbula de otro, o dejarse practicar la castración para poder vivir con mayor comodidad como cantante, etc., forman parte del suicidio parcial; pero dejarse quitar, amputándolo, un órgano necrosado o que amenaza necrosis y que por ello es daĖino para la vida, o dejarse quitar lo que sin duda es una parte del cuerpo, pero no es un órgano, por ejemplo, el cabello, no puede considerarse como un delito contra la propia persona; aunque el último caso no está totalmente exento de culpa cuando se pretende una ganancia externa.”[26]

 

Sobre ésta afirmación cabe resaltar que, en líneas generales, tanto la óptica antropocéntrica, como la visión teocéntrica, circunscriben la disposición del cuerpo como una facultad limitada, dada la posibilidad de caer en la instrumentalización para la primera, como de arrogarse competencias creadoras de tono blasfemo, para la segunda.

 

Lo que comporta lo expresado por Kant, se traduce, simplemente en el riesgo de la cosificación del ser humano, tenida ésta como la fútil finalidad de utilizar al hombre para el cumplimiento de algún fin y no como fin en sí mismo.

 

Este pilar, sobre el que se encuentra cimentada la dignidad humana, tras lo ya expuesto, es, a su vez, en principio, límite infranqueable en el seĖalamiento y adopción de reglas, dictámenes, posturas e imperativos (ejemplo leyes), que se consideren atente contra lo humano y degraden su esencia a la de las cosas.

 

Si bien es cierto, la vida es nuestro bien más preciado, ello no es óbice, para justificar las relaciones comerciales como las expresadas en el Mercader de Venecia. Así como tampoco, avalan la permisibilidad y admisibilidad de los tratos crueles e inhumanos, – característicos generalmente en las tiranías–, ni tampoco, las auto-disposiciones destructivas como la del suicidio.

 

“La venta de partes del propio cuerpo equivaldría a poner precio a elementos integrantes de la “naturaleza animal” de la persona, es decir, contradiría el principio de dignidad humana.

(…)

El comercio de órganos es una de las formas más perversas de explotación ya que quien vende partes de su cuerpo se convierte en medio para la obtención de recursos accesibles mediante el pago de una determinada suma de dinero.”[27]

 

La imposibilidad de la disponibilidad parcial o total del cuerpo, como un elemento íntegro, único, esencial, indivisible de la naturaleza humana, dejaría sin piso cualquier consideración mercantil de una empresa como La Unión en sus intereses comerciales de implantación y recuperación de elementos extraĖos en nuestro cuerpo, pero, a su vez, impediría la posibilidad de disponer del propio cuerpo con el interés de suministrar a otro un órgano que contribuya a mejorar su calidad de vida o a salvarle la propia existencia.

 

Así mismo, la práctica de donación de órganos redundaría en la consecución o generación de una raza humana imperfecta, que no solo desdice de sí y su creador –lo segundo, especialmente desde un plano metafísico–, sino que, además de atentar contra su dignidad humana, se erige como mutilada, cercenada, incompleta.

 

Sin embargo, los seĖalamientos que se ubican en contra de la donación de órganos pueden, en igual medida, más desde distinto ángulo, servir para justificar la donación, tenida como un acto, no solo generoso, sino imprescindible en nuestra dinámica social contemporánea.

 

Y cómo es esto. Pues bien, en primera medida habría que seĖalar que de los postulados expuestos en éste trabajo, esgrimidos para la negación de la donación, es posible compartir la esencia de los mismos ante la necesidad de impedir la cosificación o instrumentalización fútil del ser humano. Al margen de ello, se puede expresar que el objetivo ulterior, de los programas de donación está vinculado a contribuir a la humanización y dignidad de lo humano, a su realización plena, al goce y disfrute integro de sus derechos, a fortalecer la autonomía y el desarrollo armónico integral del hombre, no a su menoscabo.

 

No se trata de entrar en una propaganda como las que esboza La Unión, en alegoría exacerbada, según la cual, dado el contexto histórico planteado por la película –conflictos, caos, enfermedades, guerras–, no hay otra opción que subirse en el bus de los trasplantes de órganos que fabrica y vende la compaĖía en mención. Lo que aquí se intenta, es enseĖar, mostrar el camino de una alternativa que, desde lo humano, propende por el bienestar y dignidad del hombre en la superación de sus carencias.

 

Desde ésta óptica se parte del hombre mismo, visto como una unidad, como ese todo al que se encuentra supeditado el servicio de la ciencia médica.

 

En primer lugar, habría que esbozar una consideración y es la de zanjar o impedir toda consideración determinista sobre la cual un ser que por ventura natural –o divina–, desde su origen o nacimiento se encuentre con alguna carencia orgánica fisionómica o fisiológica, no debe ser tenido como imperfecto y por tanto, disminuido en su dignidad. Es importante, resaltar esto. Ya que desde los mismos postulados teocéntricos y antropocéntricos desde los que se lanzan las críticas, se sostiene la tesis que la naturaleza es perfecta y sabia. Lo que de entrada demandaría condenar cualquier intento de aplicar la aberrante teoría de la manzana podrida cuando lo que se requiere es limpiar la manzana para no desechar el producto de Dios en una sociedad que se enorgullece de llamarse así misma pluralista y por tanto integradora.

 

De lo contrario, sostener que por alguna carencia del orden seĖalado, se es imperfecto y por tanto no se tiene dignidad o se detenta en una proporción igual al porcentaje del cuerpo bueno, sería, no sólo un oprobio y afrenta directa contra el ser humano en sí, si no al igual, un descalificativo de lo humano, dentro de lo humano inadmisible pues la misma historia nos ha recordado los serios desmanes cometidos contra el hombre en pro del superhombre, desde una óptica xenófoba.

 

Luego, no es suficiente argumento, el presunto menoscabo de la dignidad humana cuando se habla de impedimento a una persona que hace o pretende hacer donación. Al contrario, el acto de donar, puede, per se, implicar, denotar, la preocupación por lo humano, el interés propio de contribuir a la superación de las limitaciones que impiden al otro la maximización de su potencial de vida en marcha.

 

Desde el mismo interés de la no cosificación, de la no instrumentalización del Ser, se enarbola la justificación para procurarle un mejor bienestar que le colabore al ejercicio de sus derechos y desarrollo, a la búsqueda de su bienestar de una forma autónoma, toda vez que se trata de proferirle, prodigarle un bien, no una tortura, ni una pena, ni un trato degradante y/o cruel.

 

Es cierto que no existe en la Biblia, un solo pasaje que resalte el “ayúdate que yo te ayudaré”, al igual que tampoco existe uno que indique el “a Dios rogando y con el mazo dando”, expresiones de nuestra jerga cotidiana que han calado generación tras generación, pero también es cierto que el acto más sublime expresado por Dios fue cuando su propio hijo decidió subirse a la cruz en pos del perdón de todos nuestros pecados. Todo lo que hizo Jesús, fue una experiencia vital rebosante de vida por lo humano, desde su acto sublime hasta las nobles recomendaciones de perdonar hasta setenta veces siete a tu hermano, como expresión de totalidad. Claro, Jesús no estuvo en polémicas sobre trasplantes de órganos, pero estuvo en contiendas más osadas y de mayores controversias, sino ahí está sentado el pasaje de Lázaro. Expulso demonios, alivió enfermos, hizo que se levantaran paralíticos y hasta curó la oreja de un esbirro de su enemigo cuando sus propios seguidores la desprendieron de tajo. No se dice, que fuera médico, o que supiese de medicina, se dice en cambió que era el hijo de un carpintero, pero era el hijo de Dios y con eso sobraba decir el resto.

 

Jesucristo actuó desde lo humano hacia lo humano. En énfasis y alegoría de la dignidad humana, incluso en aquellos pasajes de sabor moralista, según los cuales perdonó a la adultera y expulsó del templo a los mercaderes. Actuó de lo humano hacia lo humano y antes de emitir una condena, desde su temperamento recio y sabio, prefería poner la otra mejilla, no como sinónimo de sometimiento y rendición, sino como símbolo de consideración de lo mucho que hace falta aprender desde lo humano hacia lo divino.

 

Los trasplantes de órganos parten, también, de lo humano, hacia lo humano. Propenden en igual medida por un ser integral sin desconocer un ápice de su dignidad, por el solo hecho de ser humano y entraĖan la noble esperanza de contribuir con el mejoramiento de la calidad de vida de quien pueda a través de ellos superar alguna limitación y, en no pocos casos, no juega a resucitar a los muertos puesto que esa facultad es de carácter divino, pero si logra evitar el deceso de algunos que aunque se paseara por entre nosotros el Maestro de Maestro, podrían tal vez no contar con la suerte de llamarse Lázaro.

 

 

SOBRE EL TRÁFICO ILEGAL DE ÓRGANOS

 

De por sí, la palabra tráfico, acuĖada al sustantivo órganos ya incluiría la noción de ilegalidad, sin embargo amen de sonar a pleonasmo, la doble reiteración obedece precisamente a lo que nos invita a pensar la película, toda vez que puede haber un tráfico legal de órganos, tal como se deriva de ese comercio en el que el órgano es un pasaporte al lucro de unos acosta de la vida de otros, bajo el auspicio del Estado y la normatividad.

 

La película de manera incipiente, plantea, a través de Beth, la desesperación que deben sentir las personas que requieren someterse a una cirugía de trasplante y al no poder hacer las cosas de manera legal, acuden al llamado tráfico ilegal de órganos.

 

En la película, Beth conoce de vieja data a un traficante de órganos de apelativo Frambuesa –para Remy, un buitre–, y acuden a él para la reinserción de la rodilla accidentada. En un sitio sin mayor asepsia, vive éste individuo que recoge gente muerta para abrirla, sacarle los órganos artificiales y ponerlos en venta a un menor precio del que los vende La Unión. La intervención quirúrgica no la hace Frambuesa, ya que remite a Beth a donde una tal Alba; quien con su hija menor de nueve aĖos, le practica la cirugía en una casa clandestina que posee los correspondientes elementos.

 

La verdad en materia de trasplantes el asunto no suena fácil desde la clandestinidad, en lo que se refiere a la realización de trasplantes, pues previo a ello se deben hacer varios exámenes al paciente, al igual que existen los limitantes en la disponibilidad de órganos, así como los correspondientes a la compatibilidad y aceptación del órgano con el cuerpo del paciente.[28]

 

Sin embargo el tráfico ilegal de órganos existe. A lo mejor no como suele presentarlo los emails terroríficos que muestran que a un hombre o a una mujer le han extraído algún órgano en un hotel tras embriagarlo la noche anterior, pero si mediante organizaciones que operan ilegalmente en la obtención y venta de órganos a nivel mundial.

 

Desde la masificación de la internet[29], hemos experimentado la circulación de noticias reales y de otro tanto ficticias e inverosímiles que viajan de un lado a otro del mundo en tiempo real. Así de veloces han circulado algunos correos que indican historias escalofriantes sobre el supuesto tráfico de órganos, las cuales hacen parte de las famosas leyendas urbanas.

 

Entre estas historias se encuentra una que ha circulado en Colombia y Argentina así como en otros países. Su relato refiere que una mujer chocó con un camión y el conductor de éste, no sólo no aceptó que la mujer indemnizara sus daĖos sino que se suicidó cuando ésta llamó a la policía para que asistieran al lugar. El motivo del suicidio, un cargamento de cuerpos de niĖos sin órganos en la parte trasera del camión, que el conductor evitaba fueran descubiertos por las autoridades[30]. El elemento con el que trata de baĖársele de certeza, es la firma al final del email por una supuesta periodista del diario argentino El Clarín.

 

No me atrevo a calificar o descalificar el referido relato, aunque de por sí su sola circulación por la red en versiones que cambian detalles y el hecho de que en el diario El Clarín, según aluden varios comentarios y correos, no se haya encontrado ninguna periodista como la firmante del mismo, deja entrever que no puede tenerse como fiable. Independiente de ello, el tráfico de órganos se ha dado la maĖana de hacer de las suyas en especial en los lugares donde la pobreza quebranta la dignidad y logra su perverso objetivo de instrumentalizar en pos de una ganancia lucrativa.

 

Pareciese que regresásemos a nuestras otro ras discusiones que se pensaban ya superadas. Pues no se trata de un deja vu. Esta vez estamos situados en el lado B de éste acetato para ponerlo a andar al revés y permitirle que hable desde sus labios de diablo.

 

Si bien, como lo mencionamos no hace una cuantas líneas atrás, la finalidad de los trasplantes de órganos está dada desde la dignidad humana, ello no exime que unos cuantos, que a lo peor, pueden ser muchos, tengan otros objetivos e intereses distintos que contribuir al bienestar de quienes necesiten un trasplante.

 

En ésta cara de la moneda, se encuentran los que bien podríamos denominar verdaderamente como La Unión.

 

No se trata de ubicar a la película de Sapochnick, ni a la novela de García, como una crónica o un relato histórico. No. Aquí se intenta graficar las cosas desde su justo lugar, como todo acontecer humano, con derecho y miedo a pecar.

 

Sin tapujos se debe enfatizar en algo que ya hemos venido martillando y son las relaciones de poder. Ese poder que cuando encuentra un espacio no solo se instala, sino que se enquista como un hongo que quiere abarcarlo todo hasta lograr su objetivo predatorio. Pues bien, al mejor estilo de Repo Men, la historia de los trasplantes a nivel mundial no solo ha contado con episodios oscuros desde su experimentación, como los que se suelen pregonar de empresas como Bayer en su consolidación y expansión científica y comercial utilizando judíos para sus prácticas[31], si no que ha implicado un impacto, a su vez negativo, al margen o por encima de sus nobles ideales de edificar la cultura del trasplante de órganos como algo favorable dentro de la cotidianidad.

 

El desconocimiento, más bien, la ignorancia, suele ser siempre la madre de todos los vicios y males, o por lo menos los de la gran mayoría y, en gran medida, la de los peores.

 

Esa ignorancia, que si bien en materia legal no es excusa, no tiene la misma fuerza sancionatoria, ni entraĖa el mismo fuerte aroma con el que ha de impregnar el ámbito mercantil de los trasplantes, pues, pese a que ya han pasado varios siglos desde Jesús en la tierra, aún, la mayoría, somos neófitos cuando se habla de trasplantes.

 

Lo primero que puede venírsele a uno a la mente es un sinónimo de carencia y un sentimiento de desasosiego de no querer estar allí. Una de las imágenes más sutiles y poco agobiantes puede ser la de la calvicie, que si bien puede significar una perdida no vital no deja de ser incluso motivo de padecimiento y dolor en especial para quienes viven de su imagen pública. Pero situarnos ante un accidente, del que logremos salir con vida pero que nos demande obtener un órgano para seguir viviendo… es un panorama no solo poco prometedor sino que, a su vez entraĖa, estar situados en el umbral de la delgada línea entre la vida y la muerte.

 

Tanto para quienes pisan el mentado umbral, como para quienes se trastornan desde los parámetros estéticos, hay profesionales prestos y estudiosos en procura de las mejores soluciones, pero también del agobio, la desesperación y el tormento, surgen los oportunistas quienes en donde otros ven espacios de ayuda y solidaridad, éstos suelen ver un fortín cautivo del cual sacar el mejor provecho.

 

La relaciones de poder son las que suelen marcan los parámetros de orden en una sociedad, es por ello que las sociedades no siempre fluyen hacia donde debieran converger sino que marchan hacia donde les son llevadas. Claro, si preguntásemos por la erradicación de la pobreza, las desigualdades, el hambre, la miseria, la beligerancia, la ambición, creo que la mayoría coincidiríamos en que hacia allá debería caminar nuestra sociedad, pero aunque tengamos el deseo, la voluntad, la conciencia, nos falta el poder. Ese poder que creímos detentar como constituyentes primarios, sin saber que las reglas y las prácticas consuetudinarias dadas sobre las mismas fueron impuestas y edificadas para fortalecer las estructuras imperantes con sus ya concebidos dirigentes y titiriteros del sistema.

 

Así mismo, quienes marcan las pautas en cada materia son los que desde su ubicación de poder dictaminaran tanto lo que es válido como lo que ha de hacerse y lo que no. Claro, alguno dirá, que estas son apreciaciones sobre las dictaduras, pero si se detiene un momento podrá observar de soslayo que las democracias normalmente hacen juego en el consenso al poder de las mayorías y que sobre ello, las mayorías representativas no son realmente la vos del pueblo ni la vos de Dios, máxime cuando incluso en las democracias más puras de la antigüedad ya se fraguaban conspiraciones para orientar el dedo del dirigente hacia lo que debiera seĖalar. Claro, si sumamos algunos pequeĖos ingredientes que aquejan nuestra sociedad globalizada como la corrupción, el narcotráfico, los monopolios, el armamentismo, el tráfico humano, etc., pues tendremos como resultado que las democracias no son el pleno sinónimo de representación, expresión y defensa de nuestras expectativas, intereses y derechos. Al igual, si reparamos en lo que resalta Luigi Ferrajoli cuando dice que hay cosas que por su importancia no pueden dejarse en manos de las mayorías[32]… pues la verdad, no tendremos mayores opciones que la de podernos situar, ante el panorama desconcertante y desolador, en aquel invariable que solo fluctúa entre los índices de la devaluación para procurarnos un respaldo: el dinero.

 

Decía el gran Facundo Cabral, que hay cosas que ni el dinero puede comprar, así mismo, expresa el cantautor católico Martín Valverde que si tus sueĖos se compran con dinero es porque son muy baratos. Pues, más allá de tan nobles y edificantes expresiones, la combinación de ignorancia y pobreza son una mina para los mercaderes de trasplantes de órganos y pese a que hay tanta tela de donde cortar, por ejemplo, los negocios turbios en hospitales, el tráfico humano de países en crisis socioeconómicas a otros de primer orden adquisitivo, lo cierto es que, en esta oportunidad, para evitar mayor extensión y desgaste al lector, al igual que para entrar en una especial simbiosis con la película Repo Men, desde su óptica de los marginados, relacionaré tan solo dos ejemplos de la mezcla de ignorancia y pobreza como huerta servida de órganos para los saprófitos carroĖeros de la vida.

 

En una población de la India, la pobreza de sus habitantes ha degenerado en el ofrecimiento de dinero a sus habitantes por parte de comerciantes de órganos, que a merced de la pobreza y de la ignorancia que impera en la región encuentran oídos prestos de personas que se someten a las correspondientes intervenciones quirúrgicas y tras obtener el órgano perseguido, evaden a los donantes y no les cancelan el saldo restante de la suma acordada como precio de la parte extraída de su cuerpo.

 

“En ese entonces cuando tenían 20 aĖos de edad, ya estaban casadas y les apremiaba pagar sus abrumadoras deudas familiares, por lo que fueron presas fáciles de los agentes de trasplantes, quienes les prometieron 50 mil rupias –cerca de mil dólares– por un órgano. Las mujeres recibieron la mitad del dinero por adelantado, pero tras extraerles los riĖones, nunca recibieron el resto. India ha prohibido el comercio de órganos humanos, pero esto no ha detenido el tráfico.

El sufrimiento de estas mujeres se ha prolongado: tres de ellas fueron abandonadas por sus esposos, quienes las consideraban bienes defectuosos. Todo lo que les queda, dicen, son las cicatrices.”[33]

 

Description: C:\Users\Public\Escaners\Foto mujeres.jpg[34]

 

En otra zona, al igual de precarias condiciones socioeconómicas, se ha evidenciado una práctica espeluznante que además de cruel y aberrante, trastoca los objetivos fundamentales de todo ordenamiento jurídico sobre los cuales el Estado debe colocarse al servicio e interés de los más vulnerables: los niĖos.

 

“En 1986, la policía hondureĖa habría descubierto guarderías clandestinas, llamadas “casas de engorde”, en donde niĖos robados eran vendidos en los Estados Unidos a 10000 dólares por “pieza” para ser utilizados como donantes de órganos. También en Guatemala se habría comprobado la existencia de “casas de engorde”. De acuerdo con el registro de una de ellas, entre el 1 de octubre de 1985 y el 31 de marzo de 1986, se habrían vendido 170 niĖos al extranjero para extirparles órganos. El 15 de septiembre de 1988, el Parlamento Europeo aprobó una resolución condenando este abominable sistema.”[35]

 

 

CONCLUSIONES

 

La pretensión de éstas líneas que de por sí han resultado más largas de lo previstas, no era, o es otro que el de realizar un sencillo análisis de la película REPO MEN, desde la óptica de los trasplantes de órganos. Sobre ello, me parece prudente, nuevamente convidar al lector a verla y en lo que a mi apreciación respecta, seĖalar que ésta pieza fílmica, con sus múltiples bemoles cumple con el cometido de mostrarnos una oscura faceta sobre la cual la ciencia puede desviar su camino y colocarse más que a favor del hombre a favor de un statu quo y fortalecimiento del capital.

 

Creo que para nadie es extraĖo, que para la mayoría de los economistas, todas las relaciones humanas se basan en tensiones o conjugación de elementos de carácter económico. Pese a ello, no debemos olvidar que antes del capital y por encima de éste debe estar lo humano, la dignidad humana. Ese intangible que nos hace diferenciar como raza humana del resto de los seres que cohabitan nuestro planeta. Esa connotación que nos mueve a reconocernos en el otro para entender que, pese a las diferencias, merecemos un trato justo y noble, respetuoso, desde el que podamos comprender que logramos más trabajando en pro del bienestar común que malgastando energía y fuerza en labores que entraĖen la supresión del otro, su sometimiento, el desconocimiento de su singularidad, pues ello comporta, desde una extrapolación caníbal, el colocarnos absurdamente en vía de extinción.

 

Los trasplantes de órganos son un servicio fruto de la ciencia para el beneficio del hombre, independiente de sus detractores y de sus partidarios. Sin embargo, la responsabilidad social que de ellos se deriva es tal vez de las más altas, pues se encuentra en juego, tanto la dignidad de lo humano, como la vida misma. Razón por demás para no dejar su dinámica al ejercicio de las mayorías si no de los más probos; de aquellos que por sus altas calidades de vida puedan impartir las directrices y mantener firme el timón hacia el puerto del bienestar del hombre y no hacia los mezquinos intereses de algún bolsillo rapaz y hambriento.

 

No podemos abstraernos de ésta realidad, pues las mismas cifras nos sitúan en su órbita.

 

“El trasplante de órganos se ha convertido en una práctica habitual del tratamiento médico en los países desarrollados. En la República Federal de Alemania, en 1990 fueron trasplantados 2358 riĖones, 485 corazones, 329 hígados y 34 pulmones. En EspaĖa, en 1992 se realizaron 1492 injertos renales, 468 hepáticos y 254 de corazón. Los resultados obtenidos son verdaderamente alentadores: en el caso de los trasplantes de riĖones, la cuota del éxito es del 80 al 90% después de un aĖo, del 60 al 70% después de cinco aĖos y del 50 al 60% después de 10 aĖos.”[36]

 

Precisamente, desde el amparo de las cifras mismas, es que la realidad de los trasplantes hace parte de nuestra cotidianidad. No somos ajemos a éste fenómeno científico y no nos es posible colocarnos a su margen en la sociedad globalizada en la que nos hallamos inmersos. No suena tampoco descabellada la idea de, a futuro, mediato tal vez, lograr la obtención de órganos artificiales 100% efectivos como los mostrados en REPO MEN. Y, esta realidad bien puede encontrarse a la vuelta de la esquina cuando la misma dinámica social nos arroja hacia allá.

 

“Es obvio que, a medida que se perfeccione la técnica de los trasplantes, irá aumentando también la demanda de órganos, cuya escasez es ya notoria. Además, la eficacia de medidas de seguridad con miras a evitar accidentes mortales (disposiciones de tránsito en las autopistas o el equipamiento de los automóviles con airbags) y la reducción de la mortalidad en algunas enfermedades ha aumentado aún más la escasez de órganos disponibles; de esta manera, la conservación y la prolongación de la vida de los unos impide recuperar la salud y prolongar la vida de los otros.”[37]

 

Será importante y hasta imprescindible tener a la mano un aparato estatal fortalecido y presto a intervenir en la dinámica que los trasplantes de órganos deban tener, no solo a interés de sus beneficiarios directos (los receptores de las donaciones), si no, a su vez, para mediar en las relaciones comerciales y que de toda índole a su alrededor se generen, a fin de hacer un justo contrapeso al ejercicio de poderes, en los que el pez gordo siempre quiere tragarse al pequeĖo y el pequeĖo puede ser, el más vulnerable, el más indefenso, a lo mejor el pobre e ignorante.

 

De tal suerte, que si el día de maĖana, si en el sueĖo le regalan una rosa… recuerde usted que hasta las más bellas rosas, tienen espinas.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

ARISTIZABAL, Alonso, Y si a usted en el sueĖo le dieran una rosa. Arango Editores Ltda. 1997.

 

ARISTÓTELES, La política. Ediciones universales. Bogotá. 1981.

 

BIBLIA DE JERUSALEN.

 

GARZÓN, Valdés Ernesto, Algunas consideraciones éticas sobre el trasplante de órganos, en VÁZQUEZ, Rodolfo, Bioética y Derecho Fundamentos y Problemas Actuales. Impresora y Encuadernadora Progreso S.A. de C.V. México DF. 2002.

 

HOOFT, Pedro Federico, Bioética, derecho y ciudadanía casos bioéticos en la jurisprudencia. Editorial Temis S.A. Bogotá – Colombia. 2005.

 

MADRID-MALO, Garizábal Mario, Derechos Fundamentales conózcalos, ejérzalos, defiéndalos. Panamericana Editorial. Bogotá – Colombia. 2004.

 

MARTÍNEZ, Mauricio, La Pena garantismo y democracia. Ediciones Jurídicas Gustavo IbaĖez. Bogotá DC- Colombia.

 

MUĄOZ, SaldaĖa Rafael, El ritual del sacrificio sangre para los dioses, Revista Muy Interesante, Editorial Televisa Colombia Cultural S.A., Bogotá – Colombia. 2009.

 

RABINIVICH, Berckman Ricardo David, Derechos Humanos Una introducción a su naturaleza y a su historia. Editorial Quorum, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 2007.

 

WARREN, Lynne, Beneficio Humano, Revista National Geographic en espaĖol, Editorial Televisa S.A. México. 2003.

 

 

CIBERGRAFÍA

 

http://www.cineycine.com/index.php?option=com_content&view=article&id=951:repo-men&catid=13:pellas&Itemid=39 (11/01/2013)

 

http://www.blogdecine.com/criticas/repo-men-los-cobradores-del-frac-version-futurista (11/01/2013)

 

http://www.cenatra.salud.gob.mx/interior/trasplante_proceso_trasplante.html (11/01/2013)

 

 http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_Internet (15/01/2013)

 

 http://www.taringa.net/posts/noticias/4196596/Mail-de-trafico-de-Organos_-Desmentida.html (15/01/2013)

 

 

FILMOGRAFÍA

 

La Odisea del director Andréi Konchalovski, 1997.

REPO MEN, película de SAPOCHNICK, Miguel, director. Estados Unidos. 2010.

 

 

IMÁGENES

 

Imagen de la Página No. 2 tomada de: https://www.google.com.co/search?hl=es-419&gs_rn=5&gs_ri=psy-ab&tok=5kyb1el8AGyk9Crt0P8iIg&cp=6&gs_id=m&xhr=t&q=repo+men&bav=on.2,or.r_gc.r_pw.r_qf.&bvm=bv.43287494,d.bGE&biw=833&bih=429&um=1&ie=UTF-8&tbm=isch&source=og&sa=N&tab=wi&ei=Hf84UfWnKua84ATwn4DwBA#imgrc=JBB9Q5AYjq5G5M%3A%3BlDrZIDIG6WCXfM%3Bhttp%253A%252F%252Fwww.wired.com%252Fimages_blogs%252Funderwire%252F2010%252F03%252Frepomen-judevictim-660.jpg%3Bhttp%253A%252F%252Fwww.wired.com%252Funderwire%252F2010%252F03%252Freview-repo-men%252F%3B660%3B410 (07/03/2013)

 

Imagen de la Página No. 25 tomada de: WARREN, Lynne, Beneficio Humano, Revista National Geographic en espaĖol, Editorial Televisa S.A. México. 2003. Pág. 29.

 



[1] TRABAJO GANADOR DEL PRIMER PREMIO (Categoría A) del Concurso de Trabajos sobre “FICCIÓN Y DERECHO”, convocado por el Departamento de Ciencias Sociales de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, 2014/2015.

[2] Abogado penalista, Estudiante de Doctorado de la UBA –Universidad de Buenos Aires–, actualmente se desempeĖa como Asesor del Vicedefensor del Pueblo y profesor universitario en la Universidad Jorge Tadeo Lozano y en la Institución Universitaria Politécnico Grancolombiano.

[3] ARISTIZABAL, Alonso, “Y si a usted en el sueĖo le dieran una rosa”. Arango Editores Ltda. 1997. Pág. 11.

[4] Imagen tomada de: https://www.google.com.co/search?hl=es-419&gs_rn=5&gs_ri=psy-ab&tok=5kyb1el8AGyk9Crt0P8iIg&cp=6&gs_id=m&xhr=t&q=repo+men&bav=on.2,or.r_gc.r_pw.r_qf.&bvm=bv.43287494,d.bGE&biw=833&bih=429&um=1&ie=UTF-8&tbm=isch&source=og&sa=N&tab=wi&ei=Hf84UfWnKua84ATwn4DwBA#imgrc=JBB9Q5AYjq5G5M%3A%3BlDrZIDIG6WCXfM%3Bhttp%253A%252F%252Fwww.wired.com%252Fimages_blogs%252Funderwire%252F2010%252F03%252Frepomen-judevictim-660.jpg%3Bhttp%253A%252F%252Fwww.wired.com%252Funderwire%252F2010%252F03%252Freview-repo-men%252F%3B660%3B410 (07/03/2013)

[5] SAN JUAN, Evangelio según San Juan 11, 43-44. BIBLIA DE JERUSALEN.

[6] Tomado de la Película La Odisea del director Andréi Konchalovski, 1997. Basada en el poema épico griego de Homero.

[7] “La naturaleza, teniendo en cuenta la necesidad de la conservación, ha creado a unos seres para mandar y a otros para obedecer”. ARISTÓTELES, “La política”. Ediciones universales. Bogotá. 1981. Pág. 24.

[8] REPO MEN, película de SAPOCHNICK, Miguel, director. Estados Unidos. 2010.

[9] Un mundo feliz (1932) y Nueva visita a un mundo feliz (1958), entre otros.

[10] Dentro de los comentarios favorables a la película puede consultarse la siguiente dirección: http://www.cineycine.com/index.php?option=com_content&view=article&id=951:repo-men&catid=13:pellas&Itemid=39 (11/01/2013)

[11] Dentro de los comentarios desfavorables a la película puede consultarse la siguiente dirección: http://www.blogdecine.com/criticas/repo-men-los-cobradores-del-frac-version-futurista

 

[12] Personaje encarnado por el actor Jude Law.

[13] Personaje encarnado por el actor Forest Whitaker.

[14] Personaje encarnado por el actor Liev Schreiber.

[15] Personaje encarnada por la actriz Alice Braga.

[16] Frase pronunciada por Remy en la película Repo Men.

[17] Frase con la que se promociona en la película el producto red neuronal M5.

[18] HOOFT, Pedro Federico, “Bioética, derecho y ciudadanía casos bioéticos en la jurisprudencia”. Editorial Temis S.A. Bogotá – Colombia. 2005. Pág. XIII.

[19] “Por el lado jurídico, esa noción basa la normativa internacional en materia de derechos humanos. Por el flanco filosófico, en cambio, se la cuestiona, fundamentalmente planteando su ambigüedad. Dignitas, en latín, significa, entre otras cosas, valor personal, mérito, virtud, consideración, estima, condición, rango honor.” RABINIVICH, Berckman Ricardo David, “Derechos Humanos Una introducción a su naturaleza y a su historia”. Editorial Quorum, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 2007. Pág. 56.

[20] “Quizás no podamos definir en abstracto la dignidad, pero sí reconoceremos concretas situaciones de denigración.” Ibídem. Pág. 57.

[21] “Esto no deja de resultar curioso, que la coacción sea un elemento compatible e incluso consustancial con un cierto tipo de deberes, en tanto que resulta incompatible con otros. Los deberes positivos no pueden imponerse a nadie por la fuerza, en tanto que los negativos, sí. En unos la coacción priva de moralidad al acto, en tanto que en los otros sucede exactamente lo contrario.” Ibídem. Pág. XI.

[22] MADRID-MALO, Garizábal Mario, “Derechos Fundamentales conózcalos, ejérzalos, defiéndalos”. Panamericana Editorial. Bogotá – Colombia. 2004. Pág. 24.

[23] MUĄOZ, SaldaĖa Rafael, “El ritual del sacrificio sangre para los dioses”, Revista Muy Interesante, Editorial Televisa Colombia Cultural S.A., Bogotá – Colombia. 2009. Pág. 27.

[24] Ibídem.

[25] Véase Génesis 22, 1-19. La Sagrada Biblia.

[26] GARZÓN, Valdés Ernesto, Algunas consideraciones éticas sobre el trasplante de órganos, en VÁZQUEZ, Rodolfo, “Bioética y Derecho Fundamentos y Problemas Actuales”. Impresora y Encuadernadora Progreso S.A. de C.V. México DF. 2002. Pág. 217-218.

[27] Ibídem. Pág. 225.

[28] Sobre ello, véase todo lo expuesto en Centro Nacional de Trasplantes: http://www.cenatra.salud.gob.mx/interior/trasplante_proceso_trasplante.html

 

[29] Véase sobre la historia de La internet: http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_Internet (15/01/2013)

[30] Véase el correo y la forma en que se desmintió en: http://www.taringa.net/posts/noticias/4196596/Mail-de-trafico-de-Organos_-Desmentida.html (15/01/2013)

[31] Claro está, no tengo conocimiento si Bayer está desarrollando trabajos sobre trasplantes de órganos, luego la mención es simplemente ilustrativa de lo que se cuenta ocurrió con dicha empresa en la Segunda Guerra Mundial.

[32] Véase, MARTÍNEZ, Mauricio, “La Pena garantismo y democracia”. Ediciones Jurídicas Gustavo IbaĖez. Bogotá DC- Colombia. 1999.

[33] WARREN, Lynne, “Beneficio Humano”, Revista National Geographic en espaĖol, Editorial Televisa S.A. México. 2003. Pág. 29.

[34] Imagen tomada de: WARREN, Lynne, “Beneficio Humano”, Revista National Geographic en espaĖol, Editorial Televisa S.A. México. 2003. Pág. 29.

[35] GARZÓN, Valdés Ernesto, Algunas consideraciones éticas sobre el trasplante de órganos, en VÁZQUEZ, Rodolfo, “Bioética y Derecho Fundamentos y Problemas Actuales”. Impresora y Encuadernadora Progreso S.A. de C.V. México DF. 2002. Pág. 217.

[36] Ibídem. Pág. 214.

[37] Ibídem.