CONSIDERAciones HUMANITaRIAS y SOCIAleS SOBRE lAs PELÍCULAS
“X-MEN: FIRST class”[1] Y “
DAYS OF FUTURE PAST[2]

 

Fabiano Garcia Severgnini - Gilberto Escórcio - José Roberto Bechir Maués Filho[3]

 

 

INTRODUCCIÓN.

 

El cine siempre fue fuente de análisis sobre nuestra vida en sociedad. Las películas de ciencia ficción, por otra parte, presentan ideas e historias que huyen de nuestra realidad, volviendo imposible una asimilación en relación a la vida en que vivimos en este mundo.

Sin embargo, el desafío del presente trabajo es exactamente quebrar esa barrera y analizar una suposición ficticia dentro de nuestra realidad social y jurídica, con énfasis en la temática de los derechos humanos.

Para esto, se pretende hacer una idea lanzada en las películas X-MEN, ‘First Class’ y ‘Days of Future Past’ (‘Primera Clase’ y ‘Días de Un Futuro Olvidado’), cuya temática dice a respecto de la posibilidad de existencia de seres mutantes entre los seres humanos, gracias a una alteración genética natural en la cadena de su DNA denominada de gen “X”, la cual fornece a estos una habilidad específica y única.

Con el surgimiento de esa nueva fase evolutiva de los mutantes, innúmeras consecuencias aparecen dentro de la sociedad y del gobierno específicamente en relación a la línea tenue sobre una posible amenaza a la extinción de los seres humanos tenidos como “normales” y las medidas que podrían ser creadas para equilibrar el desequilibrio generado por la propia naturaleza.

Tales cuestionamientos son llevados en la última película al análisis extremo, donde surgen dos realidades completamente diferentes, tomando como parámetro las condiciones de igualdad entre los desiguales y el instinto de supervivencia que vislumbra la posibilidad de extinción de una raza entera de la humanidad.

La última película presenta dos realidades completamente distintas y de falta de harmonía entre sí, demostrando sobre un análisis totalmente ficticio y crítica que la humanidad solamente posee una única opción a ser tomada: crear medios, derechos, reglamentos, acuerdos, conductas, mecanismos, etc. que posibiliten la coexistencia mutua de todos, bajo pena de extinción de los mutantes e involución de la humanidad.

 


 

 

1.        LOS DERECHOS HUMANOS Y SOCIALES.

 

En La película ‘X-MEN, First Class’[4], el mundo se depara con la existencia de seres humanos que poseen habilidades extraordinarias que los diferencian del resto de la humanidad, volviéndose la próxima escala evolutiva.

Delante de esa nueva realidad completamente diferente de aquella hasta entonces cogitada, igualdad de derechos entre los desiguales de manera de respetar sus singulares peculiaridades, surge la necesidad de adaptación de todo medio social no sólo en el sentido inclusivo, sino también tomando como base el cuidado de coexistencia mutua entre las dos especies.

Entre las principales características de los derechos humanos, contemplamos: historicidad, universalidad, esencialidad, no renuncia, inalienabilidad, inexorabilidad, imprescriptibilidad, efectividad, inviolabilidad, con límites, veto al retroceso, indivisibilidad, complementariedad, unidad existencial e interrelación.

Partiendo de la evolución histórica de los derechos humanos, conseguimos analizarlos sobre la óptica de tres Dimensiones: la primera representada por el derecho a la libertad y a los derechos civiles y políticos, posicionando el individuo en el centro como ser totalmente abstracto y dotado de derechos; la segunda trae los derechos a la igualdad, siendo traducido por los derechos económicos, sociales y culturales, surgiendo en ese momento los primeros derechos sociales previstos: para la salud, la vivienda, la alimentación, la educación, la previdencia; la tercera nos dice respecto de los derechos a la fraternidad y solidaridad, incluidos en esos, los derechos difusos y colectivos, momento en el cual la humanidad empieza a discutir sobre la interacción necesaria entre todos los países en el sentido de debatir sobre cuestiones de interés común, como: paz, desarrollo, comunicación, seguridad mundial, protección al medio ambiente y conservación del patrimonio común de la humanidad[5].

Delante de esa realidad podemos definir al Ciudadano “como siendo aquella persona metida dentro del Estado, que participa activamente de su toma de decisiones en todos sus niveles de gestación y organización”.

En las palabras del Doctrinador Diego Machado[6]: “El ejercicio de la ciudadanía posee estrecha vinculación con la protección a los derechos fundamentales, tanto que el principio de la ciudadanía tiene como uno de sus corolarios el de la dignidad de la persona humana.

 Así, no hay razón para separar los derechos de los seres humanos de los derechos de los mutantes, pues ambos merecen y deben tener los mismos derechos, pues encima de todo, todos, al final, son apenas seres humanos.

 

 

2.        DE LA IGUALDAD DE DERECHOS HUMANOS ENTRE MUTANTES Y HUMANOS.

 

La Declaración Universal de Derechos Humanos adoptada y proclamada por la Resolución 217 A (III) de la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, entre sus diversas peculiaridades, prevé de forma bien clara que la mera condición de persona es suficiente para que ella pueda gozar de Derechos Humanos.

Siguiendo esa línea de raciocinio, se hace necesario definir lo que de hecho concierne derecho a un cierto individuo, estableciendo el enlace del que viene a ser una persona del punto de vista jurídico y las condiciones en que ella ejerce sus deberes y obligaciones delante el contexto social en el cual está inserida.

Bajo esa óptica, diversos doctrinadores de todo el mundo, por muchos aĖos, indagaron sobre lo que de hecho se debe y se puede considerar como una siendo una “persona”, respuesta que aún se encuentra fuertemente inserida en el campo de las infinitas posibilidades. Eso coloca a la sociedad delante del punto de vista y de la situación en que la inserimos, sea en la esfera jurídica, sea en la esfera de la persona natural, siendo que en el primero podemos tener dos de sujetos, los personalizados (persona física y jurídica) y los no personalizados (humanos y no humanos), mientras que en el segundo se comporta más a la simple cuestión del nacimiento con vida, considerando todos los entes a partir de este momento y condición como detentores de deberes y obligaciones.

Así, independientemente del concepto o de la argumentación, es mohoso que todos son unánimes en decir que naciendo con vida, desde que la palabra “vida” sea entendida en todas sus formas sin establecer una delimitación específica o cerrada, adquiere automáticamente derechos y hasta mismo obligaciones.

Exactamente en ese contexto que debemos percibir que tanto los humanos como los mutantes están inseridos en el mismo contexto, sea vista que independiente de sus diferencias ambos son de la misma especie, cual sea, la especie humana, luego no hay que hablarse en cualquier distinción entre ellos basado apenas en una variación genética denominada en la película de “Gen X”. Pues esa misma variación genética que confiere a los individuos habilidades extraordinarias, también confiere a una gama significativa de la población una mutación genética negativa que los vuelve de cierta manera, inferiores a los demás individuos, con capacidades limitadas, son los llamados portadores de necesidades especiales, entre ellos: los autistas; portadores del síndrome de Down; portadores de deficiencia mental y/o locomotora; entre inúmeros otros.

Tras estos argumentos debemos encarar a los mutantes de la misma manera que encaramos a los portadores de necesidad especiales de modo general, teniendo en vista que así como ellos, todos los llamados mutantes tuvieron una alteración en su código de DNA desencadenado de espontáneamente por la naturaleza, razón por la cual no les puede ser negado de manera alguna, la igualdad de derechos y condiciones que son aseguradas a cada individuo de la tierra.

Por ese motivo, el simple hecho de esas habilidades o poderes los vuelvan, tal vez, más adaptados al medio en el que viven, en el caso, el Planeta Tierra, no puede resultar en negativa de condiciones a los mismos por motivos torpes de posible amenaza a la extinción de los demás seres humanos. En este sentido, los derechos humanos que ya les es debido desde su nacimiento, y en esa línea, de la misma manera como los deberes que poseen con la sociedad a la que están inmersos.  

 

3.        DE LA IGUALDAD DE DERECHOS SOCIALES ENTRE MUTANTES Y HUMANOS.

 

Como extensión a los derechos humanos, los derechos sociales también deben ser asegurados a los mutantes, hasta porque es difícil hacer que ambos sigan caminos diferentes.

Estos derechos sociales incluyen, no taxativamente, el derecho a estudiar en escuelas públicas, votar, ser electo para cargo público, tener registro civil, etc., La propia película X-MEN muestra el ejercicio del derecho de ser aceptado en la facultad, como en el caso del personaje ‘Henck’ que se graduó en la Universidad de Harward con apenas 15 aĖos de edad delante de su excepcional inteligencia.  

En algunos momentos de las películas esos derechos sociales son plenamente reconocidos sin cualquier distinción con la clase de los humanos siguiendo la misma suerte de los derechos humanos de una manera general; aunque en otros momentos de las películas, esos derechos sociales son taxativamente negados de la misma manera que los derechos humanos, lo que resulta en el caos y conflicto entre los dos tipos de la especie humana; aquellos que tuvieron su DNA alterado, denominado de “Gen X” y aquellos que no tuvieron; que después de intensas batallas cuerpo a cuerpo e intensos conflictos diplomáticos llega a resultar en dos consecuencias futuras completamente distintas, siendo tratado de manera bien clara en la última película, donde deja bien claro que la exclusión y el temor de amenaza a los mutantes solamente genera la extinción de casi todos los seres vivos, independiente de ser humanos o mutantes.

Además, el hecho de que los mutantes tengan poderes o habilidades especiales no puede ser considerado traba o impeditivo para el ejercicio de los derechos sociales.

Con esa premisa inicial, ninguna discriminación debe ser hecha a los mutantes en la esfera social por el motivo de que éstos utilicen sus poderes o habilidades especiales, ocasión en que deben tener los mismos derechos sociales que los demás seres humanos, pues no hay cualquier distinción entre ellos en lo que atinge a la responsabilidad social que ambos poseen dentro de la sociedad en que viven, de la misma manera que los portadores de necesidades especiales, desde que sean respetadas sus limitaciones, poseen en la esfera social.

Dejando bien claro que la creación de medidas inclusivas y de cooperación mutua son esenciales para la convivencia de todos, siendo la única manera para que la vida en el planeta tierra no sea extinguida por completo, en medio de guerra trabada por los no mutantes y mutantes.

 

4.        DE LOS DESDOBLES DE LA IGUALDAD DE DERECHOS SOCIALES ENTRE HUMANOS Y MUTANTES.

 

Superada la cuestión relativa a los derechos humanos y sociales de los mutantes, en la manera hasta aquí expuesta, necesario tejer algunas ponderaciones sobre los desdobles y consecuencias de ese reconocimiento en nuestra sociedad, en especial para aquellos humanos que no sufrieron alteración espontánea de su DNA por la naturaleza.

Es innegable que la concesión de los mismos derechos de un humano para un mutante resultará en un desequilibrio social absurdo en desfavor de los humanos. Ejemplarmente, a partir del momento en el que un mutante como El Profesor Charles Xavier de la Película X-MEN con poderes de leer mentes ajenas pase a utilizar sus habilidades, podría fácilmente obtener informaciones privilegiadas en detrimento de otros. En la misma senda, el mutante que mira sobre una pared retiraría el derecho a la privacidad de los demás. Otro ejemplo sería el del personaje “Hank”, que con una de sus habilidades, específicamente de inteligencia encima de la promedio normal de cualquier superdotado, fue aprobado en la Universidad de “Harward” con apenas quince aĖos de edad, siendo evidente que esa diferencia intelectual le traería ventaja en cualquier competición con un humano, mismo aquellos dotados de una inteligencia aproximada.

Es de decirse aún, que el problema no está en la simple concesión de derechos a los mutantes, sino en la reducción o perdida del derecho de uno en detrimento de la concesión del derecho de otro, en el caso son de los demás humanos no afectados con el “gen X”. La idea de concesión harmoniosa e igualitaria de derechos busca si, la igualdad de todos los seres, no obstante, si esa concesión acabara por traer desigualdades que acarreen en desfavor de la mayoría en pro de apenas una minoría, no estaremos delante del instituto más precioso a ser tutelado y resguardado, cual sea, el de la Colectividad.

Nótese que no todos los poderes de los mutantes acaban por restringir subjetivamente los derechos de los no mutantes, a ejemplo del mutante que tiene la habilidad de respirar debajo del agua o de aquél que puede volar utilizando las ondas sonoras de su voz.  En estos casos el beneficio es exclusivo para el mutante y la utilización de este no resulta, salvo acto intencional, en cualquier perjuicio para ninguna persona y luego, por vía de consecuencia, la colectividad como un todo.  

Ya en relación a los poderes que pueden infringir la integridad física de cualquier individuo, sea él mutante o no mutante, por obvio que no pueden ser utilizados para este fin, pues se tratan de poderes cuya utilización  debe ser limitada y hasta, si es el caso y en pro de la colectividad, controlada, para que en caso de acto u omisión, obviamente, desde asegurados el derecho al contradictorio y amplia defensa, puedan y deban  responder por sus actos en todas las esferas, sea ella civil, administrativa y hasta criminal.

Con esto, se verifica que la igualdad de derechos entre mutantes y no mutantes genera en buena parte de los casos, restricción de los derechos de éstos últimos, desaguando, vía de regla, en una nueva desigualdad social, ahora en detrimento de la clase mutante.

De esta manera, surge la indagación cuanto a la necesidad de regulación sobre cómo debe ocurrir esa equivalencia de derechos entre los derechos de los no mutantes y de los mutantes, de manera que la igualdad que se busca no cause perjuicio a cualquiera de las especies, mucho menos para la naturalmente más desfavorecida, puesto que, uno de las premisas más antiguas de la humanidad siempre fue el de equilibrar la relación de igualdad entre los desiguales, respetando encima de todo y como fuente básica para su consecución, las peculiaridades intrínsecas que revisten cada una de las categorías del individuos de todas las colectividades, eso abarcando a los mutantes, no mutantes, portadores de necesidades especiales, ancianos, entre innúmeros otros inmersos en la sociedad, independiente del país, región, local, etc.

 

5.        DE LA NECESIDAD DE NORMAS Y REGULACIÓN DE CONDUCTAS. 

 

Como forma de garantizar los derechos de los mutantes sin afectar los derechos de los no mutantes, es necesario y conveniente promover la creación de normas y procedimientos para evitar el conflicto entre esas dos especies.

En las películas citadas de la serie X-MEN, en especial en “X-Men: Days of Future Past”[7] es posible verificar esa necesidad de reglamentación, bien como la forma y la manera por la cual la sociedad debe seguir durante a creación y consecución de esos reglamentos de conducta social.  En la película en epígrafe, un retorno al pasado a través del tiempo, es posible ratificar un error antiguo que resultó en el inicio de un conflicto entre no mutantes y mutantes que casi generó la extinción de ambas especies.

Tal conflicto fue iniciado exactamente por la inexistencia de normas previas o de cualquier otro tipo de reglamento social que pudiese de manera  concreta, pacificar la coexistencia mutua entre las dos especies, pues cuando los no mutantes tuvieron conocimiento de la existencia de los mutantes, que ya estaban a su alrededor desde hacía mucho tiempo antes de su aparecimiento frente a la sociedad, trajo un sentimiento de temor y pánico generalizado con miedo de una cosa que en un primer momento parecía una amenaza a la supervivencia de toda la humanidad, pero en verdad se trataba de personas que no consiguieron entender lo que estaba aconteciendo consigo y con tanto miedo en relación a los demás, no solamente por el exterminio que podrían ser sometidos, y sí principalmente por el repudio y titulación de meras aberraciones de la naturaleza que le sería impuesto como un rótulo.

Diseminando el pensamiento de que solamente la extinción de esa especie, que siempre fue considerada como la minoría, podría permitir la supervivencia de la mayoría, desencadenando en la última película una verdadera masacre y casi completa exterminación de todos los mutantes.

Las películas descriptas demuestran que la mejor manera de resolver esa diferencia entre las dos especies solamente podría ocurrir con la creación de normas elaboradas por ambas partes, mutantes y no mutantes, y no por normas creadas apenas por uno de estos, todo con la finalidad de atender el interés de todos en la búsqueda de la paz entre las especies y la cooperación mutua.

Por otra parte, las propias películas responden uno de los principales cuestionamientos evocados en este trabajo, sean, las consecuencia de no garantizarse la igualdad de derechos con la misma jerarquía de condiciones para ambas especies, bien como de subyugarse una especie en función del interés de otra, mismo que represente a la mayoría, descartando todas las maneras de convivencia entre ambas, o sea, la extinción de los mutantes y, por vías de consecuencia, de la propia humanidad.

En la última película la respuesta más plausible para realizar la regularización de la utilización de las habilidades especiales anteriormente mencionadas sería justamente en el sentido de retirar del gobierno el control total, exclusivo e irrestricto de tal fin, de modo que ambas especies participen conjuntamente de las decisiones de modo que garantice y beneficie ambas especies a través de políticas de inclusión y readecuación de la sociedad al nuevo contexto social que se presenta.

Dentro de nuestra realidad, cierto es la necesidad de que, tan pronto descubramos la existencia de los mutantes, sea creada una comisión entre éstos y los no mutantes para establecer una forma de reglas y conductas con el fin de garantizar la evolución de la sociedad como un todo, evitando la extinción de cualquiera de esas especies por el medio más adecuado, a través de la creación de normas jurídicas y políticas que resguarden y les proporcionen la libre y total existencia en el planeta.

Algunos puntos no fueron abordados en ninguno de las dos películas utilizadas como fuente de debate para este trabajo, sin embargo, una discusión no puede dejar de ser mencionada, e virtud de la reflexión que motiva, dice a respecto al hecho de que la naturaleza siempre proporcionó maneras del planeta por sí sola sobrevivir y readaptarse, no siendo diferente con el aparecimiento de los mutantes, puesto que no siempre fuimos seres humanos, teniendo en cuenta que descendemos, del punto de vista científico, directamente de los monos, y de ahí nuestra denominación de “homo sapiens”, del latín que significa “hombre sabio” [8].

Esa nueva escala evolutiva debe ser encarada como el futuro de la supervivencia de la humanidad de manera que debemos utilizarla para aprender nuevas formas de solucionar los problemas del planeta, específicamente, cuando hablamos de cuestiones que envuelven al medio ambiente cada vez más polucionado y degradado, diseminación de diversas enfermedades y, principalmente, la gradual y acentuada escasez de agua potable que asola a todo el mundo, los cuales, por sí sólo, culminaron en la destrucción de toda la humanidad si no fuesen controlados, cohibidos y evitados.

 

6.        DEL LÍMITE PARA UNA NORMAS Y REGULACIÓN DE CONDUCTAS.

 

Constatada La necesidad de normativa y regulación de conducta entre mutantes y los no mutantes con fines de evitar la extinción de alguna de esas especies, es importante pensar en el límite de esas normas a ser acordadas entre las partes, eso porque, por más que con la creación de normas por ambas especies, es inevitable que éstas resulten en la prohibición de la utilización de algunos de los más variados poderes de los mutantes con la finalidad de evitar pérdida de algún derecho de los no mutantes, siendo resultado del interés de la colectividad.

Aunque, cualquier tentativa de intervención con la finalidad de garantizar los derechos ya “adquiridos” de los no mutantes, por mínima e insignificante que sea, resultará en reducción de derechos para los mutantes.  Es decir, para garantizar el derecho de uno, es necesario reducir el derecho del otro, y viceversa.

Es obvio que no se cuestionan los poderes de los mutantes que sean letales o que puedan causar perjuicios a la sociedad como un todo, pues tales, de cualquier manera, serían ilegales para cualquier una de las especies, sea entre sí o en relación a la otra.

El punto de cuestionamiento que se busca solución se encuentra en aquellas situaciones en que el poder individual del mutante vuelve desigual la competición en relación al poder individual del no mutante, entiéndase esa idea de poder como habilidad en general.

Ejemplificando, se presenta el caso del mutante con el poder de la inteligencia suprema, que, en cualquier competición o disputa realizada contra un humano, ciertamente tendrá mejores resultados en relación a éste último.  Lo mismo ocurriría con el mutante que consigue correr el doble de la velocidad de un no mutante y, en competición olímpica, ganaría la medalla de oro con mucha facilidad.

ņEs exponer que sería justo que un mutante sea más beneficiado que un no mutante por causa de sus poderes y/o habilidades?

Para acercarnos de una supuesta respuesta, es necesario utilizar los mismos ejemplos mencionados arriba, aclarando que, en que pese a que los mutantes posean poderes y/o habilidades, ellos no serían superiores a los no mutantes en todo, por más que porque partes de esas mutaciones causen diversos perjuicios a los propios mutantes, como el caso del personaje “Mística”, nombre “Reaven”, que posee una mutación tan expresiva que la impide de aparecer en público con su propia piel, siendo necesario que siempre se esconda para no ser víctima de exclusión social.

O sea, existen situaciones en que los propios mutantes son inferiores a los no mutantes y, en esa misma situación, se hace necesario establecer normas y reglamentos que garanticen la igualdad de derechos entre ellos, como ocurre con el caso de los portadores de necesidades especiales, permitiendo la misma igualdad de oportunidades y condiciones.

Volviendo a la manera ejemplificativa, el mismo mutante que tiene el poder de la inteligencia suprema (considerando que él no practica deporte) no sería capaz de vencer a un “simple” humano que practica natación con frecuencia. También el mutante que no tiene otro poder o no tiene conocimiento estudiantil alguno, conseguiría vencer una prueba de admisión en cualquier concurso, por más poderes que él posea, desde que no sean mentales.

Así, no parece correcto la limitación de los derechos de los mutantes en los casos donde esos derechos hayan sido adquiridos por el simple hecho de tener poderes y/o habilidades, ya que, haciendo esa limitación, se estaría retirando una posibilidad natural de que el mutante se destaque en la sociedad, lo que no ocurría con los no mutantes.

Bajo la realidad paralela que vivimos actualmente, podríamos admitir que cada ser humano posee una habilidad o “poder” y, mismo en razón de eso, ningún ser humano tiene su derecho limitado por alguna habilidad especial.  Quizás, en nuestra realidad, ya existen mutantes con poderes especiales y no sabemos de eso. No sería en razón de la ciencia explícita de tal hecho que nuestra percepción deba ser diferente o nuestra mentalidad deba ser alterada.

Un ejemplo muy claro de eso es la existencia de innúmeros niĖos con inteligencia encima del promedio normal, los considerados verdaderos genios o superdotados, que poseen una diferencia intelectual expresiva en relación a la grande mayoría de los otros niĖos, mismo así siendo público y notorio tal hecho, no poseen cualquier disminución o retirada de sus derechos humanos y civiles, tampoco de sus obligaciones delante la sociedad, pero tan sólo una readecuación social para aceptar su existencia e incluirlos dentro de la sociedad.

Con eso, la necesidad de intervención de la sociedad en los poderes de los mutantes, posiblemente a través de la creación de normas y reglas de conducta, debe ser realizada de la manera más tierna posible, posiblemente en las cuestiones en que la utilización de los poderes envuelva riesgo a los no mutantes o a los propios mutantes, debiendo establecerse un equilibrio que propicie la coexistencia entre todos los integrantes del planeta.

 


 

CONCLUSIÓN.

 

Con base en todos los argumentos enumerados y colocados hasta aquí, concluimos que todos los individuos poseen el derecho a tener derechos humanos, sociales y civiles, desde que en la misma igualdad de condiciones, dejando claro que la consagración de estos derechos solamente podrá ocurrir si hubiera plena consciencia y estipulación que para alcanzarse este fin, siendo imperioso y necesario que se respeten, específicamente, las desigualdades y peculiaridades de todos.

En ambas películas es clara la discriminación de la población en general, o sea, de los no mutantes en relación a los mutantes, por el simple hecho de que éstos últimos sean genéticamente diferentes, lo que acaba trayendo una idea de desconfianza previa con esa nueva especie humana en base a lo que se desconoce, culminando en el desinterés en garantizar sus derechos y deberes delante el contexto social en el cual todos están inmersos, contribuyendo para el aumento del pánico y miedo de ambos lados que desean sobrevivir.

Ese conflicto social generado en las películas se manifiesta como un problema cíclico e imposible de resolver, sea teniendo en cuenta la cuestión meramente ficticia tratada, o sea teniendo en cuenta nuestra actual realidad, pues hoy ya hay personas más evolucionadas que otras como ejemplo de los niĖos superdotados y, supuestamente, menos evolucionadas, que se traducirían en los portadores de necesidades especiales.

No obstante, partiendo de la propia esencia de la humanidad, identificamos que todos los seres humanos consiguen cohabitar en nuestro planeta en la misma igualdad de condiciones, desde que sean respetadas sus diferencias, momento en el cual, ambos contribuyen de manera significativa para la mejoría del pensamiento social y de la propia humanidad en el sentido de que de hecho todos deben ser considerados como iguales sin cualquier distinción.

Finalmente, resta el siguiente cuestionamiento: ņQuiénes son los verdaderos mutantes, los que creíamos ser humanos hasta hoy, o aquellos que aún no conocemos?

 



[1] http://www.imdb.com/find?q=x-men&s=all

[2] http://www.imdb.com/title/tt1877832/?ref_=nv_sr_1

[3] [email protected], [email protected], [email protected]. Todos abogados y estudiantes del curso de Doctorado en Derecho de la UBA.

[4] http://www.imdb.com/find?q=x-men&s=all

[5] Doutrina, Volume Único, Direitos Humanos, Editora: Juspodvim, 2Ľ Edićčo, revista ampliada e atualizada, Ano: 2013; Autor: Diego Pereira Machado; Capítulo I, Direitos Humanos, Página167.

[6] Doutrina, Volume Único, Direitos Humanos, Editora: Juspodvim, 2Ľ Edićčo, revista ampliada e atualizada, Ano: 2013; Autor: Diego Pereira Machado; Capítulo I, Direitos Humanos, Página 168.

[7] http://www.imdb.com/title/tt1877832/?ref_=nv_sr_1

[8] http://pt.wikipedia.org/wiki/Homo_sapiens