DERECHO Y FANTASA

Juan Pablo Lionetti de Zorzi (Argentina)

Primer Premio, Categora Docentes,

Concurso Internacional FICCIN Y DERECHO 2016

(Departamento de Ciencias Sociales, Facultad de Derecho, UBA)

 

El deber del educador moderno no es talar selvas, sino regar desiertos. Clive Staples Lewis, Hombres sin pecho

La fantasa sigue siendo un derecho humano. John Ronald Reuen Tolkien, Sobre los cuentos de hadas

 

 

I.         Introduccin

II.       Fantasa: Qu es y porque?

III.      Fantasa y realidad

IV.     Fantasa y sociedad

V.       Fantasa y proceso judicial.

VI.     La solucin que brindan las historias

VII.    Conclusin

 

 

 

 

I.                 Introduccin

 

A lo largo de los Siglos las historias han formado parte de la vida del ser humano de una manera esencial. Muchas veces como fuente de conocimiento, pero casi siempre como fuente de sabidura.

Desde la poca de nuestros ancestros,  donde se juntaban alrededor de una hoguera, las historias siempre formaron parte de la cultura y la tradicin. Los siglos avanzaron y con la aparicin del idioma y el lenguaje se pudo plasmar por escrito lo que siempre perturbo al ser humano. Temas como la muerte, la justicia o el origen del universo formaron parte de historias que se relataban o se representaban (tal como lo demuestran las tragedias griegas).

Pero los siglos avanzaron, las guerras comunicaron pueblos y formaron imperios.

Con la invasin del Imperio Persa a Grecia comenz un entrecruzamiento de culturas e historias entre Oriente y Occidente  que culmin con la batalla de Lepanto. Con esos contactos  las historias se mezclaron y enriquecieron.

Pero el universo de historias es tan amplio que es imposible  estudiarlo completo. Por tal motivo se tomarn, como puntos centrales, algunos cuentos provenientes de dos conocidos cuerpos de historias: Los cuentos de los Hermanos Grimm y Las mil y una noches.

La referencia a esas dos es que comparten una serie de caractersticas. La primera es que son annimos. Les debemos a la seriedad de sus recopiladores la posibilidad de contar con ellos.  

La segunda es que en son muchas las historias contenidas en cada cuerpo de historias. Lo que denota la gran importancia que tenan las historias en sa poca y la necesidad de variar el repertorio. Algo razonable teniendo en vista su objetivo[1].

Por ltimo, comparten un contacto religioso. No de manera notoria pero lo suficiente para mostrar el espritu del momento y el lugar. Las mil y una noches su contacto musulmn, los cuentos de los hermanos Grimm con el cristianismo[2].

Ahora bien, con lo expuesto anteriormente no se est expresando que sean los mxime exponentes, ni que sean los nicos, pero s algunos de los ms representativos para el  auditorio.  

Asimismo, su vinculacin con el derecho se realizar, a mero tono de aproximacin, con  ciertos conceptos oriundos de autores referentes de la Filosofa del Derecho.

 

 

II.                Fantasa: Qu es y porque?

Para comenzar el anlisis debemos aclarar: Qu entender por fantasa? Al respecto, Tolkien no da una gran ayuda cuando dice: La misma fantasa puede tal vez traducirse, con mucho tino, por Magia[3]. Es eso lo que tomaremos por fantasa. Somos conscientes de que existen distintos gneros literarios avocados al tema (cuento fantstico, fantasa heroica, mito, leyenda, novela, etc.) pero nosotros haremos dicha divisin y consideraremos como tales a todos aquellos que tengan como contenido la magia (aunque slo analizaremos los tres cuerpos literarios mencionados en la introduccin).

Cabe entender que la magia no es slo un elemento literario. En cierto ensayo Chesterton manifest que, a su entender, la magia de las mil y una noches representaba el tiempo[4]. La magia que produca el genio de la lmpara o cualquier otro hechizo no era ni ms ni menos que el tiempo comprimido.  As como el genio de la lmpara poda convertir al ms pobre de los harapientos en el ms rico de los reyes, el tiempo puede llegar a convertir a un pobre inmigrante como Aristteles Onassis en un potentado.

Lo que hace que dichas historias nos dejen ese sabor en la boca de que  todo es posible[5]. Aclarado el primer acercamiento cabe entonces responder el interrogante del ttulo: Por qu fantasa?

Fantasa es una tierra peligrosa, con trampas para los incautos y mazmorras para los temerarios[6]. Con estas palabras comienza J.R.R.Tolkien su conferencia pronunciada  el 8 de marzo de 1939 en la Universidad de St. Andrews.

Tras estas palabras de advertencia solo un desventurado podra desorlas y avanzar hacia el peligroso mundo de fantasa. Es que el peligro de fantasa es que quien penetre esa tierra pueda que nunca ms quiera volver[7]. Quizs por eso fue  denostado por distintas corrientes quienes han entendido que el avocarse a la fantasa representa una evasin de la realidad. A lo que Tolkien respondi: Por qu ha de despreciarse a la persona que, estando en prisin, intenta fugarse y regresar a casa? Y en caso de no lograrlo, Por qu ha de desprecirsela si piensa y habla de otros temas que no sean carceleros y rejas? El mundo exterior no ha dejado de ser real porque el prisionero no pueda verlo. Los crticos han elegido una palabra inapropiada cuando utilizan el trmino Evasin en la forma que lo hacen; y lo que es peor, estn confundiendo, y no siempre con buena voluntad, la Evasin del prisionero con la huida del desertor. De la misma manera, un portavoz del Partido habra calificado de traidor al que tan slo criticara o al que escapara de las penalidades del Reich del Fhrer o de cualquier otro Reich [], da la impresin de que prefieren la aquiescencia del colaboracionista a la resistencia del patriota. Si as se piensa, basta decir la tierra que amamos est condenada para excusar cualquier traicin; ms an, para glorificarla[8].    

Ms all de la funcin de consuelo que le asigna Tolkien a la fantasa[9], la importancia de lo expuesto reside en algo ms trascendente que se logra percibir y es que nos muestra un elemento de comparacin. A travs de ciertas historias podemos percibir, aunque no del todo, lo que est mal en nosotros mismos y en el mundo. Las historias nos brindan una mirada objetiva que el ajetreo diario no nos permite. Podemos ver elementos de nuestra vida y nuestra sociedad que, en medio de la vorgine, se nos escapa de nuestra percepcin.

 

III.              Fantasa y realidad

Como hemos mencionado un de las caractersticas de ciertos gneros literarios como la fantasa es la aplicabilidad[10]. Ese es un valor agregado del que no todos los gneros pueden hacer alarde. Si bien hay autores que comentan que el trmino no necesita explicacin[11], dado que el trmino es explicativo de por s, Campbell lo ejemplifica de este modo Antes, las literaturas griegas, latina y bblica formaban parte de la educacin de todo el mundo. Ahora que se han abandonado, toda una tradicin de informacin mitolgica occidental se ha perdido. Antes esas historias estaban en la mente de todos. Cuando una historia est en tu mente, puedes ver su aplicacin a algo que ocurre en tu propia vida. Te da una perspectiva de lo que te est pasando. Con su desaparicin hemos perdido realmente algo importante porque no tenemos una literatura que lo reemplace[12].

Al respecto, cabe destacar que la aplicabilidad no es slo a un nivel individual e intimo sino tambin a un nivel colectivo. No slo nos muestra a nosotros mismos sino que nos muestra nuestra realidad, el entorno en el que nos movemos. Los ideales que se nos proponen, la sociedad en la que vivimos. 

Dicha aplicabilidad es la manera en que la literatura muestra la verdad, la realidad y lo ltimo. De hecho solo mediante ese mtodo se puede llegar.

Desde el lado literario Lewis nos explica porque necesitamos de la fantasa para  arribar a esas verdades: El intelecto humano es irremediablemente abstracto. En las matemticas puras, encontramos el tipo de pensamiento ms eficaz. Sin embargo, nuestra experiencia de lo real es siempre concreta: este dolor, este placer, este perro, este hombre. Por otra parte, cuando comenzamos a percibir con el intelecto, las cosas concretas adquieren carcter de casos o ejemplos y perdemos contacto con ellas al concentrarnos en lo que ejemplifican [] Mientras ms lcido sea el pensamiento, mayor ser nuestra separacin; mientras ms profunda sea la penetracin en la realidad, menor ser nuestro pensamiento. No podemos estudiar el Placer en el momento del abrazo nupcial ni el arrepentimiento mientras estamos arrepintindonos [] El mito es la solucin parcial de este trgico dilema. Al disfrutar de un gran mito, experimentamos en forma ms concreta lo que de otro modo slo podemos comprender como una abstraccin[13].

Lo mencionado con anterioridad tambin ocurre en el Derecho, as Hart explicaba: Todos nosotros nos hallamos a veces en esa situacin: es fundamentalmente la del hombre que dice, Yo, puedo reconocer un elefante si lo veo, pero no puedo definirlo. La misma situacin fue expresada en algunas famosas palabras de San Agustn sobre la nocin de tiempo. Qu es pues tiempo? Si nadie me lo pregunta lo s; si deseo explicarlo a alguien que me lo pregunta, no lo s. Es as que aun juristas avezados han sentido que, aunque conocen el derecho, hay mucho respecto del mismo y de sus relaciones con otras cosas que no pueden explicar y que no entienden plenamente[14].

La respuesta del porque ocurre eso, es decir, del porque no podemos percibirlo en la realidad misma  nos la brinda Jorge Ferro: El mito apunta pues a transmitir aquellas verdades que tienen que ver con las ultimidades. Vemos que tanto el principio como el fin absolutos escapan al campo de las ciencias positivas, y trascienden las posibilidades de exposicin factual lisa y llana. Las ltimas preguntas no pueden ser respondidas sino mediante el recurso del mito, entendido en este sentido de relato portador de una verdad trascendente[15].

Y desde la visin del derecho Kelsen, nos explica porque esas ultimidades del derecho escapan al campo de la ciencia positiva cuando comenta que: la justicia absoluta no puede ser definida racionalmente. Dotada de una validez absoluta, la justicia esta mas all de toda experiencia[16].

Es decir, los gneros literarios de fantasa son como un espejo. Un espejo es un objeto que nos muestra otra cosa. As, si una chica bonita mira a un espejo no ver al espejo sino que se ver a ella misma. Cuando leemos ese tipo de historias (de las buenas historias), dichas historias (cuentos, leyendas, mitos, novelas, etc.) no nos muestran lo que son sino que, por una parte, nos muestran la realidad[17], ya que como dice Tolkien: los cuentos de hadas no los escriben las hadas, sino los hombres[18] y ese es el vehculo que nos permite llegar a lo no comprobable[19].

Un ejemplo de estos ltimo puede ser la concepcin de justicia.  As La clebre y famosa idea de justicia de dar a cada uno lo suyo (suum cuique tribuere) que Ulpiano toma de Platn quien, en la Repblica en el punto 331, cita a Simnides, (poeta que vivi un siglo antes que l), ya era percibida, por lo menos en esencia, mucho tiempo atrs en  La Odisea[20].  Es decir, la literatura le gano a la doctrina y lo que los filsofos an no haban definido el arte lo percibi.

En ese sentido si hay algo que sobresale de la literatura actual es ese anhelo de justicia que se expresa a travs del final feliz (Tolkien lo llama eucatstrofe[21]) en donde el malo es castigado o el inocente es exonerado de injustas calumnias. Un anhelo que, desde ciertas corrientes iusfilosficas, carecen de rigor cientfico toda vez que, para estas visiones,  el derecho cumple otra funcin.

 

IV.              Fantasa y sociedad

En cierto pasaje Tolkien comenta que Chesterton, en su biografa de Charles Dickens, relata la misteriosa historia de  mooreeffoc[22]. Cuenta que un oscuro da Londinense Dickens se dio cuenta que la realidad tiene poco realismo y que el verdadero realismo lo encontramos al mirar desde otra perspectiva. Un da entro en una tienda de la zona de St. Martins Line. Cuando entro vio escrito sobre la puerta de vidrio de la entrada a la tienda las palabras coffee room pero una vez dentro encontr la realidad cuando, desde dentro de la tienda y leyendo el anuncio invertido, vio estas extraas palabras mooreeffoc.  El impacto de ese salvaje trmino fue tal que Dickens conto que lo sinti en la sangre.   

Ese mooreeffoc, es decir, ese mostrarnos la realidad desde una mirada tan distinta que logre captar nuestra atencin tiene varios corolarios en las historias fantsticas. En este sentido la historia de los Hermanos Grimm de Hans el erizo (Otras traducciones lo llaman Juan Erizo) nos demuestra la aplicabilidad de las historias en el derecho para comprender un problema grave y actual de la sociedad.

Cuenta la historia de un matrimonio que no podan concebir. Una y otra vez utilizaban distintos mtodos para concebir y no lo lograban. Hasta que llego un punto en el que el padre[23]  comenta que quiere un hijo como sea, que quiere un hijo aunque sea un erizo.

Finalmente nace un hijo en el seno de dicho matrimonio que nace con la mitad de arriba con cuerpo de erizo y de la mitad para abajo humano. Lo aplicable de esta historia es que hay a un montn de parejas, en todo el mundo, que intentan tener un hijo y probar todo mtodo mdico habido y por haber. Y que despus de probar una, y otra vez, y desilusionarse no es difcil imaginar que en su fuero interno piensen: quiero un hijo aunque sea..

Actualmente ya no se piensa en el trmino erizo en momentos de desesperacin para tener un descendiente. Pero s se puede llegar a pensar en  la compra ilegal de ovocitos prenucleados, la compra ilegal de nios, de adopciones de manera irregular, etc. Hoy en da no hay que pensar en la frase aunque sea un erizo sino aunque sea de manera ilegal.

Esa historia nos cuenta una verdad del corazn humano y una problemtica que el derecho debe saber cmo abarcar  y actuar frente a una realidad que lo acompaara siempre. El deseo desesperado de algunas personas por la descendencia[24]. 

 

V.               Fantasa y proceso judicial

Desde tiempos inmemoriales la pugna entre la forma y el fondo de un texto legal ha estado presente en todos los niveles y, por tal motivo, tambin estudiado. Desde Antgona[25] hasta nuestros das vemos ejemplos en donde la literatura hace mella en este asunto. Pero no slo se muestra la pugna entre la forma y el fondo, sino tambin  el uso de la forma para evitar el fondo.

En este sentido las mil y una noches nos deleitan con dos historias. En una se utiliza la forma para evitar el fondo que sera condenar a alguien a muerte. En otra se utiliza la forma para evitar el fondo que el califa puede deleitarse con una esclava la misma noche que se aduea de ella.  

Ya sea por una buena causa o por una causa pcara se muestra como la forma puede desvirtuar el fondo de un texto legal. Lo que denomina un buen ejemplo de lo que Ross denominara consciencia jurdica material[26] y como, la misma, juega en distintos sentidos, as mientras una decisin es motivada por la equidad otra lo es por la arbitrariedad[27].

Por un lado est El caso de Harn ar-Rashid y el imn Abu Iusuf.

Dicha historia cuenta que, una noche, el califa  se haba  encaprichado con una esclava de su visir y lo  haba amenazado con que si no se la venda, o se la regalaba, repudiara a su esposa. El visir  jura que nunca lo har  y sostiene que si el califa se divorcia l tambin se divorciara de su mujer. Cuando se les pasa la borrachera se den cuenta que estn en un punto sin retorno.

Es as que, en medio de la noche, se hace llamar al imn (Juez) quien, ante el conflicto, resuelve  que la esclava sea cedida al califa  en un 50% y vendida en el otro 50%. De ese modo no se la habr vendido ni regalado. Pero ahora el califa tena otro capricho y era el de dormir con la esclava esa misma noche. Por las leyes musulmanas el dueo de una esclava no poda mantener relaciones hasta tanto no pasara el perodo de abstencin (el lapso de tiempo bajo el cual se consideraba que, de haber un embarazo, el hijo sera del dueo  anterior). Entonces el juez propone que se tome a un esclavo del califa y se la case con la esclava y que, antes de que se consuma el matrimonio, el criado la repudie (ya que no haba periodo de abstencin luego de un matrimonio). Pero una vez casados el esclavo  no quiere repudiar a la esclava, es entonces que al imn se le ocurre que el califa le regale el esclavo a la esclava. Ella lo acepta y, de ese modo, queda invalidado el matrimonio por ser el esposo propiedad de la esposa. De ese modo la eslava tiene garantizada una entrevista con el califa esa misma noche.

Vemos de ese modo como por medio de ciertas formalidades vacas se esquivaban las distintas trabas que el derecho de fondo exiga. 

Por otro lado est La Historia de Jalid al-Qasr y el gentil ladrn. Jalid era gobernador de Basora y tena ante s el caso de un ladrn al que deba condenarle a que le cortaran la mano. El ladrn era en realidad un enamorado que, siendo correspondido por su amada, fue descubierto por el padre de ella y, para no deshonrar a su amada ni su familia fingi ser un ladrn que haba entrado a robar. El gobernador sospechaba que algo pasaba y buscaba todos los medios para liberarlo, pero el ladrn confesaba una y otra vez que era culpable.

Es as que Jalid invita a cenar al ladrn y le recomienda que, al da siguiente ante el interrogatorio del juez niegue los cargos, ya que ante casos dudosos estaba establecido que era mejor evitar la pena. Pero al da siguiente el ladrn confeso su delito. Es entonces que Jalid da a entender que si se robaron objetos sin valor no hay delito, pero el ladrn confiesa que fueron de mucho valor. Entonces busca la alternativa de si eran objetos de propiedad compartida. Algo que el ladrn volvi a negar. Finalmente, despus de que el gobernador le diera cuanta oportunidad tuvo a su alcance, da la orden de cortarle la mano pero he de aqu que la amada del joven confiesa su relacin con el joven y el gobernador lo premia con una importante suma por proteger de manera tan notable el honor de su enamorada.      

En este caso, a pesar de que la ley era clara y los hechos probados, quien deba impartir justicia buscaba ventanas de escape. Tena la intuicin de que el chico era inocente pero el ser apresado en la propiedad de otra persona y la confesin de parte exiga la condena. En este caso tambin es significativa la bsqueda de incumplir, legalmente, el precepto de condenar al ladrn gentil.

Como se expuso con anterioridad ambos son ejemplos de lo que la consciencia material del juez (en el segundo caso), o la ausencia de sta (como fue en el primero), pueden llegar a hacer. Al mismo tiempo, son una mirada interesante de la imagen que la sociedad, de ese contexto, tena acerca de la funcin de administrar justicia. No obstante, cabra preguntarse si esa visin de la administracin de justicia sigue perdurando en nuestros das.     

 

VI.             La solucin que brindan las historias

Las historias de fantasa, no slo nos iluminan para ver el problema sino que tambin nos proveen una solucin. Desde esa mirada, Bruno Bettelheim  considera que el mtodo ms eficaz de formar una sociedad de personas justas o respetuosas de la ley no es mediante ms leyes sancionatorias para los mayores  sino leyendo cuentos de hadas a los nios: Tanto en los cuentos de hadas como en la vida real, el castigo, o el temor al castigo, slo evita el crimen de modo relativo. La conviccin de que el crimen no resuelve nada es una persuasin mucho ms efectiva, y precisamente por esta razn, en los cuentos de hadas el malo siempre pierde. El hecho de que al final venza la virtud tampoco es lo que provoca la moralidad, sino que el hroe es mucho ms atractivo para el nio, que se identifica con l en todas las batallas[28].

Restarle importancia a ese tipo de historias nos ha llevado a una carencia que se ha traslucido  en la anomia boba que encontr Nino en la sociedad Argentina[29].

Al mismo tiempo ese mtodo fortalece cierto sistema normativo interno puesto que: Sin la ayuda de las emociones, el intelecto carece de poder frente al organismo animal. Preferira jugar a las cartas con un hombre escptico acerca de la tica, pero educado para creer que un caballero no hace trampa, que con un filsofo moral intachable que ha crecido entre estafadores. En una batalla, los silogismos no son lo que mantiene firmes msculos y nervios durante la tercera hora de bombardeo[30].

Esta visin tiene cierta conexin con la postura de varios autores de filosofa del derecho. 

Para comenzar debemos entender al derecho como un sistema normativo[31]. Pero no como un sistema cualquiera. Al respecto consideraremos un sistema normativo como un sistema de reglas de conducta que trae consigo una consecuencia, que puede ser positiva o negativa.

Visto desde esa perspectiva y para limitar el objeto de anlisis diremos que en principio hay tres grandes sistemas normativos; el moral, el social y el jurdico. De ese modo una infraccin a cada uno de ellos traer consigo la consecuencia producto de lo inmoral, lo indecente o lo ilegal.

Ahora bien, para entender ese concepto hay que tener la imagen de los viejos relojes de pared. En dichos relojes uno poda ver que se encontraban tres agujas. Cada uno de ellas tena una longitud distinta y cada una de ellas marcaba un periodo de tiempo distinto. De ese modo estaba la que marcaba las horas, los minutos y los segundos.

En entonces que en esos relojes a veces poda pasar que las tres agujas marcaran el mismo lugar. Sera el caso de la una de la tarde con cinco minutos y cinco segundos que, traducido al anlisis de los sistemas normativos significa un hecho que contradice los tres sistemas, por ejemplo: el homicidio. De ese modo dicho acto trae consecuencias en los tres rdenes y ser sealado como un acto inmoral, indecente e ilegal.

Otras veces las agujas marcan distintos tiempos. De ese modo, por ejemplo: si una chica se va a vivir con su novio  ser considerado legal, posiblemente inmoral y la decencia depender del caso (no es lo mismo el caso de una chica de 18 aos que el de una de 33).  Ahora bien, al igual que en el reloj las agujas de los sistemas normativos estn conectados entre s. De ese modo cuando la aguja de los segundos daba toda la vuelta mova a la de los minutos y cuando la de los minutos daba toda la vuelta mova la de las horas. Del mismo modo cuando el sistema normativo social dio toda la vuelta el matrimonio igualitario llego a ser ley haber pasado por una etapa traumtica en lo social[32].

Es por eso que inculcando, desde muy temprana edad, la escala de valores que aparecen en las historias fantsticas (que no es otra cosa que la dicotoma entre elegir el camino fcil y el correcto), puede fomentarse y, de ese modo fortalecer, el sistema normativo moral y social que, ms tarde, sern la tierra sobre lo que se apoye el sistema normativo jurdico[33].

 

VII.            Conclusin

Imaginemos por un momento una seora leyendo cuentos de los hermanos Grim[34] a chicos de tres, cuatro y cinco aos de la Villa 1.11.14.,  as como  tambin a  chicos de esas edades que cursan en jardines de infante bilinges.  Imaginemos que desde muy pequeos se les ensea que hay gente muy mala. Que del mismo modo que hay ogros en los cuentos que se comen a sus hijos hay ogros en la realidad que los mandan a vender drogas. O que del mismo modo que en los cuentos hay brujas que se disfrazan de viejitas buenas e indefensas para ofrecer manzanas con el fin de blanca nieves desaparezca hay gente que se disfraza de buena e indefensa para raptar chicas para obligarlas a ejercer la prostitucin. Que  a pesar de la rapidez con la que los malos se hacen ricos en los cuentos al final termina perdiendo todos lo dems.  

Pensemos en la posibilidad que se logra penetrar en la psiquis de los chicos de todos los estratos estamentales y de las clases econmicas. De modo tal que cuando crezcan haya un alto porcentaje de jvenes con una escala de valores propia que fue formada mediante el aprendizaje de los cuentos  Cmo sern?

Ahora imaginemos que la situacin actual empeora y que el contexto actual lejos de promover los valores comentados se los deja de lado o, con suerte, se mantienen en el mismo desinters de la actualidad sin fomentar en la niez sistema alguno[35].

Como ser el resultado, algunos consideran que ya est a la vista y que: Hacemos hombres sin pecho y esperamos de ellos virtud y arrojo. Nos remos del honor y nos sorprende descubrir traidores entre nosotros. Castramos, y apostamos a que el caballo castrado sea frtil[36]. Esta disonancia entre el objetivo y los medios empleados son, en opinin de Nino, terreno frtil para la corrupcin[37].    

Las personas de edad avanzada suelen decir que el rbol se endereza cuando esta verde y formar nios en una escala de valores propugnado por los cuentos puede dar respuesta a lo que millones de dlares y grandes aparatos del estado vienen fracasando inexorablemente.

Ya lo dijo Chesterton: A menudo, lo que toda una nacin no puede solucionar, es justo lo que una familia podra arreglar. Veintena de jvenes delincuentes han sido multados y encarcelados cuando deban haber sido azotados y mandados a la cama[38].



[1] En un momento de la historia en donde  leer y escribir era un lujo de pocos y el viajar una aventura que poda acarrear la muerte. Las historias eran la nica fuente de sabidura con el que la poblacin sin instruccin poda contar. No haba otro mtodo ms pedaggico, y rico a la vez, para formar a una persona en aquellos  saberes que un aldeano poda necesitar. El saber en quien confiar y cuando no hacerlo, el no guiarse por las apariencias, el saber tener paciencia, etc. En fin, en todo aquello que distingue a la sabidura del conocimiento.  

[2] Desde esa perspectiva Los cuentos de Alhambra son una interesante recopilacin toda vez que posee reminiscencias de los dos ya mencionados, producto de la invasin  de los moros a Espaa. Es decir, una base musulmana pero con anexos cristianos. 

[3] Tolkien, J.R.R., 1947: On Fairy Stories. Citado por la traduccin espaola de SEGURA, E.: Sobre los cuentos de hadas en Los Monstruos, los crticos y otros ensayos. Barcelona: Ediciones Minotauro, 1998,  recopilado en Cuentos desde el Reino Peligroso. Buenos Aires: 2009, p. 263.

[4] Chesterton, G.K. 1985: Ensayos. Mxico: Ed. Porra.

[5] En ese sentido algunos autores consideran al Seor de los Anillos de Tolkien es una obra en donde se hace explcito ese concepto puesto que deja en claro que: . los caminos de la historia mundial a menudo no son trazados por los Seores o los gobernantes, ni siquiera por los dioses, sino por los aparentemente desconocidos y dbiles. Davenport, J.J., 2010: Finales felices y esperanza religiosa: El seor de los anillos como un cuento de hadas pico en El Seor de los Anillos y la Filosofa, traducido por CHAPARRO, A. Barcelona: Editorial Ariel, p. 269.

[6] Tolkien, J.R.R., Op. cit., p. 257.

[7] Algunas personas, en ciertas circunstancias, cuando estamos muy compenetradas en una historia y alguien nos llama a nuestro celular,  podemos llegar a sentir  que la historia es lo real y el llamado la interrupcin cuando, objetivamente hablando, lo real es el llamado y nuestro descanso de la realidad es la historia.

[8] Tolkien, J.R.R., Op. Cit., pp. 306-307.

[9] Tolkien le asigna tres funciones a la fantasa: escape, recuperacin y consuelo. Irigaray, R., 1999: Aproximacin a Tolkien. Buenos Aires: EDUCA, p. 189.

[10] Tolkien hablaba constantemente de la aplicabilidad de su obra El seor de los anillos dejando muy en claro que era una obra para grandes y que no estaba escrita para ser leda en la cama sino para ser re- leda con atencin

[11] Ferro, J. N., 1996: Leyendo a Tolkien. Buenos Aires: Vrtice-Gladius, p. 34. Irigaray, R., 1999: Elfos, Hobbits y dragones. Buenos Aires: Ed. Tierra media, p. 6.

[12] Campbell, J., 1988: The power of myth. Alfred van der Mack Editions. Citado por la traduccin espaola de AIRA, C.: El poder del Mito. Barcelona: Emec Editores, 1991, p. 28.

[13] Lewis, C.S., 1944: The myth became reality, World Dominion, vol. XXII. Citado por la traduccin castellana de BRAVO, J. El mito convertido en realidad en Dios en el banquillo. Santiago: Editorial Andrs Bello, 1996, pp. 70-71. 

[14] Hart, H. L.A., 1961: The concept of Law. Oxford: Clarendon. Citado por la traduccin castelllana de CARRI, G.R.: El concepto de derecho. Buenos Aires: Abeledo Perrot, 1998, pp. 16/17.

[15] Ferro, Jorge N., 1996: Leyendo a Tolkien. Buenos Aires: Vrtice-Gladius, pp. 39/40.

[16] Kelsen, H., 1953: Thorie pure du droit.  Introduction a la science du droit, Editions de la Baconnire, Neuchatel, Suisse.  Citado por la traduccin castellana de NILVE, M.: Teora pura del derecho. Buenos Aires: Ed. Eudeba, 1994, p. 61.

[17] .. creo que las leyendas y los mitos encierran no poco de verdad; por cierto, presentan aspectos de ella que slo pueden captarse de ese modo; y hace mucho se descubrieron ciertas verdades y modos de esta especie que deben siempre reaparecer. Tolkien, J.R.R., 1981: Letters of J.R.R. Tolkien. George Allen & Unwin. Citado por la traduccin espaola de MASERA, R.: J.R.R. Tolkien cartas.  Barcelona: Ediciones Minotauro, 1993, (comunicacin personal a Milton Waldman a finales de 1951), p. 175. porque creo que el cuento de hadas tiene su propio modo de reflejar la verdad, diferente de la alegora, la stira o el realismo, y es, en algn sentido, ms poderoso. Tolkien, Op. Cit., (comunicacin personal a Michael Straight a principios de 1956), p. 273.

[18] Tolkien, J.R.R., 1947: On Fairy Stories. Citado por la traduccin espaola de SEGURA, E.: Sobre los cuentos de hadas en Los Monstruos, los crticos y otros ensayos. Barcelona: Ediciones Minotauro, 1998,  recopilado en Cuentos desde el Reino Peligroso. Buenos Aires: 2009, p. 313.

[19] Al respecto, cabe destacar que, eso slo podr ser posible si la obra llega a ser arte. No todo texto literario, pintura o cancin es una obra de arte. Una obra de arte es una traduccin. Estamos frente a una obra de arte cuando el compositor, el escritor, etc., logran plasmar (tela, pentagrama, libro, etc.)  lo que no sabamos cmo expresar.  As, cuando estamos escuchamos un poema o una cancin que logra transmitir en palabras lo que nosotros, con nuestros sentimientos, nunca supimos como expresar, estamos en presencia del arte. Por eso la habilidad del artista no est en su sensibilidad sino en su capacidad traducir en imgenes, sonidos o palabras lo que se esconde en nuestro corazn. 

[20]  Come, oh husped, esta carne de puerco, que es la que est a la disposicin de los esclavos; pues los pretendientes devoran los cerdos ms gordos, sin pensar en la venganza de las deidades, ni sentir piedad alguna. Pero los bienaventurados nmenes no se agradan de las obras perversas, sino que honran la justicia y las acciones sensatas de los hombres. Y an los varones malvolos y enemigos que invaden el pas ajeno y, permitindoles Zeus que recojan botn, vuelven a la patria con las naves repletas; aun estos  sienten que un fuerte temor de la venganza divina les oprime el corazn. HOMERO: La Odisea en Obras Completas. Buenos Aires: Joaqun Gil Editores, 1946, 14-80.

 

 

[21] La eucatstrofe  es la verdadera manifestacin del cuento de hadas y su ms elevada misin. Ahora bien, el consuelo de estos cuentos, la alegra de un final feliz o, ms acertadamente, de la buena catstrofe, el repentino y gozoso giro [] No niegan la existencia de la discatstrofe, de la tristeza y el fracaso, pues la posibilidad de ambos se hace necesaria para el gozo de la liberacin; rechazan (tras numerosas pruebas, si as lo deseis) la completa derrota final.  Tolkien, J.R.R., 1947: On Fairy Stories. Citado por la traduccin espaola de SEGURA, E.: Sobre los cuentos de hadas en Los Monstruos, los crticos y otros ensayos. Barcelona: Ediciones Minotauro, 1998,  recopilado en Cuentos desde el Reino Peligroso. Buenos Aires: 2009, p. 313. 

[22] Ibidem, pp. 305/306.

[23] Hay versiones en donde vara y es la madre la que desea desesperadamente un hijo.

[24] Con esto no estamos diciendo que el querer tener hijos sea malo. Simplemente remarcar que, hay cosas en la vida que son buenas, otras que son malas y otras que no son ni una ni la otra. El querer dinero, el querer tener hijos, el querer tener cosas no es ni bueno ni malo. El dilema esta en Qu sera uno capaz de hacer con tal de obtener esas cosa que se desea? Son los medios para obtenerlo lo que pueden ser objeto de valoracin.

[25] Un estudio interesante al respecto es el de Fort Chvez, L., 2012: Representaciones y estilos de defensa de los derechos: una aproximacin a los derechos subjetivos de Kelsen en Alegatos  N 82, pp. 605-628.

[26] A sus ojos la ley no es una frmula mgica, sino una manifestacin de los ideales, actitudes, standards o valoraciones que hemos denominado tradicin cultural. Bajo el nombre de conciencia jurdica material esta tradicin vive en el espritu del juez, y crea un motivo que puede llegar a entrar en conflicto con la conciencia jurdica formal y su reclamo de obediencia al derecho. Ross, A., 1958: On law and justice. London: Stevens & Sons. Citado por la traduccin castellana de CARRI, G.R.: Sobre el derecho y la justicia, 3 ed. Buenos Aires: Editorial Universitaria de Buenos Aires, 2005, p. 174

[27] Los factores que integran el proceso de motivacin de la sentencia pueden, esquemticamente, ser divididos en tres grupos: derecho, equidad y arbitrariedad. Con relacin a esto el derecho significa motivaciones que surgen de actitudes relacionantes, con una tendencia a la regularidad; la equidad, motivaciones originadas de actitudes singulares con sello de validez moral; y la arbitrariedad motivaciones emergentes de actitudes singulares  sin ese sello. Ross, A., 1946: Toward a Realistic Jurisprudence. Copenhagen: Elinar Munksgaard. Citado por la traduccin castellana de BARBOZA, J: Hacia una ciencia realista del derecho (Crtica del dualismo en el derecho, 1 reimpresin, Buenos Aires: Ed. Abeledo Perrot, 1997, p. 161.

[28]  Seguidamente el autor contina con la idea y expresa: El nio no se identifica con el hroe bueno por su bondad, sino porque la condicin de hroe lo atrae profunda y positivamente. Para el nio la pregunta no es quiero ser bueno?, sino a quin quiero parecerme?.  Bettelheim, B., 1975: The uses of Enchantment the Meaning and Importance of Fairy Tales. Citado por la traduccin castellana de FURI, S. Psicoanlisis de los cuentos de hadas. Buenos Aires: Ed. Paids/crtica, 2011, pp. 15/16.

[29] Nino, S., 1992: La anomia en la vida social argentina en Un pas al margen de la ley. Buenos Aires: Ed. Ariel, 1reimpresin, 4 edicin, 2014, pp. 87-130.

[30] Lewis, C.S., 1974:  The abolition of man. Traducido por SALAZAR, P.: Hombres sin pecho en  La abolicin del hombre. Barcelona: Editorial Andrs Bello, 2000, pp. 30/31. 

[31] Un orden normativo que regula el comportamiento humano en cuanto est en relacin inmediata o mediata con otros hombres, constituye un sistema social. La moral y el derecho son unos de esos sistemas sociales. Kelsen, H., 1923: Hauptprobleme der Staatrechtslehre, 2ed., Aufl., Tbingen.  Citado por la traduccin castellana de ROCES, W. revizado por SCHMILL, U.: Problemas capitales de la Teora Jurdica del Estado (Desarrollados con base en la doctrina de la proposicin jurdica), Mxico D.F.: Ed. Porra S.A.,1987, p 86.

 

[32] Lo que la revolucin hace de golpe y con violencia, la evolucin puede efectuar gradual y calladamente. Ross, A., 1946: Toward a Realistic Jurisprudence. Copenhagen: Elinar Munksgaard. Citado por la traduccin castellana de BARBOZA, J: Hacia una ciencia realista del derecho (Crtica del dualismo en el derecho, 1 reimpresin, Buenos Aires: Ed. Abeledo Perrot, 1997, p. 137

 

[33] Eso sera posible porque como dice Chesterton los nios son inocentes y aman la justicia, mientras que muchos de nosotros somos malvados y preferimos la compasin. Chesterton, G.K.,     "Los dioses familiares y los duendes", en Correr tras el propio sombrero (y otros ensayos). Barcelona: Acantilado, 2005, p. 532. En ese sentido Bettelheim sostiene el valor moral de la enseanza de los cuentos cuando dice: La madre de caperucita ya haba advertido a su hija de este conflicto entre hacer lo que a uno le gusta y lo que uno debe hacer, al decirle: No te apartes del camino principal. Bettelheim, B, op. cit., p. 189 y por su parte Hart nos muestra porque esa enseanza tiene su correlato en el derecho cuando dice: las obligaciones y deberes caractersticamente implican sacrificio o renuncia, y la constante posibilidad de conflicto entre la obligacin o deber y el inters es, en todas las sociedades, uno de los lugares comunes del jurista y del moralista. Hart, H. L.A., 1961: The concept of Law. Oxford: Clarendon. Citado por la traduccin castelllana de CARRI, G.R.: El concepto de derecho. Buenos Aires: Abeledo Perrot, 1998, p. 109. Es decir, en trminos de Hart los cuentos de hadas leda a los nios proporcionaran una regla de reconocimiento de ndole social para las reglas primarias.

[34] La eleccin de los cuentos de los hermanos Grimm es al mero tono ejemplificativo por lo que hay una gran cantidad de historias que pueden cumplir dicha funcin. En ese sentido los Cuentos de Alhambra son un cmulo de enseanzas valorativas. As hay historias que hacen hincapi en que las grandes riquezas slo sern duraderas para personas de buen corazn ("Leyenda del soldado encantado", "Leyenda de las dos estatuas discretas", "Leyenda del legado moro"). O la importancia del honor y de cumplir las promesas en la Leyenda de Don Munio Sancho de Hinojosa.

 

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[35] Las reglas de etiqueta o del habla correcta, son ciertamente reglas: ellas no son meros hbitos convergentes o regularidades de conductas, se las ensea y se hacen esfuerzos para preservarlas; son usadas para criticar nuestra conducta y la conducta ajena mediante el caracterstico vocabulario normativo, Debes quitarte el sombrero, Es incorrecto decir fuistes. Hart, H. L.A., 1961: The concept of Law. Oxford: Clarendon. Citado por la traduccin castelllana de CARRI, G.R.: El concepto de derecho. Buenos Aires: Abeledo Perrot, 1998, p. 107.

[36] Lewis, C.S., 1974:  The abolition of man. Traducido por SALAZAR, P.: Hombres sin pecho en  La abolicin del hombre. Barcelona: Editorial Andrs Bello, 2000, p. 32. 

[37] Por un lado una dimensin simblica que expresa una visin idealizada de la sociedad, y por el otro lado, una dimensin operacional. La que comprende las prcticas reales de la sociedad, los cdigos implcitos de los actores sociales. La corrupcin se genera con la disonancia entre estos dos sistemas normativos. Nino, C. S.,  Op. Cit., p. 111.

[38] Chesterton, G.K., 1926: Manalive. Traducido por CLEMENTI DE SAIACE, L.: Un hombre vivo. Buenos Aires: Ediciones Leviatn, 2006, pp. 79/80.