BERSERK, UNA INTERPRETACIîN ACTUAL DE LOS CONTRATOS ENTRE HOMBRES Y DIOSES

 

Juan Sebasti‡n Ramos (Argentina)

Primer Premio, Categor’a Estudiantes,

Concurso Internacional ÒFICCIîN Y DERECHOÓ 2016

(Departamento de Ciencias Sociales, Facultad de Derecho, UBA)

 

 

Introducci—n: Sobre la religi—n y los pactos

Los pactos con entidades m‡s all‡ de la comprensi—n humana han sido algo presente atraves— de mœltiples etapas de la evoluci—n de la cultura humana.

 En la antigŸedad de nuestra cultura occidental, estos pactos eran mostrados como un trato benŽfico que no era mal visto entre los mortales, sino que m‡s bien eran una parte esencial de sus rituales. En el derecho romano incluso dichos pactos eran contemplados pues se los comprend’a como parte necesaria de las religiones paganas que ayudaban a mantener el mundo.

Las religiones m‡s antiguas hablan de intercambios, en los cuales uno ofrece a su ’dolo generalmente bienes materiales, frente a los cuales este ’dolo deb’a responder con bienes inmateriales. Se puede ver una suerte de contrato de permuta presente en estos intercambios, lo cual contribuyo a que en tiempos de Roma se los pudiera tener en cuenta como figura legal tipificarle.

Sin embargo, los tiempos del cristianismo brindaron a estos pactos un car‡cter diferente, en vez de comprender a estos pactos como una permuta entre seres se comprendi— que dichos pactos, los cuales no eran hechos con dios sino con otras deidades o seres no pod’an ya ser vistos como una costumbre aceptable, sino m‡s bien como una demostraci—n de rasgos herŽticos. Esta herej’a que solo pod’a ser entonces un ejemplo de pacto ya no con seres divinos sino todo lo contrario, esta herej’a era el ejemplo claro de pactos con demonios.

 Es as’ que el cristianismo re-signific— estos mitos sobre tratativas con seres extra dimensionales, y de esta manera es que fue posible comenzar a hablar ya no de pactos paganices sino m‡s bien de pactos sat‡nicos. Desde ese entonces estos pactos, ahora hechos esotŽricos por la religi—n reinante se volvieron una figura esencial de la narrativa occidental, que logro incluso trascender a las eras de mayor poder’o de la iglesia.

 Es as’ que los pactos con Sat‡n han sido un lugar usual para diversas historias a lo largo de los siglos, tal vez la m‡s emblem‡tica ha sido la leyenda del Doctor Fausto y en tiempos modernos, incluso los Simpson han hecho un intento de analizar los pactos esotŽricos en un episodio bastante particular donde tŽrminos jur’dicos como ÒcontratoÓ, ÒjuicioÓ y ÒjuradoÓ fueron presentados de manera tal que compusieron una memorable escena dentro de esa serie que ha resultado en una suerte de breve acercamiento al derecho para sectores no usualmente interesados en este.

 La idea de los pactos suele seguir el planteo de que un ser humano, en pos de obtener poder es capaz de dar a Sat‡n generalmente su alma. Las historias que presentan este tipo de pactos los utilizan generalmente como elementos para ense–ar moralejas. En estos relatos se da a entender que el pacto, y lo que se obtiene a cambio de dicho pacto no llega a saciar las ambiciones de la parte humana, sino que m‡s bien le trae desgracias. Adem‡s, en estos relatos suele comprenderse a la persona que incurre en estos pactos como una persona de car‡cter malvado, para la cual el pactar con el diablo no es m‡s que otra transgresi—n dentro de una larga lista. Este trabajo versara sobre la forma en que estos pactos se dan en un caso especial de literatura japonesa y buscara analizar su legalidad o no dentro de la legislaci—n argentina. En este trabajo analizaremos por sobre todo como es posible que la ley y la fe no suelen ir en muchos casos en el mismo lado y como la modernidad ha cambiado la forma en que los hombres se aproximan moralmente

 Los pactos demoniacos, vilipendiados por la moral cristiana occidental, encuentran hoy una manera diferente de verse expresada dentro de la cultura japonesa, puesto que son uno de los motores de tal vez una de las franquicias m‡s infravaloradas del manga, Berserk de Kentaro Miura es un manga cuya publicaci—n inicio en 1993, que se ubica dentro del gŽnero seinen de este tipo de historia. Los seinen son aquellos mangas que poseen similitudes con las novelas gr‡ficas estadounidenses, en el sentido de que poseen un target diferente a aquel correspondiente a los mangas m‡s populares tambiŽn conocidos como shonen. Los seinen buscan interesar a los adultos j—venes y generalmente gozan de un contenido mucho m‡s psicol—gico y moralmente gris que los shonen, (como serian Dragon Ball o Naruto ejemplos de estos œltimos). Berserk es una serie que ha ganado amplia cantidad de premios literarios en su tierra natal, y cuya rica historia que ya lleva 23 a–os y m‡s de 37 volœmenes de manga. Esta serie, debido a su larga historia ha sufrido una transici—n en su gŽnero literario, comenzando como un relato fant‡stico, que logro distinguirse, y aun logra distinguirse de otros mangas contempor‡neos por su tono oscuro y realista, hacia una obra de car‡cter m‡s bien maravilloso con tintes de comedia.

El universo de Berserk desde el principio no expreso su calidad de fant‡stico como otros relatos de fantas’a, es en cierta forma heredero de los conceptos de terror lovecraftiano, en el sentido de que analiza la fragilidad humana frente a un mundo poblado por seres mas antiguos que este que se presentan en un plano de existencia superior, pero a diferencia de los relatos lovecraftianos, tambiŽn contrapone esta debilidad f’sica puede ser contrapuesta a una fuerza espiritual que permite a los hombres aun as’ pelear. Esta serie, tambiŽn hereda mucha de sus estructura y personajes de la franquicia de terror americano Hellraiser, aunque posee ciertas diferencias cr’ticas en el elemento central a este trabajo. Finalmente, lo que diferencia a Berserk de otros relatos sobre pactos con seres ultra dimensionales es el esfuerzo que hace el autor por presentar a los personajes de la forma m‡s humana posible, y buscar por ende la posibilidad de ubicar tanto a protagonistas como antagonistas dentro de un ‡rea moralmente gris, algo que posee sentido dentro de la l—gica de antihŽroes que permea buena parte de los relatos de ficci—n del mundo actual.

Berserk a pesar de ser un manga, utiliza en su mayor’a conceptos netamente occidentales, tanto en su presentaci—n como en su caracterizaci—n de los personajes. Por ende, puede ser comprendido el manga como una visi—n del mundo actual sobre fen—menos presentes en las historias de la cultura occidental medieval lo cual lo hace en cierta forma destacarse frente a otros mangas que suelen tratar fen—menos principalmente japoneses. Adem‡s el universo en el que se enmarca Berserk presenta ciertos paralelismos con Europa medieval, llegando incluso a parecer que efectivamente se desarrollaba en esta en los primeros cap’tulos.[1]

La serie es generalmente concebida como dividida en dos partes[2], utilizando un evento acaecido en el tomo 13 como divisoria de aguas, se entiende que es luego de este episodio, donde la serie transiciones de su car‡cter fant‡stico a su car‡cter maravilloso. Mientras que, en la primera parte, elementos como lo son las hadas, la magia y los demonios hacen apariciones temporales que en si son mas bien elementos de premonici—n de aquello que se presentara en la segunda parte del manga, mas que elementos centrales a la trama de ese momento de la serie, que se desarrolla sobre intrigas palaciegas, peleas entre generales por derechos de primac’a y la vida de un huŽrfano intentando encontrar su lugar. Es en la segunda parte en cambio donde los demonios que generan el final de la primera parte de la historia se vuelven centrales a esta, volviŽndose el antagonista mayoritario de la obra.

El evento, acaecido en el tomo numero 13 generador de la transici—n de gŽneros es conocido dentro de la comunidad de fans como Òel eclipseÓ en este evento los demonios dentro de la serie se reœnen en un conclave para poder elegir a un humano y transformarlo en un demonio de la m‡s alta jerarqu’a dentro de su raza, es decir demonio perteneciente a Òla mano de DiosÓ. La forma en que se da esta ascensi—n puede considerarse de naturaleza contractual, justamente es el pacto esotŽrico del que se habl— al principio de esta introducci—n, este trabajo incurrir‡ en explicar como es este contrato, cu‡l es su naturaleza, cu‡les son sus partes, mostrando como este contrato se ve presente en la pr‡ctica con ejemplos que da la serie y finalmente evaluara sobre si constituye o no un acto legalmente l’cito, tomando como referencia para hacer este an‡lisis de ficci—n se utilizara como clave la legislaci—n vigente en la Repœblica Argentina.

 

Sobre la naturaleza del contrato esotŽrico en Berserk

Como se se–al— en la introducci—n, los pactos entre humanos y demonios son una parte importante del universo de Berserk, y dentro de ellos, el eclipse en particular es un hecho central a la historia de Berserk ya que a pesar de ser uno en realidad entre varios de los pactos que se dan entre los humanos y los demonios en el mundo de Berserk(algunos sobre los cuales nos explayaremos en pos de dar una explicaci—n m‡s detallada de otros de estos pactos, en pos de una mejor explicaci—n de los tŽrminos del contrato), el eclipse destaca dentro de estos especialmente por su influencia para con la trama de la historia, y por los resultados que este gener—, pero sin embargo no difiere en naturaleza de otros pactos similares que acaecen dentro de la historia, el manga nos da a entender que estos pactos podr’an extenderse como m’nimo a decenas, y da detalles bastante claros sobre al menos 3 m‡s aparte del eclipse. En todos los casos, este pacto puede ser comprendido como un contrato, un contrato de permuta para ser precisos, en el cual los bienes permutados cambian segœn el tipo de persona presente, debido a la naturaleza particular de esta permuta.[3]

 

Hombres y dioses, sobre la naturaleza de las partes

Las partes intervinientes en el contrato son dos, un hombre, poseedor de un amuleto especial que permite la comunicaci—n con los demonios, y los demonios, que son contactados por el uso de este amuleto.

El hombre que se presenta como parte del contrato suele ser presentado a simple vista como un hombre en un estado particular de desesperaci—n, se comprende que este hombre, o mejor dicho ser humano que interviene dentro del pacto es aquel que ha visto su propio mundo ser devastado, y comprendido la vileza general del mundo, incluso renunciando al concepto de destino o a abrazar la idea de que existe una fuerza del bien vigente en el universo, este estado no es menor, puesto que todos los demonios est‡n sujetos a un ser de incluso mayor jerarqu’a transdimensional dentro del manga a quien llaman ÒdiosÓ aunque los fans han dado el nombre Òidea del malÓ, quien justifica su existencia como aquella que los humanos generaron al buscar una excusa para la existencia de las desgracias del mundo, ora fortuitas, ora frutos de su propio accionar. Sin embargo, la idea del mal, resiente en cierta forma este origen que posee como un ser cuya existencia es justificada como un chivo expiatorio dentro del mundo, y busca en cambio ser reconocido como un ser con voluntad propia y prop—sito. Puede comprenderse como el momento en el que la persona se halla en ese estado de desesperaci—n absoluta, tambiŽn es el momento en el que est‡ dispuesto a renunciar a continuar reconociendo este car‡cter de la idea del mal como un Òchivo expiatorioÓ y en cambio es entonces capaz de reconocerlo como un ser supremo en cierta manera indiferente a su propio parecer. Es en este estado, donde los ejes del mal y el bien dan lugar en cambio a un eje de auto reconocimiento y comprensi—n de la insignificancia del hombre en el cual la idea del mal considera el dialogo con Žl hombre que se constituye en parte dentro del contrato gracias al behelit como posible y por ende manda a sus enviaos, la Mano de dios a establecer tratativas con este.

La Mano de Dios es el nombre que se da en la serie a 5, originalmente 4, demonios que ocupan un puesto de jerarqu’a particular dentro de los demonios y quienes son los œnicos que han conocido a la Òidea del malÓ. Los demonios de este mundo, son justamente humanos que han hecho un pacto con la Mano de Dios, sin embargo, los demonios de la Mano de Dios, son aquellos hombres que han pactado directamente con la Idea del Mal. Los demonios de este universo son a su vez llamados muchas veces, y tambiŽn autodenominados como ‡ngeles. Esto es en s’ un homenaje a la serie de pel’culas de terror ÒHellraiserÓ donde esta idea de pactos esotŽricos entre humanos y demonios tambiŽn se ve presente, como dice uno de los demonios de Hellraiser Òsomos demonios para algunos, ‡ngeles para otrosÓ. Tal vez la denominaci—n demonio que damos a esta parte sea el resultado del estado en el que uno se encuentra en nuestra realidad, sin embargo, es posible que al momento en el que se encuentra la contraparte a la hora de pactar con los demonios, estos, que ofrecen un pacto de salvaci—n, sean efectivamente vistos por el c—mo ‡ngeles.

 

El objeto del deseo, sobre la naturaleza del objeto

Una vez introducidas las partes, debemos hablar de la parte m‡s interesante del contrato, su objeto. Mientras que en la mayor’a de los relatos que tratan sobre una premisa similar, suele hablarse de un hombre que intercambia su ÒalmaÓ, por poder, en el universo de Berserk, se habla de bienes, los cuales pueden en diversos casos ser de un car‡cter m‡s material que el alma, pero que a su vez est‡ definido de una forma m‡s ambigua.

En el intercambio se suele comprender que una parte, el hombre, da Òaquello que m‡s estimaÓ, es importante notar que el car‡cter indeterminado de este bien hacer que la definici—n de este variŽ segœn quŽ persona estŽ presente en el intercambio y que por ende puede ser un objeto material o inmaterial.

Respecto a la otra parte, esta tambiŽn da un bien, de naturaleza no fungible ni pecuniaria, comprendido como Òaquello que la contraparte m‡s deseaÓ, de vuelta debido a la manera ambigua en que esto est‡ se–alado, podr’a definirse como un objeto de naturaleza variable.

 

La ruptura con lo cl‡sico, sobre la diferencia con otros pactos

Berserk difiere as’, a la hora de recortar los objetos presentes en la permuta, de la t’pica categor’a que poseen los contratos esotŽricos, y por ende tambiŽn difiere de la forma en que la mayor’a de las historias que tratan esta tem‡tica suelen terminar. Mientras que muchas de las tramas que hablan sobre pactos con el diablo dan a entender que el hombre interviniente permuta con Sat‡n su alma, y obtiene a cambio poder. La mayor’a de estos textos versan entonces sobre como luego este hombre no puede llenar con este poder que obtuvo aquella alma que perdi—, o sobre como este poder que obtuvo no le permite sin embargo obtener luego aquella felicidad que ambicionaba y que lo insto entonces a incurrir en este intercambio. Y como en ambos casos el protagonista se da cuenta del car‡cter deficitario del intercambio y desea entonces que haya una retrocesi—n en el intercambio, la cual obtendr‡ o no dependiendo de la naturaleza del relato. En todos los casos se suele hablar entonces de unos relatos de corte moralista, donde se da a entender que pactar con el diablo solo puede llevar a la perdida y sufrimiento por parte de quien pacta, sin embargo en el caso de Berserk este artificio narrativo moralista  se encuentra en cambio roto, no se puede decir que el ser que ha incurrido en el contrato de permuta haya intercambiado su alma, debido a que en m‡s de un caso esta alma puede no haber sido el bien intercambiado, puesto que no sabemos si efectivamente esta es aquello que el ser m‡s estima.

A su vez la parte de la ecuaci—n donde los demonios dan a la contraparte poder a cambio de su alma tambiŽn se encuentra ausente dentro de este intercambio. Puesto que en muchos casos la contraparte no desea poder, sino bienes diferentes, y los cuales en m‡s de un caso efectivamente les otorgan felicidad y bienestar, las cuales solo son perturbadas cuando una fuerza externa, en la mayor’a de los casos el protagonista del manga, Gutts, el espadach’n negro, interviene para poner fin a estas.

Es as’ que la herramienta moralista, que suele estar presente dentro de la mayor’a de los relatos sobre pactos esotŽricos aqu’ est‡ ausente, la parte humana, no sufre en ningœn momento un vac’o ni necesariamente una condena eterna. Esto influye en la forma en que el autor (Kentaro Miura) vio al mundo, y tambiŽn en como la moral actual hace que los relatos ya no deban centrarse en la condena que deviene de los pactos esotŽricos como si lo hicieron dentro de los siglos anteriores, aqu’ no se puede hablar de un relato donde la moral ocupe un papel importante para el humano parte.

La mayor’a de los testimonios dentro de la historia que poseemos de los hombres que intervinieron en este intercambio nos demuestra personas que no sufren por su intercambio, que no experimentan culpa, ni remordimientos, a diferencia de como ocurre en otros relatos. Berserk difiere de la l—gica tradicional, no castiga la narrativa a quienes hicieron los intercambios, no los considera antagonistas debido a que sean en si seres malvados en su generalidad, sino que m‡s bien lo son porque se encuentran en oposici—n con el protagonista de la historia, el manga dedica una buena cantidad de cap’tulos para darnos a entender cu‡l es el pasado de estos seres que los insto a incurrir en el contrato de permuta, e incluso en m‡s de un caso uno es capaz de comprender un cierto altruismo dentro de estos demonios. Berserk habla entonces de un mundo en donde quien pacta con el demonio no es un ser intr’nsecamente malo, sino que es un ser que en m‡s de un caso es capaz de caer en una arena gris, arena gris que se corresponde con la moral que habita el mundo actual, donde en m‡s de un caso diversos escritos de derecho penal, y diversos canales de la opini—n publica hablan de un esfuerzo por comprender a las personas, en vez de tipificarlas directamente como malvadas.

Es decir, lo que Miura logra demostrarnos es que, en el mundo actual, estas acciones que en la moral de otros tiempos serian vistas como directamente malvadas, hoy en d’a es posible aceptarlas en cambio como acciones dentro de una zona gris.

 

Sobre la legalidad del contrato

Hasta ahora hemos hablado de algunos de los elementos esenciales del contrato, tal vez de los dos m‡s importantes, como lo son las partes intervinientes y los objetos que ambas traen a la permuta, a continuaci—n, analizaremos cuales son las falencias que uno deber’a poder incurrir en caso de buscar la desestimaci—n de estos contratos. Como se intent— se–alar anteriormente el reproche moral no es una forma adecuada de desestimar dichos contratos, debido a que como se ha se–alado, no es necesariamente sentido por la parte, y adem‡s tampoco es posible en todos los casos dar un reproche al humano que pacta, puesto que hay hechos que justifican su accionar, ni tampoco para con los demonios, quienes son en definitiva ajenos a la moral humana.

Sin embargo, tal vez sea posible criticar a los contratos desde el punto de vista legal. Analizaremos como supuestos que brinden una posible nulidad, la incapacidad de la parte, puesto que tal vez legalmente es la cr’tica m‡s s—lida que puede hacerse a estos contratos, considerando el momento en el que se busca inducir al hombre a firmarlos. TambiŽn analizaremos los posibles defectos o ilegalidades en el objeto como puntos sobre los que es posible criticar el contrato.

La legislaci—n argentina, en lo referente a actos jur’dicos, comprende que aquellos actos en los cuales el individuo encuentre su voluntad sesgada por factores externos, ya sea amenaza, error, dolo de la contraparte as’ o tambiŽn internos como lo ser’a un estado de inconciencia que derive en la falta de discernimiento, como actos cuya naturaleza est‡ viciada y por ende pueden ser nulificados. A continuaci—n, analizaremos si alguno de estos supuestos que alteran y disminuyen la capacidad decisoria de la parte se dan en el universo de Berserk, para ilustrar mejor los hechos, utilizaremos una diversidad de ejemplos que se nos presentan en la serie, que permitan ilustrar o no si existe una nulidad o no dentro del contrato.

El primer ejemplo que se nos presenta en Berserk de los pactos esotŽricos y sus resultados es el de un demonio llamado simplemente el Conde, el Conde pacta con los demonios, luego de que, al regresar de una cruzada por la fe, encuentra a su mujer incurriendo en rituales sat‡nicos, el conde reacciona a esto masacrando a su esposa y sus seguidores, y luego pacta con los demonios. La pregunta que debemos hacernos es si se puede decir que los eventos que ocurrieron antes de que Òel condeÓ incurriera en el intercambio de manera significativa sesgado su voluntad, anul‡ndola, vertiŽndolo en un estado de inconciencia temporal, o si por el contrario es el conde aun art’fice de su propio destino.

En este caso, por ejemplo, no considero que se puede hablar de el conde incurriendo en un estado de inconciencia, que lo determine a pactar, y por ende el pacto puede ser considerado valido. Veo esto de dicha forma debido a que el conde es llamado a incurrir en una segunda permuta m‡s adelante en la serie, encontr‡ndose en un estado cercano a la muerte, en el cual sin embargo se niega a incurrir pues considera el precio demasiado alto. Es decir, el conde demuestra en este segundo caso como es posible para un hombre poder sin embargo presentar sus negativas a los demonios, siendo entonces efectivamente el due–o de su voluntad. Por ende, si esta persona fue efectivamente due–o de su voluntad en una situaci—n tan cr’tica como aquella en la que se encontraba Òel condeÓ al momento de su segundo pacto, a saber, a punto de ser asesinado por Gutts, es capaz sin embargo de rechazar el intercambio por considerarlo deficitario, es posible decir que el conde, en el primer pacto, donde no hab’a una amenaza concreta hacia su vida, estaba en ese caso plenamente consciente.

Otro ejemplo de un demonio que ilustra la autonom’a de la voluntad a la hora de pactar es aquel que pasa a ser conocido en la historia como Òel huevo del mundo perfectoÓ, de aqu’ en adelante Òel huevoÓ, la historia de Òel huevoÓ en fases anteriores al pacto se nos presenta en forma de una narraci—n que este da. En esta narraci—n, Òel huevoÓ, describe su vida como hombre, como aquella de un ser que era despreciado por sus congŽneres, y que por ende no lograba encontrar la felicidad. Es en este estado en el que incurre en el pacto. Aqu’ tampoco puede hablarse de una circunstancia que incurran en una verdadera inhibici—n de las capacidades de Òel huevoÓ para decidir si pactar o no pactar con los demonios.

Finalmente acudiremos al caso en el que tal vez si se puedan ver una gran cantidad de factores inhibidores de la voluntad. Aquel presente en Òel eclipseÓ, pacto que como se explic— anteriormente cambia de manera radical la fisonom’a de la historia. Aqu’ quien pacta es Griffith, el mejor amigo de Gutts, quien ha pasado un a–o entero siendo torturado por un rey en busca de venganza, tortura que le ha hecho perder su lengua, sus bellos rasgos e incluso su capacidad de moverse, y ha visto como su ejŽrcito de mercenarios, la banda del halc—n, ha sido destruida por una sistem‡tica persecuci—n por parte del ejercito de este rey. Adem‡s, Griffith, quien estaba enamorado secretamente de su lugarteniente Caska, se entera de que ella est‡ enamorada de Gutts, y de como ella y Gutts, planean abandonar a Griffith en el momento adecuado. Se podr’a decir entonces que Griffith efectivamente posee su voluntad totalmente subsumida luego de esta desastrosa serie de eventos desafortunados, sin embargo, esto no es del todo cierto.

A lo largo de los tomos previos, Miura ha dejado claro el car‡cter de Griffith, nos ha expuesto que el expone ciertos rasgos en su personalidad parecidos a aquellos presentes en un psic—pata falto de empat’a para con otros seres humanos, es decir, se nos rebela que Griffith es en el fondo un soci—pata que logra mantener oculta generalmente de sus soldados en la banda mercenaria. Lo que Miura nos da a entender es que es posible que todas estas desgracias no hayan logrado formar verdaderamente una mella que anula la voluntad para la persona de Griffith, que es incluso posible que su amor por Caska sea un hecho falso, y que no vea a las heridas que ha sufrido como una verdadera limitaci—n para la obtenci—n de su fin œltimo.

En otras palabras, Miura, mediante una minuciosa caracterizaci—n, nos da a entender que la voluntad de Griffith, al momento de pactar, no se halla influenciada por los eventos pasados, sino que m‡s bien su conciencia habr’a sido la misma si hubiera actuado aun en su mejor momento, debido a que Griffith no es en s’ afectado verdaderamente por aquello que ocurre en el mundo exterior.

Es as’ que en estos tres ejemplos nos hallamos ante circunstancias externas que parecen atenuantes de la voluntad en una primera mirada, y que nos permitir’an acusar a los demonios de intentar incurrir en un comportamiento doloso, donde toman ventaja del sufrimiento de su contraparte, sin embargo una inspecci—n m‡s minuciosa logra demostrarnos que en realidad las circunstancias no siempre son en s’ unos verdaderos atenuantes de la voluntad, sino que son simplemente unas circunstancias que revelan la verdadera personalidad del hombre dispuesto a pactar con los demonios.

Sin embargo, hay otro medio por el cual poder considerar a estos contratos como actos jur’dicos il’citos, no es por medio de las partes que puede considerarse a estos contratos como il’citos, sino que m‡s bien los defectos deben ser buscados en el objeto.

Nuestro c—digo proh’be que los contratos medien sobre objetos prohibidos, definiendo como objetos prohibidos aquellos Óprohibidos por la ley, contrarios a la moral, a las buenas costumbres, al orden pœblico o lesivo de los derechos ajenos o de la dignidad humanaÓ[4]

En el universo de Berserk, varios de estos pactos pueden llegar a versar sobre dichos bienes il’citos. Recordemos, el pacto versa sobre bienes de definici—n bastante ambigua, Òaquello que uno m‡s quiereÓ a cambio de Òaquello que uno m‡s deseaÓ.

Ese aquello que uno m‡s quiere, puede ser como se se–al— antes cualquier cosa, puede ser un bien material o inmaterial, locom—vil o semoviente, es mas en un caso puede incluso ser un sentido[5] sin embargo en una gran cantidad de casos, aquellos bienes sobre los que incurre el pacto son efectivamente bienes de car‡cter ilegal para nuestra legislaci—n.

Es decir, mucho de los intercambios involucran vida humana como uno de los factores del intercambio. Recordemos que ese Òaquello que m‡s quieresÓ puede efectivamente involucrar a una cosa, pero que sin embargo tambiŽn puede involucrar a una persona que es querida por aquel hombre que desea pactar con los demonios.

De vuelta nos remitiremos al an‡lisis de casos para comprender si efectivamente la generalidad de los contratos esotŽricos se haya efectivamente plagado de nulidad o ilicitud debido a que se pacta sobre bienes prohibidos.

En el caso de Òel condeÓ por ejemplo nos encontramos ante un ser fan‡tico que luego de observar a su esposa incurrir en un culto esotŽrico no puede sin embargo encontrar la voluntad para asesinarla, debido a que ella es esencialmente, Òaquello que m‡s quiereÓ, sin embargo, aquello que el mas desea es encontrar paz luego de haber encontrado que su esposa ha incurrido en aquellas acciones que contradicen todo su estilo de vida. Es as’ que el incurre en un intercambio, asesina a su esposa, y logra trascender hacia una existencia demoniaca, en la cual ignora aquel sufrimiento que su previa vida de fe le hab’a dado.

As’ en el primer ejemplo podemos decir que efectivamente Òel condeÓ incurre en un contrato de car‡cter il’cito debido a que est‡ dispuesto a incurrir en el sacrificio de una vida humana. Sin embargo, no es posible por otro lado utilizar la l—gica inductiva y entonces desestimar a todos los contratos como il’citos debido a que hay ejemplos en cambio donde no se pacta necesariamente en bienes il’citos sino en aquellos l’citos.

Un ejemplo claro de esto es Òel huevoÓ, Òel huevoÓ no pacta sacrificando a nadie, no posee en si nada que constituya Òaquello que uno m‡s quiereÓ, aunque en cambio si encuentra posible definir que es Òaquello que uno m‡s deseaÓ. Su deseo es sin embargo garantizado. Se podr’a decir sin embargo que Òel huevoÓ sacrifica su apariencia humana, tal vez esto constituya un bien de intercambio, sin embargo, considerando que en si su apariencia era aquella de un ser deforme y era la causa de su desgracia, tal vez este no sea el bien intercambiado. El huevo insiste en cambio en que aquello que el sacrifico era el mundo en el que Žl viv’a, a cambio obtendr’a Òaquello que uno m‡s deseaÓ que en el caso de Òel huevoÓ es poder ser el art’fice de un mundo perfecto en el cual los humanos sean libres de aquello que el sufri—. Este sacrificio tomo a forma en el hecho de que fruto de las acciones del huevo es que luego el mundo en el que todos los humanos viven se ve efectivamente distorsionado y convertido en un mundo efectivamente maravilloso donde se combinan los planes astral y real de existencia, donde se puede decir que efectivamente el mundo en el que Òel huevoÓ vivi— cuando era humano a efectivamente muerto, por ende, se cumple el intercambio que Žl hab’a pactado con los ap—stoles.

A simple vista, el intercambio de Òel huevoÓ es entonces un acto plenamente legal, aqu’ Òel huevoÓ se compromete a entregar un mundo a cambio de obtener otro mundo. Si bien los bienes son en cierta forma muy ambiguos, se puede insistir en decir que no son bienes il’citos.

Sin embargo, es posible contrarrestar este planteo si se se–ala en cambio que en el intercambio en realidad Òel huevoÓ entrega su vida.  Puesto que en la historia Òel huevoÓ efectivamente muere para lograr obtener el bien que buscaba dentro de la permita. Se deber’a entonces discutir si Žl ten’a conocimiento o no de esta muerte, y si ella fue parte del intercambio que Žl se plante—. En caso de que, si poseyera conocimiento, y que efectivamente esto haya sido el bien que utilizo para el intercambio, entonces s’ se puede hablar de un intercambio il’cito, pues Òel huevoÓ entrego un bien il’cito.

Sin embargo, esto no es algo que el manga nos dŽ a comprender, por ende, este intercambio puede efectivamente ser visto como un intercambio legal.

Finalmente, el tercer caso de estudio es el de Griffith y los bienes intercambiados durante el eclipse. Griffith entrega a Òla banda del halc—nÓ a cambio de recibir una ascensi—n que le permita poder obtener un reino. Aqu’ lo que debe pensarse para emitir un juicio sobre si este contrato es l’cito o il’cito es a que se refiere este sacrificio de Òla banda del halc—nÓ.

A simple vista esto se refiere al sacrificio de los miembros del ejŽrcito mercenario que el comandaba antes de su arresto y tortura. Esto es lo que ocurre en el manga efectivamente, donde el ejŽrcito es efectivamente masacrado. Sin embargo, el intercambio parece ser incompleto. Es decir, Gutts y su amante Caska, no mueren en el eclipse, pero aun as’ Griffith obtiene su ascensi—n. Por ende, ser’a posible se–alar que la permuta pod’a no versar sobre la vida del ejercito sino en cambio sobre la existencia del ejercito como figura inmaterial, si se toma esta teor’a se podr’a comprender porque Gutts y Caska sobreviven, ya que efectivamente, aunque ellos sigan vivos, la traici—n de Griffith hacia ellos ha efectivamente disuelto los restos de Òla banda del halc—nÓ ya que no ser’a posible que estos tres continœen asociados.

Es as’ que tal vez la permuta no versara sobre un bien ilegal como lo es la vida de las personas dentro de la banda, sino que en cambio pod’a versar sobre la idea de la banda como tal, lo cual de vuelta permitir’a la vista de este trato como un contrato de car‡cter legal.

Es posible adem‡s decir que entonces el asesinato de todos los miembros de la banda del halc—n se debi— entonces al accionar de los demonios que actuaron como ejecutores, y no necesariamente a tŽrminos establecidos en la permuta. Debe comprenderse que aun cuando Griffith pacta con la mano de dios, y aun cuando la mano de dios supuestamente tiene dominio sobre los dem‡s demonios, es posible para esto sin embargo poseer autonom’a en su accionar e incluso rebelarse frente a estos. As’ que es posible que estos se hayan tomado libertades al momento de aceptar la oferta de Òla banda del halc—nÓ que Griffith hace a la hora de permutar.

En otras palabras, frente a este tercer caso nos encontramos ante un contrato que podr’a ser licito o il’cito, dependiendo en gran medida de la interpretaci—n que demos a las palabras y los conceptos que est‡n en juego. Si bien la interpretaci—n m‡s obvia, aquella en donde Griffith pacta entregar las vidas de sus soldados a cambio de su ascensi—n parece la correcta, el hecho de que no todos sus soldados hayan terminado en posesi—n de los demonios permite abrir la puerta a una interpretaci—n donde no se entreg— una vida material sino m‡s bien una idea inmaterial, y donde la muerte de los soldados fue un exceso en el accionar demoniaco y no una consecuencia derivada del contrato.

Si bien la interpretaci—n m‡s literal de los hechos es probablemente la correcta y el contrato versa sobre un objeto il’cito, como lo es la vida humana, siendo por ende un contrato il’cito, no ser’a imposible con una m‡s amplia arena de interpretaci—n considerar al contrato como licito y siendo sucedido en cambio por un accionar criminal posterior.

Nos encontramos entonces ante un mosaico en el cual el car‡cter legal o no de los contratos presentes no puede ser determinado de una manera homogŽnea, sino que m‡s bien se debe observar individualmente a cada contrato para comprender si se trata de contratos legales o no.

 

Conclusi—n, un renacimiento del paganismo

En definitiva, un an‡lisis de casos nos ha permitido determinar, que, si bien la religi—n condenar’a a todos los participantes de estos pactos, no es posible sin embargo aplicar la misma l—gica cuando se busca analizar estos pactos desde el punto de vista legal o moral.

Desde el punto de vista legal, Miura logra dentro de su obra constituir na los personajes, y presentarlos como seres mucho m‡s humanos que aquellos presentes en las cl‡sicas historias sobre pactos esotŽricos, gracias a esta caracterizaci—n no es posible hablar de personajes malvados a secas como si era posible dentro del universo literario medieval, o incluso el moderno (el caso del doctor fausto es en cierto modo moralmente ambiguo en el relato ofrecido por Johan Wolfgang Von Goethe, quien lo presenta como un ser no malvado pero si ambicioso). Los hombres que pactan aqu’ con los demonios pueden no ser malvados, en algunos casos pueden incluso ser antagonistas o villanos por el simple hecho de encontrarse en oposici—n a Gutts, quien es el protagonista de la serie y posee ciertas acciones villanescas.

Si bien si hay personajes moralmente malvados dentro del bando de los demonios, este no es un rasgo homogŽneo, y dicha maldad no es ni una causa ni una consecuencia de su relaci—n con los demonios, se podr’a decir sin embargo que los demonios exacerban estos caracteres, pero en todos los casos actœan sobre lo que ya estaba presente en la contraparte.

Desde el punto de vista legal, hemos logrado demostrar que no se puede usar una l—gica inductiva que permita tipificar a estos contratos como un contrato de porte homogŽneo donde la ilicitud sea un rasgo general. Nuestra legislaci—n, permitir’a en m‡s de un caso poder ver ciertos de estos pactos como contratos de permuta plenamente legales, si no se expusieron m‡s de estos casos fue en pos de evitar convertir al trabajo en una colecci—n de ejemplos, pero los hay. Es decir los contratos se presentan como de un car‡cter heterogŽneo, y a pesar de que se trate de contratos entre entes obviamente disimiles en su poder estos se presentan como contratos de un car‡cter m‡s paritario y por ende ecu‡nime (o incluso se podr’a decir justos) que la gran mayor’a de los contratos presentes en la realidad.

Es decir, que un manga como el que presenta Miura, donde los demonios son un objeto comœn y no necesariamente malvado y los pactos entre ellos y los humanos pueden ser vistos como justos, debido al car‡cter equitativo del intercambio presente y la falta de coerci—n directa por parte de una parte sobre la otra, pueda existir en nuestro presente, sin miedo a la censura e incluso recibiendo una plŽtora de premios debido a su enorme calidad tanto a nivel tŽcnico como narrativo, habla en gran medida de c—mo ha habido una notable divergencia entre el razonamiento humano y las directivas religiosas y de c—mo esta sociedad est‡ dispuesta ahora a analizar y narrar aquellos temas que antes eran tabœ de una forma mucho m‡s humana. Como se ve ya la religi—n y la ley no poseen una correspondencia e incluso ahora tambiŽn la relaci—n de la religi—n con la moral puede ser vista como dis’mil.

Finalmente quiero analizar el papel que da Miura a estos pactos como motor de la trama y a su vez del mundo y ver como estos en cierta forma se presentan de una manera similar a como la antigua roma comprend’a a los pactos paganos. En el mundo de Miura los pactos esotŽricos no solo son el motor de la trama, puesto que es un pacto de este car‡cter, el eclipse, el que mueve la historia de la manera m‡s significativa y compone la mayor ruptura desde el punto de vista argumental, sino que adem‡s es uno de estos pactos, aquel que dio origen a el huevo, aquel que logra el mayor cambio a nivel universal. En cap’tulos recientes el pacto que hizo el huevo se vio concretado y efectivamente el mundo en el que este viv’a dio paso a un nuevo mundo supuestamente m‡s perfecto y maravilloso como el que deseaba el huevo dar a luz fruto de su intercambio. Es decir, uno de estos pactos sat‡nicos permiti— dar un nuevo balance al mundo, supuestamente incluso un mejor balance al mundo, lo cual es similar a como los romanos observaban las ofrendas que los humanos hac’an a los cultos paganos como una forma de preservar y mejorar su mundo. Es decir, Miura regresa a la tradici—n narrativa de la antigŸedad presente en los pactos paganos y la utiliza en oposici—n a aquella que la cristiandad busco imponerles fruto de su dominio sobre el mundo espiritual de la raza humana.

La pregunta que debemos hacernos una vez comprendido esto es si esta regresi—n hacia la l—gica pagana para comprender a los intercambios entre humanos y demonios, como pactos garantes o incluso superadores del equilibrio dentro de un universo, es una tendencia en alza dentro de las estructuras narrativas actuales o si sencillamente es la originalidad que distingue al manga de Miura.

 En todos los casos, la conclusi—n m‡s clara que puede brindar este trabajo es que la religi—n cristiana, otrora gu’a para la vida de millones de personas, ha dejado de ser un factor que corra por la misma senda que la moral o la ley en sus juicios, puesto que donde una emitir’a juicios siempre negativos, la moral podr’a al menos emitir un juicio de valor gris, y la ley podr’a incluso admitir algunas de estas acciones como licitas.

 

Bibliograf’a

C—digo Civil y Comercial de la Naci—n Argentina

Berserk de Kentaro Miura

á                  Volumen 3 episodio 7 ÒGuardianes del deseo parte 5Ó

á                  Volumen 12 Episodios 76 ÒAnfitri—n inhumanoÓ y 77Ó el castilloÓ

á                  Volumen 18 Episodio 135 ÒTorre de la SombraÓ

 

 

 



[1] Incluso en el primer intento el manga se desarrollaba en Transilvania y Gutts (el protagonista) enfrentaba a Vlad Tepes

[2] La era dorada y la era de las tinieblas. Aunque ciertos fans consideran a la era de las tinieblas como no perteneciente a la historia.

[3] CCCN, art 1172

[4] CCCN art. 279

[5] Como ocurre con el demonio Irvine, el cual es un cazador que sacrifica su propia vista para convertirse en el mejor cazador del mundo