ÒCARANDIRòÓ (2003) DE HƒCTOR BABENCO Y DERECHO:

UN RETRATO DE LAS LLAGAS DEL SISTEMA PENITENCIARIO EN BRASIL

 

Claudia Spinassi (Brasil) – Michel Kopper de Souza (Brasil)

Menci—n, Categor’a Estudiantes,

Concurso Internacional ÒFICCIîN Y DERECHOÓ 2016

(Departamento de Ciencias Sociales, Facultad de Derecho, UBA)

 

 


Introducci—n

La ÒMasacre de CarandirœÓ de 1992 es un hecho que ha marcado de forma muy significativa la historia reciente de Brasil en tŽrminos de sistema penitenciario y en respecto a los derechos humanos. Solo la menci—n al nombre de esta superpoblada prisi—n-ciudad, desactivada en 2002, alude al asesinato de 111 presos, a un gueto de excluidos y marginales, a un mundo-infierno, a un referente del sistema penitenciario y a una met‡fora potente de Brasil[1].

Este trabajo tiene como objetivo el an‡lisis pormenorizado de Carandirœ, una pel’cula de ficci—n de HŽctor Babenco, basado en los relatos de la experiencia y de la memoria de los prisioneros en este m’tico presidio de San Pablo que fueron recogidos por el mŽdico Drauzio Varella en su libro ÒEstaci—n CarandirœÓ.

El filme expone los detalles minuciosos de la arquitectura y del cotidiano de la penitenciaria, evidenciando los pabellones y las divisiones realizadas conforme el tipo de condenado que abrigaba. Narra, de manera descriptiva, las tribulaciones de un grupo de presos y el destino final que les espera con la invasi—n de la polic’a cuando ocurre una rebeli—n.

El presente art’culo, haciendo un relato del filme Carandirœ y un apanado hist—rico del momento vivenciado al tempo de la masacre, se presta a reflejar sobre la humanizaci—n del cumplimento de la pena en la c‡rcel, demostrando las principales dificultades enfrentadas por los presidiarios sometidos a los espacios carcelarios, enfocando los puntos jur’dicos tratados en la pel’cula.

 

1. Circunstancias Hist—ricas:

1.1. La Casa de Detenci—n de San Pablo (Carandirœ)

Inaugurada en la dŽcada de 1920, la Casa de Detenci—n de San Pablo (BR), conocida popularmente como Carandirœ en raz—n de ubicarse en el barrio hom—nimo en la ciudad paulista, lleg— a ser considerada, en la Žpoca, como el m‡s grande presidio de AmŽrica Latina y como modelo para otros centros penitenciarios. Proyectada y remodelada, la Casa de Detenci—n de San Pablo tuvo capacidad para recibir 3.250 detenidos, sin embargo, tras sufrir con la superpoblaci—n, se calcula que lleg— a abrigar m‡s de 8.000 hombres.

Con la construcci—n del Complejo Penitenciario de Carandirœ, se busc— atender a las nuevas exigencias del C—digo Penal brasile–o de 1890, siguiendo las recomendaciones sugeridas por el Derecho Positivo de la Žpoca. La arquitectura de la c‡rcel era inspirada en el Centre PŽnitentiaire de Fresnes, en Francia, en el modelo Òespina de pescadoÓ, no obstante, despuŽs de sufrir algunas adecuaciones durante el pasar de los a–os (para amenizar el problema de la superpoblaci—n), los anexos de la arquitectura no se adecuaban totalmente al proyecto original del complejo.

Del periodo de 1920 hasta 1940 el Carandirœ vivi— su ‡pice[2], momento en que el complejo era expuesto como la gui–ada del sistema carcelario comœn para un sistema modelo y admirado mundialmente, considerado como un padr—n de excelencia en las AmŽricas, siendo punto de visita de inœmeros pol’ticos y personalidades brasile–as e internacionales, llegando a ser considerado como uno de los postales de la ciudad de San Pablo.

Se destacaba inicialmente en Carandirœ el hecho de casi no haber funcionarios, una vez que las tareas eran casi totalmente delegadas a los propios presos, que produc’an su comida, hac’an sus propios calzados, cuidaban de la enfermer’a, auxiliando a los mŽdicos, pod’an estudiar en la escuela del presidio e incluso aprender artes pl‡sticas. Stefan Zweig, escritor Austro-hœngaro, despuŽs de realizar una visita al complejo, relat— en uno de sus libros Òque la limpieza y la higiene ejemplares hac’an con que la c‡rcel se transformase en una f‡brica de trabajoÓ en raz—n de ser los propios presos los que cuidaban de todos los quehaceres diarios de la penitenciaria[3].

La Casa de Detenci—n, como dice su nombre, fue construida para recibir presos aguardando juzgamiento. Pero, desde el a–o de 1975, comenz— a recibir tambiŽn a condenados y gan— el apodo de Òdep—sito de genteÓ.

El proceso de construcci—n obedec’a la siguiente orden: cuando superpoblaba un pabell—n, se constru’a otro. Cuando el œltimo fue construido en 1978, la superpoblaci—n estall— – coincidiendo con el estallo poblacional de Brasil en los a–os 70.

El complejo penitenciario era formado por siete pabellones, de forma que los detenidos eran divididos en los pabellones y galer’as, de acuerdo con su origen. En el pabell—n 02 se quedaban los presos bien comportados y abrigaba el triage de detenidos y los servicios de administraci—n; El 04 pose’a celdas individuales para universitarios y abrigaba los presos amenazados de muerte; El pabell—n 05 era ocupado por los presos amenazados de muerte por otros detenidos, como violadores y justicieros, concentrando tambiŽn el ala evangŽlica; El pabell—n 06 serv’a como cocina y ‡rea de despensa, reuniendo los presos comunes; El pabell—n 07 recib’a los presos primarios condenados y los que trabajaban en servicios generales; El pabell—n 08 abrigaba los presos considerados m‡s expertos, reincidentes y de alta peligrosidad; Por fin, el Pabell—n 09, donde ocurri— la masacre, recog’a los presos primarios, reciŽn llegados de las calles, que aguardaban aœn su condena.

Las grandes rebeliones de Carandirœ empezaron en 1982. Diez a–os despuŽs, en 1992, ocurri— la mayor tragedia de la Casa de Detenci—n, con la masacre de 111 presos por la polic’a militar. En 2000, ella fue nuevamente el centro de una mega-rebeli—n que ocurri— en Brasil, involucrando 27 mil presos en 29 ciudades del pa’s, simult‡neamente. Esos dos eventos fueron determinantes para la desactivaci—n del presidio, cuyo proceso de demolici—n comenz— en 2002, tras un demorado periodo de promesas pol’ticas, concluyendo en 16 de enero de 2003, con la implosi—n de tres pabellones de la Casa de Detenci—n.

 

1.2. La Masacre:

La masacre de Carandirœ ocurri— en el mismo d’a en que el pol’tico Fernando Collor de Melo fue oficialmente depuesto de la presidencia de la Repœblica de Brasil por corrupci—n.

En el d’a 02 de octubre de 1992, tras mot’n entre los presos, la c‡rcel fue invadida por polic’as militares que mataron a 111 penitenciarios. Entre las versiones expuestas para la invasi—n de la polic’a, est‡ la pelea entre los detenidos por un tendedero o por el control de drogas en el presidio por dos grupos rivales.

Mientras la Polic’a Militar sustenta que los policiales fueron hostilizados por los presos, que se presentaban armados, los presos afirmaron que tiraron todas las armas blancas por la ventana de las celdas cuando notaron que la invasi—n era inminente.

 De acuerdo con los registros oficiales, 102 presos fallecieron en virtud de los disparos de arma de fuego y otros 09 en raz—n de herimientos ocasionados por armas blancas. Por estos mismos datos, aproximadamente 321 polic’as militares tendr’an entrado en el pabell—n 09 armados con rev—lveres, espingardas y ametralladoras.

Los presidiarios y la prensa afirmaron que las muertes ocurridas en la masacre superaron el relato en los nœmeros oficiales, llegando a aproximadamente 300 presos muertos, relatan que las v’ctimas tendr’an sido acorraladas y muchas fueron muertas dentro de sus propias celdas, sin chance de defensa.

 

2. El Filme Carandirœ

En 2003 se estren— el filme de HŽctor Babenco, Carandirœ, que contribuy— a impulsar la cobertura medi‡tica sobre el penal hom—nimo y, por ende, sobre los sistemas judicial y penitenciario brasile–os.

La pel’cula est‡ basada en el libro del doctor Drauzio Varella, ÒEstaci—n CarandirœÓ, mŽdico que en 1989 inici— un trabajo voluntario para la prevenci—n del SIDA en dicho presidio y, en seguida, decidi— ejercer como mŽdico voluntario hasta su desactivaci—n en 2002, y que escribi— el libro narrando sus experiencias en este m’tico complejo carcelario[4].

Haciendo menci—n al nombre popular del m’tico presidio brasile–o y narrado desde el punto de vista de los prisioneros, Carandirœ entrelaza las tribulaciones personales de un grupo de presos en la vida cotidiana de la prisi—n - especialmente sus ajustes de cuentas con las drogas y la violencia y, de modo positivo, las diferentes respuestas de superaci—n ante las dif’ciles relaciones de convivencia - con el epis—dico recuento en flash-back de sus experiencias con el crimen, y el destino final que les espera a todos ellos con la espeluznante invasi—n y carga policial en el interior de la prisi—n.

En la primera escena de la pel’cula, dos detenidos (Lula y Peixeira) se enfrentan en un acierto de cuentas. El clima es tenso. Otro detenido, Nego Preto, especie de ÒjuezÓ para las desavenencias internas, soluciona el caso en tiempo de dar la bienvenida al MŽdico reciŽn-llegado y dispuesto a realizar trabajo de prevenci—n al SIDA en la penitenciaria.

El MŽdico se depara, en la mayor c‡rcel de AmŽrica Latina, con problemas grav’simos: superpoblaci—n, instalaciones precarias y sin m’nimas condiciones de higiene, enfermedades como tuberculosis, leptospirosis, caquexia, adem‡s de pre-epidemia de SIDA. Los encarcelados lamentaban, adem‡s de la superpoblaci—n y de la falta de condiciones de higiene, de la falta de asistencia mŽdica y jur’dica.

El Carandirœ, con sus m‡s de siete mil detenidos, se constituy— en un grande desaf’o para el Doctor reciŽn-llegado, pero bastan algunos meses de convivencia para que Žl observe algo que lo transformar‡: incluso viviendo situaci—n-l’mite, los internos no son figuras demon’acas, como suele pasar por la mente de las personas. En el convivio con los presos que visitan su improvisado consultorio, el MŽdico presencia solidaridad, organizaci—n, disciplina interna y, sobretodo, gran disposici—n de vivir.

Onc—logo famoso, habituado a la m‡s sofisticada tecnolog’a mŽdica, el Doctor tendr‡ que practicar su medicina a moda antigua, con estetoscopio, sensibilidad y mucha conversa. El trabajo comienza a presentar resultados y el MŽdico gana el respeto de la colectividad. Con el respeto, vienen los secretos. Las consultas van adem‡s de las enfermedades, pues los detenidos comienzan a narrar sus historias de vida. Los encuentros en la enfermer’a se transforman en ÒventanasÓ para el mundo del crimen y es as’ que se da la narrativa de la pel’cula, la cual se arma como un rompecabezas.

Una historia se encaja en la otra para formar un panel realista de la tragedia brasile–a.

Con el mŽdico, el espectador acompa–a los movimientos cotidianos de los presos, hasta la eclosi—n – en dos de octubre de 1992 – del m‡s terrible abalo de la historia de la Casa de Detenci—n de San Pablo: la Masacre de Carandirœ[5].

 

3. Aspectos jur’dicos de la pel’cula

Por narrar la historia interna de un presidio, la pel’cula aborda varios t—picos de derecho penal y constitucional, adem‡s de exponer de manera muy clara la absurda falta de respecto a los principios de los derechos humanos m‡s b‡sicos a que son sometidos los presidiarios en Brasil, privados no solo de su libertad, sino tambiŽn de su dignidad, sin las m’nimas condiciones de higiene, de salud f’sica y mental, apartados de la colectividad y amontonados como basura social no reciclable.

Varios preceptos de la Ley de Ejecuci—n Penal no son respetados. Pr‡cticamente no hay asistencia a la salud de los detenidos. El consultorio en que el mŽdico-narrador atiende es precario y la falta de higiene es gigantesca. En uno de los episodios, el preso Majestade es mordido por un rat—n cuando escond’a drogas dentro del retrete, y Lula, otro detenido, apoyado por el tambiŽn preso, Sem Chance, suturaron su dedo en el improvisado consultorio mŽdico. Mientras realiza el procedimiento, Lula usa crack, demostrando la escena que la asistencia a la salud garantizada por la Constituci—n Federal y por la Legislaci—n Brasile–a no es una prioridad para el Estado, cuando se trata de personas privadas de la libertad.

La igualdad, derecho constitucionalmente garantizado en Brasil, aparece en la pel’cula en una escena bastante peculiar. Est‡n todos en el campo de fœtbol, listos para comenzar el campeonato y, como de costumbre en las actividades deportivas y en especial en el fœtbol, es tocado el himno nacional. Todos se levantan, ponen la mano en el pecho y cantan el himno, incluso los guardias que hacen la seguridad arriba del muro. Podemos observar en ese fragmento del filme que el fœtbol, pasi—n nacional y deporte nœmero uno de Brasil, une los presos en el campeonato y el himno los torna iguales a los guardias. El principio constitucional que predica que Òtodos son iguales ante la leyÓ, gana respecto en ese œnico momento de la pel’cula.

La libertad es abordada de forma rom‡ntica por Babenco a travŽs del personaje Chico, que est‡ a punto de ser suelto, sin embargo, como de costumbre, todo a–o Chico prepara un globo e intenta hacer con que Žl gane libertad. Su celda repleta de globos que simbolizan esa ambici—n de ganar altura y salir de la casa de detenci—n. Chico que no consigue lanzar su globo, finalmente antes de la masacre consigue su tan deseada libertad y es libertado.

En el transcurso del filme, los presos nombran sus celdas de ÒcasasÓ (o de barracos, como muchas veces dicen); hablan en ÒvivirÓ aqu’ o all’; realizan compra y venta de mercanc’as (desde chicles, dulces y material de higiene, hasta drogas), lo que demuestra la incre’ble capacidad del ser humano de adaptarse a las m‡s dif’ciles condiciones de vida y como una penitenciaria es un mundo ajeno, donde conceptos sociales y jur’dicos fundamentales son adaptados, amold‡ndose a la realidad,  privaci—n de la libertad, limitaci—n del espacio y lucha por la sobrevivencia f’sica y mental.

Y es en esa realidad paralela que surge un verdadero derecho paralelo vigente entre los detenidos, extra’do de las costumbres, que despuŽs de todo tambiŽn es fuente de derecho. A lo largo de toda la pel’cula, es presentada a coexistencia de dos sistemas normativos en Brasil: el derecho positivo, puesto por los hombres libres y que vigora fuera de los portones de las c‡rceles, y las Òleyes de la c‡rcelÓ, establecidas, cumplidas y ejecutadas por los propios presos entre s’ para preservar la integridad del grupo y que determinan las reglas de comportamiento dentro del muro de las prisiones.

La demostraci—n de la existencia de este derecho paraestatal aparece ya en la primera escena de la pel’cula, que muestra el desentendimiento entre presos en la galer’a y, para contener los hombres en contienda, ÒNego PretoÓ, responsable por el pabell—n, se impone, demostrando de inmediato que quien realmente comanda el presidio son los residentes del local.

La escena demuestra lo cuanto la especialidad de la c‡rcel no es regida por elementos normativos puestos por el Estado, sino por reglas construidas de forma compleja por individuos que residen all’, y que, de alguna manera, interfieren, burlan y modifican toda la l—gica de poder instituida por los —rganos oficiales. Ese aspecto es reafirmado por la frase del director del presidio en respuesta a la afirmaci—n del mŽdico de que aquellas personas est‡n detenidas: _ ÒÀ!Presos?! Ellos son los due–os de la c‡rcel, doctorÉ eso ac‡ solo no explota porque ellos no lo quierenÓ.

En esta primera escena de la pel’cula, es interesante observar el respecto al contradictorio existente en el juzgamiento presidido por ÒNego PretoÓ. Las dos partes son o’das y tambiŽn algunos testigos, siendo la contienda resuelta entre ellos sin la necesidad de intervenci—n de factores externos, es decir, de la administraci—n del presidio.

De la misma forma, en varios otros fragmentos del filme, la figura de Nego Preto como juez de la c‡rcel es evidenciada. Una de las principales es la escena en que Zico, preso usuario y traficante de drogas, pide permiso para matar a otro detenido, Ezequiel, en virtud de una deuda de drogas. Nego Preto determina que primero Ezequiel ser‡ ÒintimadoÓ a conseguir el dinero con la familia y a pagar la deuda, y que, solamente despuŽs, caso no la pague, entonces Zico tendr‡ el permiso para matarlo. Pasa que Ezequiel no paga la deuda y Zico decide no m‡s matarlo, argumentando que su condena est‡ casi por terminar y que no quiere extender sus a–os en la prisi—n. Por no cumplir de la decisi—n del Òjuez de la c‡rcelÓ, y tambiŽn porque mat— su colega de celda y amigo de infancia (Deusdete) la traici—n, Zico es juzgado por una comisi—n de detenidos presidida por Nego Preto y condenado a muerte, siendo asesinado por varios presos con m‡s de 30 cuchilladas. Al final del episodio, Ezequiel es convencido a asumir el crimen en cambio de una celda limpia, ropa lavada y algunas piedras de crack.

En el momento del juzgamiento de Zico, uno de los detenidos, miembro del consejo de juzgamiento, dice que el hecho de Žl (Zico) no tener matado Ezequiel es un problema de ellos, al que Nego Preto afirma que es un problema de todos. Demostrando que el respecto a las Òleyes de la c‡rcelÓ es esencial para garantizar la sobrevivencia y el orden dentro del grupo.

Mucho m‡s all‡ de ese derecho paralelo interno de la penitenciaria, la pel’cula muestra que los polic’as tambiŽn poseyeron sus propias leyes, una vez que invadieron la Casa de Detenci—n y, contra todas las normas de derecho positivo vigentes en Brasil, asesinaron 111 hombres desarmados, cuya resistencia a sus —rdenes era ’nfima delante de la disparidad de armas.

La actuaci—n de la polic’a ofendi— frontalmente a los principios constitucionales brasile–os de razonabilidad y proporcionalidad, a los cuales el Estado est‡ sometido en sus actos discrecionales. Lo que ocurri— fue una ejecuci—n sumaria, en un ÒjuzgamientoÓ en que los presos no tuvieron derecho a defensa.

Tras la invasi—n y retirada de los cuerpos, la polic’a determin— que todos los presos vivos saliesen de la galer’a vestidos œnicamente de calzoncillos. La escena final de la pel’cula trae centenas de hombres desnudos, sentados en el campo de fœtbol, rodeados por polic’as con perros, imagen que en mucho se asemeja a aquellas de las cuales se tiene noticia relativas al holocausto de los jud’os y da una dimensi—n de c—mo los derechos humanos de los presos no fueron respetados durante la masacre de Carandirœ. 

 

4. Secuelas de la invasi—n:

Incluso privados de libertad, y tal vez aœn m‡s por ese motivo, la pel’cula muestra como los presos, as’ como ocurre con los hombres libres, tienen la necesidad de pertenecer a un determinado grupo.

Y de esta necesidad, como rescaldo de la masacre de Carandirœ, una nueva especie de contrato social es firmada entre los presidiarios brasile–os. En ese nuevo modelo de sociedad paralela, regido por las leyes internas de la c‡rcel, los presos se unieron y eligieron un ÒcomandoÓ, responsable por establecer las normas a ser obedecidas, ejecutarlas y juzgar aquellos que, eventualmente, no las cumplan. En contrapartida, el comando ofrece protecci—n a los miembros del grupo, principalmente contra ataques desmedidos de la polic’a.

Conforme an‡lisis de algunos expertos en derecho penitenciario, la masacre de Carandirœ motiv— y origin— la organizaci—n de una de las mayores facciones criminosas de Brasil, conocida como Primero Comando de la Capital (PCC), creada en el a–o siguiente del hecho.

Segœn los registros, la facci—n PCC tendr’a sido fundada por un grupo de detenidos en la Casa de Custodia de TaubatŽ (interior del estado de San Pablo). La fuerte estructura organizacional del grupo criminoso llama la atenci—n en raz—n de su estatuto, permitiendo que la facci—n actœe en los otros estados de Brasil y tambiŽn en el exterior, como en Paraguay y en Bolivia. Se calcula que el PCC movilice, anualmente, m‡s de 120 millones de reales.

Actuante dentro de las c‡rceles y fuera de ellas, el PCC detiene funci—n reglamentaria, imponiendo reglas de conductas internas a sus integrantes influentes en el mundo del crimen, llegando a operar incluso en algunas villas de grandes ciudades brasile–as como reglador general de conductas, sobreponiŽndose incluso sobre la justicia del Estado.

La soci—loga Camila Nunes Dias, profesora de la Universidad Federal de ABC e investigadora del Nœcleo de Estudios de Violencia (NEV) de la Universidad de San Pablo (USP), destaca que Òel PCC es, sin duda, el principal efecto de la masacre. No solamente de este evento aislado, sino tambiŽn de la pol’tica de seguridad de aquella Žpoca, marcada por la violencia institucional, por la falta de respeto a los derechos y por la arbitrariedad del EstadoÓ[6].

 

Conclusiones

Carandirœ es un filme que encara cuestiones sociales e hist—ricas candentes del Brasil contempor‡neo y consigue con eficacia su prop—sito de humanizar el preso de Carandirœ y de incluirlo en la memoria hist—rica del pa’s al tiempo que denuncia el acontecimiento de la masacre, por medio de una brillante representaci—n cinematogr‡fica.

Demuestra con detalles los abusos de derechos cometidos contra los presos en el sistema penitenciario brasile–o, tratados por el Estado como seres humanos descartables y la lucha diaria de estas personas privadas de libertad por la sobrevivencia.

Es una excelente pel’cula para cine-foro, especialmente en relaci—n al estudio de los derechos humanos en el ‡rea penal y constitucional.

 

 

REFERENCIAS

 

ALEXANDRE, Roberto. ÒPCC julga e condena em tribunal paraleloÓ. Folha da Regi‹o. Dispon’vel em: <http://www.folhadaregiao.com.br/Materia.php?id=85205>. Acesso em 20 de novembro de 2015.

 

BEIRANGæ, Henrique. ÒO PCC est‡ cada vez maiorÓ. Carta Capital. Dispon’vel em: <http://www.cartacapital.com.br/revista/867/operacao-voldemort-4336.html>. Acesso em 20 de novembro de 2015.

 

ESTADÌO. ÒCrimes no BrasilÓ. Blog Estad‹o. Dispon’vel em: <http://blogs.estadao.com.br/crimes-no-brasil/2010/01/23/16-perguntas-sobre-o-pcc/>. Acesso em 20 de novembro de 2015.

 

Estaci—n Carandirœ. Direcci—n: HŽctor Babenco. Dire�‹o fotogr‡fica: Walter Carvalho. Roteiro: Hector Babenco; Fernando Bonassi; e Victor Navas. Sony Pictures Classics, 2003. 1 DVD (146 min). T’tulo original: Esta�‹o Carandirœ.

 

GLOBO FILMES. ÒCarandirœÓ. Dispon’vel em: <http://globofilmes.globo.com/filme/Carandirœ/>. Acesso em 22 oct. 2015.

 

GARCIA, Miguel çngel Lomillos. ÔCARANDIRòÕ (2003) DE HƒCTOR BABENCO: HUMANIZACIîN, ESTIGMA Y MASACRE. Centro Universit‡rio Nossa Senhora do Patroc’nio - CEUNSP-. Brasil. Disponible em: http://www.seeci.net/revista/hemeroteca/numeros/numero%2029/n29-3.pdf. Acceso em 21 oct. 2015.

 

HORNE, Francisco Alejandro. "Carandirœ". Disponible en: file:///C:/Users/clss/Desktop/DOUTORADO%20UBA/Filosofia/ARTE%20-%20Carandirœ%20-%20Francisco%20Alejandro%20Horne.htm

 

MAIA, AurŽlio Faleiros da Silva. Carandirœ: a rea�‹o da comunidade internacional e seus efeitos. Disponible em: http://jus.com.br/artigos/28411/Carandirœ-a-reacao-da-comunidade-internacional-e-seus-efeitos#ixzz3plomhyeX. Acceso em 27 oct. 2015.

 

NASCIMENTO, Douglas. ÒA hist—ria da penitenci‡ria de S‹o PauloÓ. S‹o Paulo Antiga. Disponible em: <http://www.saopauloantiga.com.br/penitenciaria-de-sao-paulo/>. Acesso em 20 de novembro de 2015.

 

VARELLA, Drauzio. Esta�‹o Carandirœ. 1999. Disponible en: http://copyfight.noblogs.org/gallery/5220/Drauzio%20Varella%20-%20Esta%C3%A7%C3%A3o%20Carandirœ.pdf. Acceso en 12 dic. 2015.



[1]                GARCIA, Miguel çngel Lomillos. ÔCARANDIRòÕ (2003) DE HƒCTOR BABENCO: HUMANIZACIîN, ESTIGMA Y MASACRE. Centro Universit‡rio Nossa Senhora do Patroc’nio - CEUNSP-. Brasil. Disponible en: http://www.seeci.net/revista/hemeroteca/numeros/numero%2029/n29-3.pdf. Acceso en 21 oct. 2015.

[2]                Antes de sufrir con la superpoblaci—n.

[3]                NASCIMENTO, Douglas. ÒA hist—ria da penitenci‡ria de S‹o PauloÓ. S‹o Paulo Antiga. Disponible en: <http://www.saopauloantiga.com.br/penitenciaria-de-sao-paulo/>. Acceso en 20 de noviembre de 2015.

[4]                El libro de Drauzio Varella, a medio camino entre las memorias y la cr—nica, narra con color y riqueza las animadas historias personales de los presos y sus vidas en la prisi—n. El libro confirma una vez m‡s que las experiencias del mundo del crimen, especialmente para el narrador con o’do fino que se arraiga en la tradici—n de los cuentos e historias populares, son un enredo particularmente dotado para la fabulaci—n. El final del libro cuenta los sucesos de la matanza (Òel levantamiento, el ataque, los rescoldosÓ) y ambos aspectos privilegiados del relato –coda y cl’max– cobran un sentido especial en virtud del punto de vista que gu’a el relato, puesto que el narrador-doctor, una figura respetada y de confianza para los presos, recogi— los testimonios de los que presenciaron y sobrevivieron a la masacre. Aunque Babenco se permite, obviamente con toda legitimidad, total libertad para seleccionar, modificar y mezclar a su antojo las historias personales de los presos, la re-presentaci—n y narrativizaci—n de la matanza es b‡sicamente fidedigna a la versi—n del libro. El filme, como es de rigor, registra en su inicio el letrero Òbasado en hechos realesÓ.

[5]                Sinopsis retirada de la p‡gina web oficial del filme Carandirœ, disponible en http://globofilmes.globo.com/filme/Carandirœ/. Acceso en 22 oct. 2015.

[6]                Massacre do Carandirœ – 20 anos. Disponible en: http://noticias.terra.com.br/brasil/massacre-do-Carandirœ/. Acceso en 14 dic 2015.