USO

Y

ABUSO

DE LA INFORMACIÓN

DEL GENOMA HUMANO”

 

(Segunda parte) 

 

por Renzo Paul Pantigoso Pérez

 

 

CAPÍTULO VI

LA DISCRIMINACIÓN GENÉTICA

 

La palabra Discriminación siempre ha estado ligada a otras dos: Desigualdad e Intolerancia: motivos de que a través de la historia de la humanidad se originasen diferencias negativas entre los seres humanos. La discriminación (aunque su significado como tal no es negativo), ha sido el símbolo de los peores sentimientos, ideas, y forma de actuar de los seres humanos, llevándolos incluso a extremos tales como el genocidio.

 

El hombre ha evolucionado bastante frente a la discriminación, el concepto de igualdad que aparece en sus inicios como una suerte de homogeneidad entre todos los ciudadanos pertenecientes a un determinado estado nación; hasta el concepto moderno de igualdad, donde se es diferente pero con los mismos derechos, es decir, “iguales pero diferentes”. Esto es, porque ahora se reconoce y se respeta la diversidad que hay entre los seres humanos,  ya que cada cultura se desarrolla en un Espacio – Tiempo Histórico.

 

La aceptación y respeto a la diversidad humana, ha hecho que las personas se toleren unas a otras, es decir, acepten las creencias, ideas, costumbres, género, etc. La aceptación de la diversidad humana junto con la idea de dignidad humana, han sido las piezas fundamentales para hacer retroceder a la discriminación entre los seres humanos.

 

Sin embargo, y gracias al desciframiento del genoma humano, puede aparecer una nueva modalidad de discriminación antes no conocida: la llamada “Discriminación Genética”.

 

Esta nueva modalidad de discriminación entre los seres humanos, tendrá como protagonista a un nuevo factor (aparte de la desigualdad e intolerancia), el llamado “Determinismo Genético”. Este tiene como principal característica atomizar o reducir al hombre a tan solo factores genéticos, y puede ser la principal causa en el futuro de que el hombre sea estigmatizado por alguna causa que está en sus genes y que le impediría desarrollar normalmente su vida en sociedad, es decir, acceder a un puesto de trabajo, contratar un seguro de vida  o acceder a un centro de estudios. También contribuirían para este tipo de discriminación factores económicos y sociales, ya que convendría contratar a individuos con menos riesgo a enfermarse a fin de pagar menos seguros de vida o beneficios sociales.

 

1.      Determinismo Genético

El Diccionario de la Lengua Española define al determinismo como “Teoría que supone que la evolución de los fenómenos naturales está completamente determinada por las condiciones iniciales. 2// Fil. Sistema filosófico que subordina las determinaciones de voluntad humana a la voluntad divina. 3// Fil. Sistema que admite la influencia irresistible de los motivos” (Real Academia Española, Diccionario de la Lengua Española, Madrid, Espasa, XXII ed, tomo 4, p 547).

 

Como vemos, el determinismo reduce, atomiza “todo” a un solo aspecto, el de las causas iniciales o a una voluntad divina o superior. Bajo esta teoría, el hombre no tiene más opciones que seguir un camino ya trazado, determinado o señalado, sin posibilidad de cambiarlo, modificarlo o intervenirlo.

 

Aunque la palabra determinismo, tiene como fuente a una doctrina filosófica; el determinismo genético no lo sería, sino una actitud que podrían tomar las personas por un inadecuado conocimiento respecto a la estructura biofuncional del hombre.

 

El determinismo genético podría originarse por los siguientes motivos:

-          Ignorancia del funcionamiento de los genes humanos

-          Mala comprensión del funcionamiento de los genes humanos

-          Mala interpretación del funcionamiento de los genes humanos

-          Mala difusión del funcionamiento de los genes humanos

 

Todos estos motivos, generarían consecuencias negativas dentro del desarrollo normal de las personas al poder quedar marcadas, estigmatizadas, señaladas por causa de sus genes. Para comprender mejor todos estos aspectos, tomaremos como ejemplo el caso de la “Anemia Falciforme”:

 

En los Estados Unidos, durante los años setenta del siglo XX, se promovió una campaña para detectar la fenilcetonuria en la población afroamericana, la que se realizaba a través de un análisis químico de la proteína hemoglobina. Esta campaña tuvo buenas intenciones, ya que los enfermos podían ser tratados fácilmente siguiendo una dieta adecuada. Pero además de esta campaña, también se promovió el diagnóstico de la “Anemia Falciforme”.

 

La anemia falciforme era una enfermedad incurable, más frecuente dentro de la población afroamericanos (1 de cada 400 niños); bastante severa y penosa, pues los que tenían la mala suerte de heredar los dos alelos recesivos (tanto del padre como de la madre) no podían realizar ningún esfuerzo físico porque les podía ocasionar la muerte. En cambió, los que sólo tenían un alelo, es decir, los heterocigotos, sólo eran portadores de la enfermedad, no la desarrollaban, pudiendo tener una vida sin problemas.

 

Pero, pese a no tener una cura en su tiempo y a no conocerse de una manera adecuada esta enfermedad, el gobierno estadounidense financió un programa nacional en varios estados a fin de detectarla, llegando a decretar como obligatoria la prueba en los recién nacidos y en los escolares. Todo esto se realizó sin un adecuado asesoramiento genético o campaña de información a las familias y a la población en general, ocasionando que el público en general confundiera a los enfermos de los portadores.

 

Todo esto se agravó, cuando Linus Pauling (científico estadounidense que había descubierto el método de análisis de la hemoglobina), en unas declaraciones sugirió que se “marcara” a los portadores para que no se casaran o, al menos, no se casaran entre sí. Los medios de comunicación reforzaron la confusión entre portadores y enfermos. En 1972, la revista Ebony, dirigida principalmente a lectores afroamericanos, publicó un anuncio con el fin de recaudar fondos para la investigación contra la enfermedad, que caracterizaba erróneamente a los portadores como personas débiles.

 

El anuncio estaba financiado por American Express y su texto íntegro decía lo siguiente: "Es un asesino. Uno de cada diez negros americanos es portador de un trastorno en la sangre que puede matarlo o incapacitarlo. Se llama anemia falciforme porque deforma los glóbulos rojos, que adoptan forma de hoz. Los que no mueren quedan debilitados. Incluso los que padecen la modalidad más suave de la enfermedad - los "portadores del carácter" - sufren. Por lo general deben evitar las actividades fatigosas y acudir con regularidad al médico" (Teodora Zamudio, Determinismo Genético, disponible en Cátedra de Biotecnología, Biodiversidad & Derecho (versión digital), sección Notas y Apuntes www.biotech.bioetica.org/apuntes.htm).

 

En 1978, Loretta Kopelman denunció que en el estado de Nueva York, fichaban tanto a los enfermos como a los portadores, a pesar que se estableció que fuera sólo a los enfermos: dicha información pasaba a formar parte del historial médico del niño. Las Compañías de Seguros comenzaron a negarse a formalizar el seguro si descubrían que el futuro asegurado padecía la anemia falciforme; incluso esta discriminación llegó a negarles la posibilidad de acceder a un puesto de trabajo tanto a los enfermos como a los portadores; por ejemplo, se les negaba el ingreso a las compañías aéreas (Ibidem). También, se les negaba el acceso a centros de estudios, como la Academia de la Fuerza Aérea, ya que se cría que la sangre reaccionaría negativamente ante las bajas presiones al volar a gran altitud. Estas restricciones no se levantaron hasta el año 1981. Estos problemas llegaron incluso al ámbito familiar, ya que se presentaron casos en que las parejas se separaban cuando descubrían que uno era enfermo o portador de la anemia falciforme.

 

Frente a estos acontecimientos, la doctora Kopelman acertadamente dijo sobre los riesgos de las pruebas genéticas: “Existen los riesgos de marcar a las personas, invadir su intimidad, hacerles perder su autoestima o discriminarlas”.

 

Con el ejemplo citado podemos pues, establecer cuáles pueden ser las consecuencias que originaría la ignorancia, incomprensión, mala interpretación o mala difusión del funcionamiento biológico del hombre, donde se discriminaría a las personas por causa de su perfil genético, ignorando que el hombre no sólo son genes sino, inteligencia, voluntad, dignidad, libertad, etc. Caer en un Determinismo Genético, sería muy negativo, ya que muchas personas podrían sufrir terribles discriminaciones en todos los ámbitos de su vida: no poder acceder a un puesto de trabajo, no contratar un seguro de vida, no poder estudiar en el centro elegido e incluso no poder desarrollar una vida familiar normal.

 

Es necesario para evitar este determinismo genético, que se dé una adecuada educación a la población en cuanto a nuestra estructura biofuncional, y todo este avance científico sobre el genoma humano, así también, promover un sentido humanista sobre este conocimiento. Así en la UNESCO en la “Declaración Universal Sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos” en el Art. 21 establece: “Los Estados tomarán las medidas adecuadas para fomentar otras formas de investigación, formación y difusión de la información que permitan a la sociedad y cada uno de sus miembros cobrar mayor conciencia sobre sus responsabilidades ante las cuestiones fundamentales relacionadas con la dignidad humana que puedan plantear las investigaciones en biología, genética y medicina y las correspondiente aplicaciones. Se deberían comprometer, además, favorecer al respeto de un debate abierto en el plano internacional que garantice la libre expresión de las distintas corrientes de pensamiento socioculturales, religiosas y filosóficas”.

 

 

1.      La Discriminación Genética: Definición

 

Podemos definir a la Discriminación Genética como al rechazo o exclusión de las personas como consecuencia de su perfil genético. Este rechazo o exclusión se puede dar preferentemente en 2 sectores: en el Ámbito del Trabajo, y el de Seguros de Vida y Enfermedad.

 

1.1.                       Discriminación Genética en el Ámbito del Trabajo

Patricia Kurczyn Villalobos, entiende a la discriminación genética en el trabajo como “el rechazo de un aspirante a trabajador por presentar una predisposición genética a un riesgo; o por una hipersensibilidad a determinados agentes”[1].

 

Aunque esta definición es importante, la discriminación genética en el ámbito laboral no sólo se dará en la exclusión o rechazo a los candidatos a un puesto de trabajo por ser portadores de enfermedades genéticas, o tener una predisposición a presentar en el futuro una enfermedad de origen genético, sino también, a los trabajadores de una determinada empresa o institución.

 

 

1.1.1.     Personas pASIBLES de discriminación Genética

Los individuos que pueden padecer este tipo de discriminación, siguiendo a Natowicz[2], los podemos clasificar de la siguiente manera:

A)    Asintomáticos: que porten un gen o varios que aumente la posibilidad de que desarrollen alguna enfermedad. En ésta categorías están:

Ø      quienes puedan ser tratados antes de manifestar los síntomas o que ya presentes puedan ser controlados y logren no incapacitarse (fenilcetonuria y hemacromatosis);

Ø      los que en un futuro estarán afectados por condiciones fatales no tratables, como el mal de Huntington;

Ø      quienes al aparecer sus síntomas, estos varíen en el grado de severidad o de respuesta al tratamiento (neurofibromatosis 1 y enfermedad de Charcot – Marie – Tooth);

Ø      cuyos genes no inevitablemente lleven a la enfermedad, pero que sí aumenten la posibilidad de llegar a estar afectados por la misma (genes putativos de diabetes, algunas formas de cáncer y enfermedad del corazón);

Ø      cuyos genotipos los hagan susceptibles a efectos adversos ante la exposición a agentes del medio ambiente que tendrían mínimo o ningún efecto en personas con genotipo normal (hipertemia maligna y deficiencia de pseudocolinestorosa)

B)    Hererozigóticos: con condiciones genéticas recesivas aunque sean y sigan siendo asintomáticos; como ocurre con la fibrosis císticas, la anemia (sinckle cells) y distrofia muscular.

C)    Que tengan uno o más poliformismos que no se conozca que causen alguna condición médica

D)    Los familiares inmediatos de individuos con condiciones genéticas, conocidas o que se presuman que la tenga.

 

Como vemos, es una amplia gama de personas que pueden ser afectadas, siendo esto preocupante ya que los portadores, los predispuestos a enfermarse, los enfermos sanos, e incluso, los familiares cercanos de personas con alguna enfermedad genética, pueden sufrir este tipo de discriminación.

 

Hay dos momentos en que estos individuos pueden sufrir esta discriminación. Los pasaremos a analizar a continuación.

 

 

1.1.2.     Momentos de la Discriminación Genética

Antes de abarcar el tema de los momentos en que se puede dar esta discriminación, es necesario dejar en claro que toda persona, tiene la libertad de poder contratar libremente. Aunque este derecho no se encuentra explícitamente señalado en la Constitución o en la Ley, se desprende del Capítulo VII de la Primera Parte de la Carta de 1993, del Régimen Económico, que en el Art. 59 dice: “El Estado estimula la creación de riqueza y garantiza la libertad de trabajo y la libertad de empresa, comercio e industria...”. Lo podemos concordar con el Art. 60 del mismo cuerpo de leyes que en su primer párrafo establece: “El estado reconoce el pluralismo económico. La economía nacional se sustenta en la coexistencia de diversas formas de propiedad y de empresa”.

 

En ambos artículos, se establece claramente que tanto el Estado como la inversión privada pueden crear empresas, dedicarse al comercio o la industria, consiguientemente contratar trabajadores para sus empresas. Al tener la libertad de invertir económicamente en un país tienen, por consiguiente, la libertad de contratar, al seleccionar a los trabajadores más capacitados que puedan realizar mejor y más convenientemente el trabajo a realizar. Esto, las empresas lo hacen en dos fases: el reclutamiento y la selección de personal.

 

El reclutamiento es una actividad de divulgación, de invocación, de llamamiento; es por tanto, una actividad positiva y de invitación[3], en esta fase se llama a todas las personas que cumplen con los requisitos mínimos para acceder a un puesto de trabajo. En la fase de selección, en cambio, se escoge entre los candidatos de acuerdo a sus méritos, es una fase de descarte entre todos los candidatos para quedarse con el más capacitado, experimentado o que tenga las mejores condiciones para desarrollar el trabajo propuesto.

 

Como bien lo señala Idalberto Chiavenato son necesarias estas fases porque “si todos fueran iguales y reunieran las mismas condiciones para aprender a trabajar, la selección no sería necesaria; pero hay una enorme gama de diferencias individuales, tanto físicas (estatura, peso, sexo, complexión física, fuerza, agudeza visual y auditiva, resistencia a la fatiga, etc.), las cuales llevan a las personas se comporten y perciban las situaciones de manera diferente, y a que logren mayor o menor éxito en el desempeño de sus funciones en la organización”[4].

 

Para realizar esta selección es usual que las empresas sometan a postulantes para el trabajo a diversas pruebas: intelectuales, psicológicas, físicas, médicas, etc. Esta selección, sin embargo, debe ser hecha con causas puramente objetivas, dejando de lado razones subjetivas o discriminatorias.

 

Por lo que toda persona, tiene el derecho de ser tratada en las mismas condiciones que las demás, cuando reúne las condiciones necesarias para un determinado puesto de trabajo, sin ser discriminada, excluida, rechazada por causas ajenas a las requeridas para realizarlo. La protección contra la discriminación está señalada en todos los documentos sobre Derechos Humanos; así en la Declaración Universal de los Derechos Humanos la prescribe en el Art. 2, inciso 1º[5], como en la Constitución de 1993 al establecer en el Art. 2, inciso 2 “Toda persona tiene derecho: A la igualdad ante la ley. Nadie debe ser discriminado por motivo de origen raza, sexo, idioma, religión, opinión, condición económica o de cualquier otra índole”.

 

Siendo así, y ante la realidad de poder acceder a los datos genéticos ante la posibilidad también real de que las empresas quieran seleccionar a sus trabajadores por medio de su constitución genética por considerarlos “más rentables”, es necesario proteger al trabajador en dos momentos principalmente. Estos son: a) durante la selección y b) durante la relación laboral

 

 

A)    Durante La Selección

Sería el principal momento en que las empresas desearían realizar una prueba genética a fin de determinar con esta información a los trabajadores que mejor se ajustan a sus intereses. Sería  ideal para las empresas, evitándose aquellos trabajadores (incluso muy capacitados para el trabajo), que les puedan ocasionar problemas en el futuro.

 

Las empresas estarían deseosas de saber no sólo cuán inteligente, conocedor, sano física o psicológicamente está en ese momento el sujeto, sino también cómo estará en el futuro. Por esto, las empresas querrán saber todo acerca del genoma del futuro trabajador.

 

Si bien es cierto, que esta información genética del hombre puede ser considerada parte de la intimidad de las personas por lo que nadie debe obligar a nadie a revelarla; las empresas no necesitarían exigirlas, ya que las podrían conseguir de manera indirecta.

 

Actualmente, la pugna por conseguir a un puesto de trabajo es bastante dura en cualquier parte del mundo, por lo que la capacitación de las personas es cada vez más intensa en todos los campos para tener más oportunidades. En estas circunstancias, el perfil genético sería una alternativa para sacar ventaja frente a los demás. Las personas, por esos motivos, podrían renunciar a su intimidad genética, como una ventaja adicional para acceder al trabajo, en desmedro de los demás aspirantes que, pese a que pudieran ser más experimentados o capacitados, se verían marginados debido a su perfil genético. En los EE.UU., en una encuesta realizada en el año 2000, de mil compañías sólo 7 aceptaron realizar pruebas genéticas a los trabajadores, esto fue confirmado por la Asociación Americana de Administración (American Management Association)[6].

 

Todo trabajador tiene la facultad de decidir dónde quiere trabajar y de ser aceptado como candidato, en caso que haya vacante y reúna las condiciones exigidas, sin ningún tipo de impedimento. Ambos principios están convenientemente garantizados por otro que es fundamental: el de Igualdad de oportunidades sin discriminación, como bien lo señala el Art. 2º inciso 2 de la Constitución del 93: “a la igualdad ante la ley...”. También en el Art. 22º establece: “El trabajo es un deber y un derecho. Es  base del bienestar social y un medio de realización de la persona”.

 

Sin embargo, habría algunos casos justificables en que las empresas puedan acceder a ciertos datos genéticos de las personas a fin de poder evitar individuos con predisposición a enfermedades incurables y penosas debido al trabajo o al medio en donde realiza el trabajo. Estos lo analizaremos más adelante.

 

 

B)    Durante la Relación Laboral

Las empresas podrían someter a sus empleados a pruebas genéticas, si es que éstos aceptan realizarlas, por ejemplo, en el Perú, se podría establecer dentro del Reglamento Interno de Trabajo, tal como lo señala el D.S. 039-91-TR, artículo 2 inciso k que establece “Normas elementales que se deben observar dentro del desarrollo de la actividad laboral, con la finalidad de cautelar la higiene y seguridad en el trabajo, e indicaciones para evitar accidentes u otros riesgos profesionales, así como las instrucciones respectivas para prestar los primeros auxilios”.

 

Ya en los EE.UU. se han presentado casos al respecto, por ejemplo, la Compañía Ferroviaria de Santa Fe, ha ordenado desde el año 2000, analizar el cromosoma 18 que puede sugerir el síndrome carpiano familiar (una de las principales causas de daños ocupacionales, según la Academia Nacional de Ciencias), a todos los trabajadores que han reclamado la incapacidad por lesiones causadas por movimientos repetitivos necesarios para desarrollar su trabajo. Fue resuelto este problema, por la Comisión de Igualdad de Oportunidades en el empleo (EEOC), al estimar la prueba como una violación al derecho de privacidad y a la ley de discapacidad. Un trabajador que se negó a presentar la muestra de sangre para tal prueba, fue despedido[7].

 

Otro ejemplo que podemos citar es el ocurrido en Texas (EE.UU.), un elevadorista fumador de puros, manifestó síntomas de enfisema pulmonar. El médico, después de haber hecho los estudios correspondientes, incluyendo el genético, que reveló la predisposición hereditaria a ese padecimiento, le advirtió que tanto el tabaco como su trabajo acelerarían el proceso patológico. El paciente, con una considerable antigüedad en el trabajo decidió dejar de fumar y esperar el poco tiempo que le faltaba para jubilarse.

 

A los dieciocho meses del diagnóstico, su estado de salud se complicó, lo cual hizo necesario incapacitarlo para desempeñar sus labores. El empleador, amparado en el diagnóstico genético, decidió que el empleado no tenía derecho a la jubilación ni a los derechos que le corresponderían si hubiera adquirido la enfermedad con motivo del trabajo. El litigio fue resuelto en primera instancia con un fallo a favor del empleador, situación que después modificó la Suprema Corte estatal favoreciendo al trabajador[8].

 

En este último ejemplo, no habría una igualdad en el trato al trabajador debido a su constitución genética habiendo por ende, una discriminación, pues todos los trabajadores que tuvieran una predisposición a una enfermedad ya no tendrían derecho a jubilación o a beneficios sociales.

 

Como vemos, las empresas ya se están dando cuenta de la importancia de realizar pruebas genéticas a sus trabajadores; y como en los ejemplos anteriores, ya se han presentado casos en que los que no se someten a este tipo de pruebas son despedidos u hostilizados en el trabajo, incluso desconociéndoles sus beneficios sociales; por lo que es fundamental regular convenientemente en qué casos excepcionalmente se pueden aplicar las pruebas genéticas.

 

Por ello en la Argentina la Ley 421 de la Ciudad de Buenos Aires (27 de junio del 2000), “Ley contra la Discriminación Genética”, establece: “La Ciudad garantiza y resguarda el derecho a la dignidad, identidad e integridad de todas las personas con relación a su patrimonio genético. Nadie podrá ser objeto de discriminación fundadas en su genoma”, y en el Art. 2 dice: “Queda prohibida en cualquier ámbito del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires la realización de estudios genéticos en exámenes preocupacionales, en exámenes para obras sociales, empresas de medicina prepaga o Aseguradoras de Riesgo de Trabajo. Esta prohibición comprende los Poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, las comunas, los organismos descentralizados, entidades autárquicas, las empresas y sociedades del Estado o con participación estatal mayoritaria, sociedades de economía mixta y todos aquellos otros organismos o entidades donde la Ciudad tenga participación en el capital o en la formación de las decisiones societarias”.

 

En la declaración Universal del Genoma Humano y los Derechos Humanos en el Art. 6 al respecto dice “Nadie podrá ser objeto de discriminaciones fundadas en sus características genéticas, cuyo objeto o efecto sería atentar contra sus derechos humanos y libertades fundamentales y el reconocimiento de su dignidad; y en el Convenio Relativo a los Derechos Humanos la Biomedicina establece en el Art. 11 “Se prohíbe toda forma de discriminación de una persona a causa de su patrimonio genético”.

 

Así también frente a estos posibles casos, nuestro ordenamiento legal establece claramente que el trabajador tiene el derecho y libertad “al” y “del” trabajo, se comprende como la prohibición de trabajo forzado y gratuito así como la discriminación en cualquier sentido, es decir, la selección individual[9]. Ambos principios están protegidos Constitucionalmente en la Carta de 1993 en el Art. 26º que establece en su primer inciso “En la relación laboral se respetan los siguientes principios: Igualdad de oportunidades sin discriminación”.

 

Al respecto, Enrique Bernales Ballesteros dice “El Derecho trata en general de que todas las partes ingresen en relaciones de igualdad. Cuando se producen desequiparidades entre las partes, entonces el Derecho busca compensarlas, normalmente con normas de carácter protectivo para la parte más débil”, y agrega más adelante, “La primera de ellas es la de igualdad de oportunidades sin discriminación. Esto quiere decir que, a igualdad de condiciones, todas las personas deben de tener las mismas oportunidades de realizar el trabajo para el que ha sido contratada e, inclusive, deben tener igual posibilidad de progresar en el trabajo”[10].

 

El trabajador tiene la facultad de decidir en dónde quiere trabajar y de ser aceptado como candidato, en caso que haya vacante y reúna las condiciones exigidas, para un puesto de trabajo sin ningún tipo de impedimento. En todo caso, nuestro ordenamiento penal sanciona de manera drástica la discriminación en el Art. 323º.

 

 

1.1.3.     La  Revelación de los Datos Genéticos Humanos:
Limitaciones y Excepciones en el Ámbito del Trabajo

 

A)    Limitaciones : Diagnóstico con Fines No Clínicos

 

El interés principal que tendría una persona para someterse a este tipo diagnóstico genético, no sería el de conocer su constitución genética para tomar alguna decisión médica o reproductiva, sino utilizar esta información para acceder a ciertas ventajas sociales, económicas o políticas con respecto a otras personas. En otras palabras, se utilizaría esta información para dar a conocer a una persona o grupo de personas, una institución o la sociedad en general, para tener más oportunidades con relación a las demás personas. En todo caso, lo que caracterizaría a este tipo de diagnóstico, es que la persona desea conocer su perfil genético para utilizarlo con intereses ajenos a su salud y a decisiones reproductoras

 

Por lo que se deberían establecer ciertas limitaciones referentes a la revelación de los datos genéticos de una persona. Se debería prohibir que las personas muestren o pongan su perfil genético en su Curriculum Vitae, ya que podría degenerar en que todos estén obligados también a presentar su composición genética a fin de tener las mismas oportunidades de trabajo. El presentar o revelar el perfil genético es un atentado contra la igualdad de oportunidades del acceso al trabajo, por lo que debe ser limitado o prohibido a fin de no generar perturbaciones dentro de la sociedad.

 

Además, como no está establecido a quién le pertenece esta información, y no sólo puede favorecer o perjudicar a una determinada persona sino a toda una gama de personas, debe ser limitada su revelación.

 

 

B)    Excepciones

 

Habría también ciertas excepciones por las que los empleadores sí podrían exigir una prueba genética, vinculadas a ciertos trabajos que por sus características harían recomendable practicar pruebas genéticas a fin de cuidar la salud de los trabajadores. Por ejemplo, en las minas, laboratorios, o donde se tenga contacto con sustancias químicas o radioactivos.

 

Por ejemplo, algunos individuos que padecen G6PD – deficiencia (lo que lleva a la destrucción de los glóbulos rojos de la sangre) pueden enfermarse si se ponen en contacto con ciertas sustancias, como las medicinas modernas contra la malaria (en el caso que se dio en soldados norteamericanos especialmente en negros y judíos mediterráneos)[11]. Otro caso sería, a los aviadores víctimas de un tipo de anemia (sckle cells) que los predisponen a sufrir desmayos en condiciones de presión baja de oxígeno, lo que significa un riesgo para su salud.

 

Es por eso, que sería recomendable identificar a aquellos trabajadores que puedan tener complicaciones genéticas para poder asignarlos a otro trabajo o función que no pueda dañar su salud. Se usarían estos datos en defensa del trabajador, evitándole ciertos entornos peligrosos. Para que las empresas puedan hacer uso de esta excepción, se le practicarían a los trabajadores pruebas genéticas muy limitadas: no se analizaría en forma general el ADN del trabajador, sino sólo un cromosoma o proteína específica que pudiese verse afectada por la actividad laboral. Es importante señalar que ya en Alemania, se han establecido normas relativas a los exámenes genéticos que pueden realizar las empresas y sus limitaciones, por ejemplo, La Ley sobre la Seguridad y Protección de la Salud en el trabajo, promulgada el 22 de diciembre de 1992, establece que “Únicamente se permitirán los exámenes que investiguen las predisposiciones hereditarias particulares o enfermedades causadas por condiciones de trabajo específicas (exámenes analíticos de genes), si se ha informado plenamente al trabajador antes y éste ha otorgado su consentimiento por escrito”[12].

 

Así se respetaría la intimidad, dignidad y demás derechos fundamentales de la persona.

 

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[1] Patricia Kurchyn Villalobos, Proyecto Genoma Humano y las Relaciones Laborales en Diagnóstico Genético y Derechos Humanos,  México, UNAM, 1998, disponible en Biblioteca Jurídica Virtual de la UNAM, sección libros – genética www.bibliojuridica.org/libros

[2] Ibidem

[3] Pinkas Flint Blank, La Revolución del Derecho de Seguros y del Derecho Laboral, Derecho y Genética: El Proyecto Genoma Humano, Lima, PUC, 1998, p 126

[4] Chiabeto, Idalberto citado por Pinkas Flint, Ob. Cit. p 127

[5] Art. 2º.- Derechos y libertades establecidas en esta declaración para toda las personas en condiciones de igualdad

1.        Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamadas en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social. Posición económica, nacimiento o de cualquier otra condición.

[6] Patricia Kurchyn Villalobos, El trabajador frente al genoma humano en Reflexiones en Torno al Derecho Genómico, México, UNAM, 2002, , disponible en Biblioteca Jurídica Virtual de la UNAM, sección libros – genética www.bibliojuridica.org/libros

[7] Ibidem

[8] Patricia Kurchyn Villalobos, Proyecto...

[9] Patricia Kurchyn Villalobos, El trabajador...

[10] Enrique Bernales Ballesteros, La Constitución de 1993 “Análisis Comparado, Lima, Constitución y Sociedad, 3era edición, p 258

[11] Rodrigo Jorge Pizzorno, Proyecto genoma Humano. Pruebas Genéticas: Su Aplicación y consecuencias en el Ámbito Laboral, disponible en Pro Diversitas (versión digital), sección Genoma Humano www.prodiversitias.bioetica.org/

[12] Pinkas Flint Blanck, Ob. Cit. Pág. 180

[13] Isaac Halperín; citado por Alicia Alejandra Silva, El Genoma Humano y los Contratos de Seguros: Una Cuestión de Conflicto de Intereses, disponible en Pro Diversitias (versión digital), sección Genoma Humano www.prodiversitias.bioetica.org/