Número 12, diciembre de 2002

 

Editorial

LA NAVE DE LOS LOCOS

Estimados Amigos:

            A menudo les digo a mis sufridos alumnos que los que trabajamos en temas que tienen que ver con el estudio, la difusión o la defensa de la dignidad humana, de los derechos existenciales, las prerrogativas básicas que a todo ente de nuestra especie le caben por el solo hecho de serlo, a veces, muchas veces, muchísimas, hasta el más insoportable de los hartazgos, nos sentimos unos inefables necios, o tal vez, en la mejor y más generosa de las interpretaciones, una desatinada piara de orates sin brújula, estrellas ni horizonte, navegando a la deriva en mares altas y severas, ora cegados por un sol impío, ora burlados por noches insondables. 

            Allá vamos, pobre grupo de mentecatos que tratan con cabos rancios de izar una sonrisa de futuro, pretendiendo no darnos cuenta de que a nuestro alrededor las realidades de hierro y fuego se devoran a los niños. Allí nos veis, con nuestros debates bioéticos, mientras los bancos mundiales y los fondos monetarios inhuman esperanzas infantiles y disecan los cerebros de generaciones enteras, afincados en lustrosos escritorios, en vítreos edificios enclavados en países que se proclaman enojados defensores de esas mismas prerrogativas esenciales de las que hablábamos antes. Allí cruzamos, trenzados en discusiones sobre el medio ambiente, en tanto políticos con cuyo sueldo (que ellos paradójicamente se obstinan en llamar dieta) de un mes se podrían salvar cien vidas, atosigados de impunidad y de conquista, de violencia seca y de burocracia redituable, nos imponen basureros nucleares delante de las narices, y juegan a la ruleta con las reservas de agua, con las selvas, con los hielos y las especies biológicas. Miradnos pasar, dialogando extasiados sobre la relación de médico y paciente, como si no nos llegasen a bordo los llantos de los padres que acaban de ver partir a sus retoños en hospitales sin remedios, sin tecnología, sin nada más que la magnífica calidad humana de gentes y gentes que, a la postre, también han comenzado ya a cansarse.

              En los círculos académicos y científicos, en las universidades y simposios, en las cátedras y jornadas, las publicaciones y conferencias, nos saludamos satisfechos, nos miramos unos a otros de pies a cabeza, admirados, elogiosos. ¡Vaya, con todas nuestras magníficas teorías, con la pléyade de palabras altísonas, de principios y de definiciones, de libros y de parágrafos! Pero, no os extrañe, desde fuera, desde esas costas sucias y lejanas, costas en las que, para peor, también nosotros (al menos, la mayoría de nosotros) medramos, es frecuente que se nos cate con asombro, con incredulidad, con ironía incluso. Hasta con sorna. Como se cuenta del pueblo bizantino cuando, desde sus sórdidas callejas portuarias, infestadas de ratas (que no lo eran menos por haber nacido en la muy noble Constantinopla) y de efluvios pestíferos, alcanzaba a percibir con sus oídos inquietos la cháchara cantarina y prepotente que de la universidad brotaba. "Ellos debaten allí encima sobre el sexo de los ángeles", narran que murmuró un mendigo enfermo, otrora empresario de navíos, fundido a fuer de impuestos, pasillos y gabelas, sentado en la escalinata de Santa Sofía, la iglesia impresionante levantada a la Sabiduría suprema, "y vednos a nosotros aquí abajo". Y una tarde, al parecer al amparo de su queja lastimosa, se alzaron entre sus harapos los jóvenes y viejos, las mujeres y los esclavos, y con palos y piedras se lanzaron sobre el palacio que permitía semejantes desarreglos, mientras en las aulas las clases proseguían. 

            Y sólo por un segundo abandonaron los doctores sus trifulcas sobre ángeles, querubes, pecados mortales y éticas estoicas, para mirar por las estrechas ventanillas de las salas, molestos por el ruido que se alzaba desde tierra, y algunos, los de vista más esclarecida, observaron azorados como Teodora, esa prostituta empedernida devenida emperatriz romana, que nada sabía de universidades ni de filosofías -fuera de aquellas filosofías que la adolescencia suele enseñar gratuitamente o casi- frenaba ella solita una revuelta que, de no haber sido por su valentía (y quizás por sus fecundos contactos cultivados en tantos lustros de horizontal oficio), hubiera acabado dejando de una buena vez a los ángeles sin sexo y a los catedráticos sin cabeza.       

            Sigamos, pues, con nuestros desarrollos científicos, con nuestras investigaciones y con nuestras búsquedas, pero nunca, jamás, nos olvidemos de que nada de eso, absolutamente nada, tendrá sentido mientras se muera un solo niño porque faltó el dinero, mientras un chiquito, en cualquier parte del mundo, crezca disminuido porque los poderosos miraron para otro lado, mientras unos se burlen de los otros, mientras se fomente descaradamente la estulticia y se incentive la oscuridad que favorece la hipoteca del mañana. ¡No habrá derechos humanos con deuda externa, porque ambos términos conllevan la más flagrante de las contradicciones! ¡Jamás habrá ética, ni biológica ni de ningún tipo, mientras algunos extraigan de los recursos estatales prebendas vergonzosas, disfrazándolas de remuneraciones, cuando a sus pies el hambre y la muerte hacen estragos! Especialistas en Bioética, en Derechos Existenciales, en Medio Ambiente, en todas las áreas comprometidas con la Vida, ¡gritad! ¡salid a las calles! ¡clamad por la Existencia! 

          No siempre habrá allí una prostituta que nos salve...

 

         Cordialmente,

                                            Ricardo D. Rabinovich-Berkman

 

EN ESTE NÚMERO... 

* PROTECCIÓN DE LAS PERSONAS EN INDIAS, por Abelardo Levaggi

Contar en las etéreas páginas de PERSONA con la presencia (largo tiempo prometida y esperada) de mi querido Maestro, el Dr. Abelardo Levaggi, conlleva una satisfacción difícil de traducir a las palabras. Núcleo solar de un grupo incalculable de discípulos, en Buenos Aires, en la Argentina toda, en los más recónditos rincones de nuestra América Latina (no digo Hispánica, porque Brasil lleva un lugar muy destacado en esa lista), en España, en Alemania, en todas partes. De un rigor científico insuperable y una profundidad asombrosa, este Historiador del Derecho argentino, que es uno de los máximos referentes mundiales actuales de esa nobilísima ciencia, podría llenar una biblioteca de ciertas proporciones con sólo sus obras. Pero no es la cantidad, con ser más que notable, lo que caracteriza a las producciones de Don Abelardo. Mucho más lo es su calidad impecable, a la que ya me he referido en el número 6 de esta revista, al presentar su último libro (LAS CÁRCELES ARGENTINAS DE ANTAÑO (Siglos XVIII y XIX) Teoría y realidad, Buenos Aires, Ad-Hoc, 2002). Calidad que, cual un fuego inextinguible, se supera y se mejora a sí misma, en cada nuevo trabajo, en cada pesquisa que va pariendo su pluma inquisidora. También destaqué en esa oportunidad, y hoy vuelvo a hacerlo, que semejante altura científica marcha de la mano con una humildad reconfortante y una arcilla humana por demás agradable. Don Abelardo es un hombre profundo, pero no te ahogas en él. Esta vez, nos ha advertido que su colaboración sería breve, pero creemos que no tiene desperdicio. A los archivos y a las fuentes va, como es típico en él, para ponernos cara a cara con la realidad pretérita, y mostrarnos cómo de viva es la Historia (esa grandiosa disciplina contra la que aún hay más de un sandio que se encrespa, sobre todo cuando de planes universitarios de Derecho se trata), y cómo de necesaria para entendernos y para seguir avante. R.D.R.-B.

 

* LA CRISIS AMBIENTAL COMO RETO BIOÉTICO PARA EL HOMBRE, por María Alejandra Rascio 

Por una feliz casualidad (que realmente lo fue -si es que la casualidad existe-), escriben en este número dos mujeres marplatenses, ambas distinguidas científicas que enorgullecen a nuestras páginas. No es casualidad, en cambio, que hayamos agrupado dos trabajos de cuño ambientalista, uno argentino y otro brasileño: queremos destacar la relación insoslayable que existe entre el ente humano y su contexto natural. Vínculo que es muy claro en la concepción de Alejandra Rascio, destacada Bióloga, además de Especialista en Bioética (Universidad Nacional de Mar del Plata) y Maestranda en Gestión de Recursos en Salud, de esa misma prestigiosa Casa. Ganadora de premios y distinciones nacionales y extranjeras, activa profesora universitaria de grado y de posgrado (fundamentalmente en su hermosa ciudad atlántica), autora y directora de infinidad de trabajos de investigación, y de numerosas publicaciones, la licenciada Rascio muestra una preocupación científica fecunda e incansable por tres asuntos principales, en estrecho vinculados: la bioética, la salud pública y el medio ambiente. Y todos esos factores están presentes en este interesantísimo artículo, cuyos párrafos enseñan, pero también invitan a pensar, a debatir, y... ¡a actuar! R.D.R.-B. 

                                                

*A GESTÃO DOS CONFLITOS AMBIENTAIS ATRAVÉS DA SOCIOLOGIA JURÍDICA, por Luiz  Santos

Luiz Santos é um distinguido professor universitário, aposentado da UFRON (Ministério da Educação e do Desporto do Brasil), e em atividade em Manaus, Amazonas, além de Perito Jurídico – Contábil e detentor de um Mestrado em Ciências Contábeis (tema: Direito Contábil), e dois Doutorados, o primeiro em Ciências Empresariais (tema: Ética Profissional), e o outro em Ciências   Jurídicas  e  Sociais (tema: Direto Ambiental Amazônico Brasileiro), onde teve o prazer de integrar a banca examinadora. Carioca de origem, mora desde muito tempo atrás em Rondônia, embelezado, capturado dia e noite, pelo Amazonas, sua riqueza, sua beleza, e sua terrível problemática. Não exagero se digo que Luiz vive e sonha para o Amazonas, como si essa floresta magnifica, da que ele tanto se encarrega de aclarar que não é o pulmão do mundo (por ser de arvores velhas), mais sim a bacia primordial de água potável da humanidade, lhe tivesse entrado no corpo... ou melhor, na alma. Dois, então, são os artigos sobre assuntos de Meio Ambiente que honram a PERSONA esta vez. Bem está: não há, nem poderá haver, pessoa sem hábitat, e o nosso, o da nossa espécie, é a Terra. Obrigado, pensadores que se lembram dela: saibam que sempre serão suas as nossas humildes paginas virtuais. R.D.R.-B.

 

* SOBRE LA ENSEÑANZA HUMANISTA DE LA MATEMÁTICA, por Elsa Adriana Deyacobbi

¿Están condenadas las ciencias abstractas a la "anhumanidad", por llamar de algún modo a una difusa creencia, generalmente tácita, a veces motivo de vergüenza, otras de abierta satisfacción para sus cultores, en la secesión insalvable, esencial, entre esas disciplinas y la consideración de lo humano? Recuerdo haber leído a un antropólogo que, a la acusación lanzada a los esquimales de saber contar sólo hasta diez, respondía sonriente: "Es que en el Polo hay pocas cosas, no necesitan más que eso". Nunca debemos olvidar que la misma presencia de la abstracción, natural a la matemática y a la geometría, es la mejor prueba de la "humanidad" de estos saberes. Entonces, ¿no ha de reflejarse esa presencia abrumadora de lo humano en la enseñanza de tales materias? Adriana Deyacobbi, brillante Profesora de Matemáticas marplatense, que ejerce a nivel secundario como docente de aula y como Coordinadora General, y también enseña Álgebra y Análisis matemático en la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Mar del Plata, tiene su respuesta. Una respuesta que la ha llevado a ser conocida y respetada entre sus colegas, y ha despertado siempre el interés de los que somos eternos metecos en las ciencias de Descartes. PERSONA ha querido, con este excelente trabajo de la profesora Deyacobbi, dar la bienvenida, fiel a su criterio inalterable de interdisciplinariedad, a un enfoque nuevo para sus páginas: el de la problemática humanista de las "ciencias exactas".  R.D.R.-B.

 

Las vacantes son limitadas, la inscripción está abierta.

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PROYECTO "LIBER LIBERAT"

Bibliotecas para Escuelas del Interior que las Necesiten 

Entregamos la cuarta biblioteca, que irá a Santiago del Estero. Haga click aquí 

 

LIBROS Y PUBLICACIONES 

Por ser su protagonista el adolescente que, con su actitud optimista y luchadora ante la vida,

inspirara esta humilde revista, dedicamos íntegramente en este número esta sección 

al libro Ricky, un guerrero de la Vida, de Ricardo D. Rabinovich-Berkman.

Sea ello un homenaje sencillo a todos los niños y jovencitos que día a día, 

desde su silencioso combate de amor contra la enfermedad y la desgracia,

nos indican cuáles son las verdaderas metas de la existencia,

y cómo de insensato es hundirnos en la desazón por cosas intrascendentes. 

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CINE, TEATRO Y ESPECTÁCULOS 

* HABLE CON ELLA. Fernando Casais-Zelis. Haga click aquí

* AMÉN. Mariano Ron. Haga click aquí

 

CARTAS DE LECTORES

* Queremos agradecer de todo corazón los muchísimos mensajes recibidos con motivo de nuestro primer aniversario. Los hay tan elogiosos (producto del afecto, sin dudas), que verdaderamente nos da cosa transcribirlos (por lo menos en su totalidad). Hemos optado, en razón del espacio, por publicar los diez que llegaron primero (pidiendo sinceras disculpas a los autores de los demás), como muestra de nuestro reconocimiento por la fuerza enorme que esas líneas llenas de incentivo y cordialidad nos insuflan. ¡Si, queridos lectores, seguiremos adelante, tanto como Dios nos dé fuerzas y nos impulse el recuerdo de Ricky, el adolescente de quince años que con su sencilla lucha por la Vida inspirara esta modestísima revista! Click aquí 

 

*     PERSONA apoya ferviente y decididamente la campaña valiente y quijotesca de su lector y amigo el abogado argentino José Aristóbulo Uthurralt en contra de la instalación de basureros nucleares en suelo latinoamericano. Transcribimos en este número su carta abierta a los Diputados de la Nación Argentina, e invitamos a adherir a su postura, a cuyo efecto recibiremos mensajes en nuestra dirección electrónica (rogamos la debida individualización del remitente). Click aquí  

 

* Nuestra revista está irrevocablemente comprometida con la vida. Por eso, respondemos a la solicitud de apoyo que nos formulara la publicación cristiana uruguaya Vivir en familia para su campaña en contra de la des-incriminación del aborto en esa querida república sudamericana, con la más rotunda de las afirmaciones, e invitando a nuestra vez a los lectores de Persona a adherir al reclamo. La lucha por la Vida no tiene nacionalidades, colores, religiones ni fronteras. Toda, absolutamente toda existencia humana, es sagrada e inviolable, y sólo podrá haber verdadero progreso el día que se la respete. Vivir en familia, ¡Persona está con ustedes! Click aquí

 

PERSONA INVITA a sus lectores a la presentación de la  obra 

"Bioética: entre utopías y desarraigos. 

Libro Homenaje a la  Prof. Dra. Gladys J. Mackinson".

Haga click aquí

 

IUSHUMORISMO 

Porque no todo es tan serio...

 

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